El respaldo internacional a Cuba se ha desplomado un 27% en menos de un año. Cada vez son menos los países que creen en su papel de víctima.
El 8 de julio, Cuba convocó por primera vez una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la ONU fuera de su ciclo anual de octubre, para debatir el embargo estadounidense. El resultado fue 136 votos a favor, 9 en contra y 40 abstenciones — el peor respaldo que Cuba ha recibido en más de tres décadas. En octubre de 2025, la isla había obtenido 165 votos favorables. En 2024, 187. La tendencia es inequívoca.
El régimen cubano presentó el resultado como una victoria. La segunda jefa de misión de la embajada cubana en México, Johana Tablada, lo publicó en redes con un solo número: 136 votos a favor. Omitió mencionar las 40 abstenciones. «Repugnante», calificó la intervención de Waltz. «Mentiras indecentes», añadió. Lo que no dijo fue que el respaldo internacional a Cuba se ha desplomado un 27% en menos de un año.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla tuvo el momento más inverosímil del debate cuando afirmó ante los países miembros: «No encontrará usted en Cuba una imagen similar a esta de violenta represión contra manifestantes», mientras proyectaba imágenes de operativos del servicio de inmigración de Estados Unidos.
El contraste con la realidad documentada es absoluto. Desde las protestas del 11 de julio de 2021, el régimen detuvo a más de 1.500 personas. Human Rights Watch documentó golpizas, torturas y juicios a puerta cerrada. A mayo de 2026, Prisoners Defenders registraba 1.281 presos políticos en Cuba, de los cuales 338 están relacionados directamente con el 11J. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos contabilizó casi 2.000 acciones represivas solo en el primer semestre de 2026.
Rodríguez también mostró imágenes de quirófanos cubanos iluminados con linternas de teléfonos móviles, atribuyendo la crisis al «cerco energético» de Washington. Luego intentó silenciar a Waltz en dos ocasiones durante el debate. La presidencia de la Asamblea rechazó ambas mociones.
La respuesta del embajador estadounidense fue metódica y demoledora. «Si no hay combustible para los hospitales ni alimentos para el pueblo, ¿cómo es que hay combustible para el jet privado de la familia Castro?», preguntó Waltz ante la sala. Señaló al conglomerado militar GAESA, que según sus afirmaciones maneja un fondo de 18.000 millones de dólares sin que ese dinero llegue a la ciudadanía. Calificó el envío de médicos cubanos al extranjero con retención de salarios como «comercio de esclavos.»
Waltz también sacó fotografías de presos políticos cubanos y los nombró uno por uno. Entre ellos, Luis Manuel Otero Alcántara, cofundador del Movimiento San Isidro, cuya condena de cinco años vencía al día siguiente y que esa misma noche fue trasladado de Guanajay en un operativo sin que su familia supiera adónde. «Vean sus rostros cuando pronuncien sus discursos, porque están en la cárcel por pedir libertad», dijo el embajador, dirigiéndose a los países miembros. «No son violentos. Lo que hacen es escribir poesía y canciones.» También mencionó las «marcas» de corbata, relojes y estilográficas que usa Díaz-Canel. Y si llega a mencionar las que usa Lis Cuesta, posiblemente ahí mismo cierren la sala.
Waltz llamó a Rodríguez «mentiroso» desde el podio. Rodríguez llamó a Waltz «funcionario intrascendente.» La sala no dejó que ninguno silenciara al otro.
Rodríguez cerró su intervención con una cita del prócer independentista Antonio Maceo: «Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha.» Antes había defendido a Raúl Castro, sugiriendo que el expresidente de 94 años seguía listo para «cabalgar en defensa de nuestra patria.»
Era la retórica de siempre: el enemigo externo, el héroe histórico, la soberanía amenazada. Lo que Rodríguez no mencionó fue que la termoeléctrica Antonio Guiteras —la mayor del país— había sufrido 17 averías en lo que va de 2026. Que Cuba lleva su séptimo colapso total del sistema eléctrico en 18 meses. Que el ministro de Energía reconoció públicamente que la isla operó sin reservas de combustible desde diciembre de 2025 hasta mayo de 2026. <h2>Lo que el voto realmente dice</h2>
El aislamiento diplomático de Cuba es gradual pero sostenido. Países que durante décadas votaron automáticamente con La Habana están optando por la abstención. La narrativa del embargo como causa única de todos los males cubanos convence cada vez a menos capitales. Y la escena del canciller cubano negando la represión mientras el embajador estadounidense mostraba fotos de presos políticos sintetizó, en un solo intercambio, la distancia entre el relato oficial del régimen y la realidad documentada.
Cuba ganó el debate. Perdió el argumento.

















