El Gobierno cubano ha decretado un duelo oficial de 18 horas por la muerte este domingo del ex emir de Catar Hamad bin Khalifa Al Thani, la misma extensión que tuvo el luto por el vice primer ministro Ramiro Valdés Menéndez, miembro histórico de la Revolución cubana, tres semanas atrás. Desde este lunes a las 6 a.m. hasta las 12:00 de la noche del 14 de julio la bandera cubana permanecerá izada a media asta en los edificios públicos e instituciones militares. El presidente, Miguel Díaz-Canel escribió en redes sociales un mensaje este domingo en el que dijo sentir "profundo pesar" por la "triste noticia del fallecimiento de Su Alteza el Jeque Hamad Bin Khalifa Al-Thani, Emir Padre del Estado de Catar, destacado Estadista, quien contribuyó de manera decisiva al desarrollo del moderno y pujante Estado de Catar. Al fallecido atribuyó su importancia en los "históricos lazos de amistad y solidaridad entre nuestras naciones. Fue un entrañable amigo del pueblo cubano y del Comandante en Jefe". "Cuba comparte el dolor que embarga al amigo pueblo catarí y extiende sus sentidas condolencias al Emir de Qatar, Su Alteza, el Jeque Tamim Bin Hamad Al-Thani, a su familia, al Gobierno y a ese hermano pueblo", concluyó. "Un centro de referencia por la excelencia de los servicios que presta, que en lo adelante rendirá eterno tributo a los dos destacados líderes" Granma comunicó también la noticia, subrayando la cooperación sanitaria entre ambos países, cuya máxima expresión fue el "Hospital Cubano en Dukhan, inaugurado con su presencia, el 10 de enero de 2012, un símbolo a la hermandad entre ambos Estados y pueblos, y un centro de referencia por la excelencia de los servicios que presta, que en lo adelante rendirá eterno tributo a los dos destacados líderes". El diario oficialista recordó las visitas que el ex emir realizó a la Isla, la primera de ellas en septiembre de 2000, cuando recibió la Orden José Martí, máxima distinción que otorga el Estado. El primer ministro, Manuel Marrero, visitó Doha en noviembre de 2025 –la última visita oficial a Catar realizada por el Gobierno–, cuando mantuvo una reunión con el jeque Thani bin Hamad Al Thani, presidente del Fondo de Qatar para el Desarrollo, que anunció una ayuda de cuatro millones y medio de dólares a Cuba a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) para restaurar el sistema eléctrico occidental, tras el paso de Melissa por el oriente, sin embargo. Marrero visitó también el Hospital de Dukhan, en el que actualmente siguen –según cifras oficiales– unos 1.200 médicos cubanos. Hace años, en un reportaje sobre este asunto, el diario británico The Guardian calculó que el pago de Catar por cada médico cubano iba de 5.000 a 10.000 dólares al mes, en función de la especialidad, de los que solo recibía unos 1.000 cada trabajador. Hamad bin Khalifa Al Thani, fallecido a los 74 años, está considerado el arquitecto de la apertura económica de Catar y protagonista de la expansión de su industria del gas natura. Nacido en enero de 1952 en Doha, Hamad bin Khalifa cursó sus primeros estudios en la capital catarí antes de ingresar en la Real Academia Militar de Sandhurst, en el Reino Unido, donde se graduó en 1971, y donde se han formado muchos líderes árabes. A su regreso a Catar, inició su carrera en las Fuerzas Armadas, donde participó en su proceso de modernización y ascendió hasta el grado de general de división. Años después, el 31 de mayo de 1977 fue designado príncipe heredero y ministro de Defensa, cargo desde el que consolidó su peso dentro de la estructura del Estado. Pese a esta trayectoria iniciada en lo militar, en 1989 asumió la presidencia del Consejo Supremo de Planificación, lo que le dio otras responsabilidades como el diseño de las políticas económicas y sociales del país, una posición que reforzó su papel en la definición de las estrategias de desarrollo de Catar antes de acceder al poder en 1995. Pero antes de llegar al poder, antes de convertirse en emir, Hamad fue ampliando paulatinamente su influencia en el Estado, en una época en la que su padre, el emir Khalifa bin Hamad Al Thani, pasaba largas temporadas fuera del país. Por ello, a comienzos de la década de 1990 ya ejercía un papel predominante en la gestión de la mayoría de los asuntos de gobierno, pero las áreas de Finanzas y Petróleo continuaban bajo la responsabilidad de su hermanastro mayor, Abdulaziz bin Khalifa Al Thani, con quien tenía claras diferencias. Estos desacuerdos se hicieron cada vez más evidentes y culminaron en 1992, cuando Hamad impulsó una amplia remodelación del Gobierno que redujo la influencia de Abdulaziz. Tras perder el control de esas carteras, este abandonó Catar y se estableció en París. Estos desacuerdos se hicieron cada vez más evidentes y culminaron en 1992, cuando Hamad impulsó una amplia remodelación del Gobierno que redujo la influencia de Abdulaziz Finalmente, Hamad asumió el poder el 27 de junio de 1995, tras un golpe de Estado incruento contra su padre, quien se encontraba de viaje a Suiza, y con 45 años de edad se autoproclamó emir y primer ministro. Gobernó el país hasta 2013, cuando abdicó voluntariamente a los 61 años en favor de su hijo y entonces príncipe heredero, Tamim bin Hamad Al Thani, en una transición de poder poco frecuente entre las monarquías del golfo Pérsico. Durante los 18 años de gobierno de Hamad, Catar vivió una importante transformación económica y de desarrollo, con la expansión de sus reservas de gas natural, el desarrollo de infraestructuras y el aumento de las inversiones extranjeras. El más destacado de los avances fue el registrado en el sector de la energía. El yacimiento de gas North Field alcanzó un auge de producción, y las exportaciones de gas natural licuado (GNL) comenzaron en 1996, lo que provocó un rápido aumento de los ingresos del país. Para 2006, Catar se había convertido en el mayor exportador mundial de GNL, y para 2010, su capacidad de producción había alcanzado los 77 millones de toneladas anuales. Durante su mandato, el país también adoptó una constitución permanente tras un referéndum, celebró las primeras elecciones municipales y estableció la 'Visión Nacional de Catar 2030', con el objetivo de desarrollar una economía basada en el conocimiento y el desarrollo sostenible. Además, en diciembre de 2010, Catar obtuvo la sede de la Copa Mundial de la FIFA 2022, convirtiéndose en el primer país árabe en albergar el torneo. En política exterior, Hamad impulsó y fortaleció la presencia regional e internacional del pequeño pero ya rico Estado del golfo Pérsico y Catar empezó a desempeñar un papel de mediador en diversos asuntos, como el Acuerdo de Doha entre las facciones libanesas en 2008 y el Documento de Doha para la Paz en Darfur, en 2011. De hecho, el emir visitó en 2012 la Franja de Gaza, siendo la primera visita de un jefe de Estado al territorio palestino desde que se impuso un boicot internacional generalizado También fue sede de iniciativas relacionadas con la reconciliación palestina y de varias negociaciones regionales. De hecho, el emir visitó en 2012 la Franja de Gaza, siendo la primera visita de un jefe de Estado al territorio palestino desde que se impuso un boicot internacional generalizado, impulsado, en parte, por la elección del movimiento palestino Hamás en 2006. Desde allí, Catar anunció una mayor inversión para la reconstruccion de la zona, e inauguró un proyecto para la construcción de 1.000 viviendas para familias pobres en la devastada zona de Jan Younis, en el sur de la Franja de Gaza. No obstante, en su historial también figuran su papel en las revueltas de la Primavera Árabe de 2011, cuando Catar fue acusada de apoyar a diversos movimientos islamistas y rebeldes en países como Libia, Egipto y Siria, para influir en la región. Ya como emir padre, permaneció al margen de la primera línea política mientras su sucesor afrontó, entre otros desafíos, el bloqueo diplomático y comercial impuesto a Catar en 2017 por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto.
