A mi llegada la seño Noelkis, licenciada Rodríguez Reytor, asistía al doctor Pedro en la consulta de ginecología.

Noelkis sobrepasa los 15 años dentro de esta especialidad y me ayuda, con gusto, a visualizar el micro mundo que se mueve alrededor de las embarazadas, las interrupciones, sus riesgos y tratamientos. Una galaxia lejana para la mayoría de la contraparte concepcionera, la masculina.
“A las enfermeras nos corresponde asistir al ginecólogo en todos los procederes, y ser capaces de anticiparnos a sus necesidades. Con esto se ahorra tiempo operativo. Y el tiempo aquí determina daños que pudieran evitarse de haber trabajado con mayor rapidez y eficiencia pues evita reacciones adversas, afectaciones psicológicas y secuelas.
JORNADA INTENSA
“Los lunes, para el equipo médico-enfermera, son días muy intensos: consulta de planificación familiar y riesgo preconcepcional, ginecología y regulación menstrual. Se colocan o retiran dispositivos intra uterinos, se indican ultrasonidos para visualizar quistes, folículos… Hacemos seguimiento a los fibromas, revisamos y completamos la documentación previa consulta preoperatoria, hacemos curas vaginales…
“El médico indica análisis, exudados… y también realizamos pruebas citológicas. Como ve, una jornada intensa. Y exige mucha profesionalidad. Cada paciente es un mundo aparte. Sean repitentes o primerizas, ante una interrupción, la mujer adulta o adolescente tiene sus propios miedos, saben que el legrado es una intervención a ciega, riesgosa…
“Uno habla con ellas y las prepara para enfrentarse al momento de la verdad. Pero los organismos, aunque las pacientes comprendan la necesidad de cooperar, reaccionan de manera diferente, con mayor o menor estrés, hipertensión, náuseas y vómitos ante una interrupción o después de la misma”.
Sin embargo, en el área de salud santafeseña “…el promedio mensual de embarazos, no disminuye. Y todavía, a pesar del trabajo de prevención que se realiza a nivel de consultorio, hay un grupo considerable de mamitas que piensan en la interrupción como otro método anticonceptivo, tan inocuo como el preservativo”.

INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO
D.B.T (por discreción y a solicitud propia, en anonimato) tenía entonces 19 años y enfrentaba su primera interrupción.
“Depende mucho si vas sola, si vas acompañada, si tienes quien te apoye. ¡Yo tenía a mamá! Y aun así estaba asustada y nerviosa.
La doctora Elennys estaba haciendo las regulaciones y Pedro supervisaba. Eso es muy doloroso. Y como nunca había tenido semejante experiencia, era más el miedo… lloré. Pero el doctor me dio apoyo durante el procedimiento, me pasaba la mano por la cabeza, me hablaba todo el tiempo para que no me concentrara en el dolor.
Ahora sé que una interrupción tiene la misma dificultad para todo el mundo. Te introducen una cánula por el cuello del útero (en mi caso, una cánula para niñas) y por dentro de esta es que pasa la lanceta que rompe el huevo, después se aspiran los restos.
“Viene luego un ultrasonido para comprobar que el proceder logró lo suyo y 10 minutos de recuperación, en una camilla. Yo, en esta última etapa, estuve bien, tranquila. Cuando salí, fue que vomité porque te dicen que no comas antes del procedimiento, y yo tomé un helado.
@Quedé limpia, sin secuelas, gracias a la doctora Elennys y a Pedro, tan humano, que hasta me dio consuelo. Pero en el primer mes, después de la regulación, tuve una menstruación muy irregular y era muy dolorosa.
“De esto, han pasado dos años. Mi relación amorosa terminó ahí mismo, porque a él (como a casi todos los varones) lo aterrorizó cargar con la responsabilidad de ser padre y me dejó sola frente al problema. Es lo que casi siempre ocurre. Por eso hay que escoger muy bien a la pareja. Y aun así, aunque tengas al mejor compañero, cuidarse mucho de salir embarazada”.

RIESGOS INMEDIATOS, MEDIATOS Y TARDÍOS
“Hacemos las regulaciones menstruales si existe un trastorno o falta de menstruación, con menos de seis semanas. Este es el único procedimiento de interrupción que se hace a nivel de policlínico, explica el doctor Pedro Leandro Valdés Gort.
“¿Qué si enfrenta riesgos? ¡Claro que sí! Los problemas inmediatos son los que pueden ocurrir durante el proceder. Están los desgarros y laceraciones del cuello, la perforación uterina o que queden restos.
Como problemas mediatos, despunta la enfermedad inflamatoria pélvica. Y a más largo plazo, la infertilidad por complicación.
Y cuando los procederes se realizan en hospital, se agregan los riesgos anestésicos, como la apnea prolongada o el paro cardiorrespiratorio que es el más peligroso.
“Hace casi dos años que no recibimos anticonceptivos. Los pocos que entran se reservan a nivel de hospital o para la consulta infanto-juvenil que se realiza en el policlínico número dos.
“Por supuesto, si la paciente nos trae el anticonceptivo estéril, se le pone. Son caros y difíciles de conseguir pero se logran, a veces, a través de las redes sociales o porque amistades o familiares los envían desde otros países. .
“Esta carencia de recursos, hace que nuestras consultas de planificación familiar se hayan vuelto complicadas a nivel de policlínico o consultorio. Faltan inclusive las tabletas anticonceptivas que llegaban por farmacia, o los condones.
“Por esto, muchas mamitas usan la lactancia para evitar el embarazo. Y, hasta cierto punto, funciona. La lactancia abundante y continuada bloquea la ovulación. Pero llega un momento en que deja de ejercer esa función. La mujer imagina estar protegida de forma natural y cuando viene a darse cuenta… es demasiado tarde para una interrupción. No hay tiempo o se corre el riesgo de captar un embarazo tardío.
“Me preguntas por el calendario como método anticonceptivo y te respondo: va quedando en desuso. Funciona si la mujer es bien reglada. En un ciclo de 28 días, desde el inicio de la menstruación, se sacan los 10 primeros y los 10 últimos; quedan como intermedio unos seis o siete días fértiles. Semana peligrosa.
“Pero ojo también con los primeros 10, el espermatozoide puede vivir hasta tres días. Si cayó en el útero el noveno o decimo entrará, sin ser invitado, en la zona de los días fértiles y puede fecundar el óvulo que está maduro y a la espera”.

CÓDIGO DE SEÑALES
Enfrentarse al embarazo no deseado y a los riesgos de una interrupción, constituyen amenazas permanentes para el dueto, no solo interesan a la mujer. Y el hombre, si la aprecia, si la ama, debe tomar cuidados para evitarlos. Cuando no lo hace, algo anda mal. O es tan inmaduro que no se percata de a dónde está llevando a su compañera o sencillamente pretende usarla como instrumento para su complacencia, sin consideración alguna.
Las señales son claras, inconfundibles, a la mujer corresponde decifrarlas. Y actuar en consecuencia.Otros artículos del autor:

