Las protestas estallan en Cuba ante el tercer apagón eléctrico nacional en lo que va del 2026

Las calles de varias ciudades de Cuba volvieron a estar llenas de cacerolas, gritos y manifestaciones luego del tercer apagón eléctrico nacional en lo que va del 2026. La falta de electricidad, que en algunas regiones se está prolongando durante decenas de horas, aumentó la inconformidad de la ciudadanía y generó un nuevo enfrentamiento diplomático entre el régimen cubano y Estados Unidos.
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Lo anterior se ve reflejado por la crisis energética que afecta a gran parte de Cuba. Según informó la periodista Vanessa Buschschlüter, editora de Latinoamérica de la BBC, ciudadanos de diferentes localidades salieron a las calles durante la noche del martes para protestar por los extensos cortes de energía.
El periodista se enfatizó que, aunque las manifestaciones públicas suelen ser fuertemente reprimidas en Cuba, las afectadas condiciones de vida están provocando protestas de manera espontánea en varias zonas de la isla, en la cual se han escuchado y visto golpes a cacerolas, e incluso, han encendido fuego a decenas de montones de basura para expresar la inconformidad que se tiene con toda la situación que los está afectando fuertemente.
El apagón del lunes se ha convertido en el tercer colapso nacional del sistema eléctrico en lo que va del año y se suma a los cortes programados que el régimen aplica desde hace meses para administrar el escaso combustible disponible .
Las autoridades aseguran que la mayor parte del servicio ha sido restablecido, todavía en varias ciudades no se ve de esta forma como lo puede llegar a ser Santiago de Cuba, la cual ha estado con importantes interrupciones y sus ciudadanos también han reclamado el regreso de la electricidad con peticiones como «¡Enciendan las luces!».
La crisis energética está siendo atribuida por el régimen cubano a la escasez de combustible, las sanciones económicas de Estados Unidos y las complicaciones para importar petróleo. Según el reportaje de la BBC, incluso muchas personas que cuentan con plantas eléctricas no pueden utilizarlas por falta de combustible para alimentarlas.
En medio de todas estas afecciones, el jefe del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció públicamente la inconformidad de la población por la escasez de alimentos, medicamentos, transporte y los extensos cortes eléctricos.
Sin embargo, instó a los ciudadanos a dirigir dicha inconformidad hacia Washington y no contra su administración. «La gente golpea cacerolas, algunos con más rabia que otros. Yo digo: dirijan sus golpes de cacerolas hacia nuestros vecinos del norte, que son los responsables de estos cortes de luz», afirmó en declaraciones recogidas por la BBC.
Las palabras de Miguel Díaz-Canel hallaron una rápida respuesta en las Naciones Unidas. Durante una intervención ante la Asamblea General, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz, culpó al régimen cubano por la crisis eléctrica y llamó a las autoridades de la isla a «cambiar sus costumbres y devolver la luz a su pueblo».
Waltz también añadió que, como ve la situación, «siempre parece haber suficiente energía para la dictadura cubana».
Por su parte, la respuesta de La Habana llegó por medio del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, quien culpó a Estados Unidos de mantener una «guerra multidimensional y no convencional» hacia Cuba.
El canciller aseguró que las sanciones impuestas por la administración del presidente Donald Trump, sobre todas las restricciones a los envíos de petróleo, están afectando de una manera muy directa la crisis energética y económica del país.
La tensión entre el régimen y Washington, de hecho, se viene intensificando desde los inicios de año.
Según la BBC, Washington reforzó las sanciones contra la isla, amenazando con aplicar aranceles a países que suministran combustible a Cuba y elevó el tono de sus acusaciones contra el régimen cubano.
Pero a pesar de todo lo que ha estado sucediendo entre ambos gobiernos, los dos países están manteniendo contactos diplomáticos discretos en las últimas semanas, aunque, de acuerdo con Bruno Rodríguez, esas conversaciones aún no muestran avances concretos.

