Activista cubana: «En menos de un año cayeron definitivamente tres máscaras del discurso oficial»
Activista cubana Madelyn Sardiñas Padrón denuncia que en menos de un año cayeron tres grandes mentiras del régimen: las misiones médicas, la presencia militar cubana en Venezuela y la existencia de presos políticos en la isla.

Vídeos relacionados:
La activista camagüeyana Madelyn Sardiñas Padrón publicó este sábado, quinto aniversario del 11J, un extenso texto en Facebook en el que identificó tres grandes mentiras del régimen cubano que habrían quedado al descubierto en menos de un año: la naturaleza de las misiones médicas, la presencia militar en Venezuela y, sobre todo, la existencia de presos políticos en la isla.
El elemento que Sardiñas Padrón destacó con mayor énfasis es el reconocimiento implícito de los presos políticos, que llegó de la mano de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como «El Cangrejo».
En una entrevista con USA TODAY publicada el 7 de julio, el coronel del MININT afirmó que «Cuba está dispuesta, bajo las condiciones adecuadas, a liberar personas consideradas presos políticos».
Para la activista, esa frase derrumbó más de 67 años de negación sistemática: «Con esta frase, el nieto de su abuelo rompió la negación absoluta y reconoció, implícitamente, lo que siempre se ocultó».
Sardiñas Padrón recordó que mientras el dictador Fidel Castro siempre calificó a los opositores presos de traidores al servicio de Estados Unidos, y el viceministro Carlos Fernández de Cossío llegó a afirmar que no había «ni siquiera uno», la declaración de Raúl Guillermo invierte esa postura de golpe.
La activista se pregunta, con dureza, qué se esconde detrás de esas «condiciones adecuadas»: «¿Acaso pretenden usar la vida y la libertad de esas personas como moneda de cambio para salvar su pellejo y/o mantener sus privilegios?»
Como posible indicio de esas condiciones, señala la reciente excarcelación y traslado a paraderos desconocidos de Luis Manuel Otero Alcántara y Maikel Osorbo.
La segunda máscara que identificó como caída es la de las misiones médicas, presentadas durante décadas como un gesto de solidaridad internacionalista.
Según Sardiñas Padrón, la realidad es otra: «El Estado pagaba a los médicos alrededor del 15% de lo que recibía por los servicios que ellos prestaban. La excusa de que los pasaportes se recogían para evitar que se perdieran no pudo ser más torpe».
Ese relato coincide con lo documentado por organismos internacionales: en abril de 2025, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó un informe de 199 páginas con indicios graves de trabajo forzoso, y el Parlamento Europeo aprobó una enmienda que califica las brigadas médicas cubanas como «esclavitud moderna».
La tercera máscara es la presencia militar cubana en Venezuela, negada durante años por La Habana y confirmada de manera irrefutable cuando 32 militares cubanos murieron durante la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026.
Aun así, Fernández de Cossío intentó minimizar el hecho en CNN, argumentando que no había «tropas» sino un mero servicio de seguridad personal para Maduro, una postura que Sardiñas Padrón califica de carente de «pudor alguno».
El texto se publica en un momento de represión creciente: al cierre de junio, Amnistía Internacional reportó más de 1,300 presos políticos en Cuba, cifra que no incluye a quienes enfrentan procesos penales, detenciones arbitrarias o acoso sistemático sin estar formalmente encarcelados.
Cinco años después del 11J, más de 800 personas siguen presas como resultado directo de aquellas protestas, según la propia activista.
Sardiñas Padrón tiene historia personal en este asunto: el 11 de julio de 2023 fue detenida arbitrariamente en Camagüey por escribir en Facebook que en Cuba hay presos políticos.
Este sábado anunció que repetiría su gesto de protesta silenciosa: «Estaré una hora sentada en silencio en el Parque Agramonte de mi natal Camagüey. No portaré carteles ni teléfono para un selfi, pero quienes me vean allí hoy con mi blusita blanca, interpreten que estoy exigiendo la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos».
En febrero de 2026, más de 1,500 ciudadanos firmaron una petición para que los diputados promovieran una ley de amnistía, iniciativa que la propia Sardiñas Padrón impulsó ante una legisladora, aunque advierte que la ley cubana ni siquiera faculta a los diputados para promover una amnistía.
Archivado en:








