«Ahora mismo Luis Manuel está desaparecido», afirma la activista cubana Anamely Ramos
Anamely Ramos alertó que Luis Manuel Otero Alcántara está desaparecido en manos de la Seguridad del Estado, dos días antes del vencimiento de su condena.

Vídeos relacionados:
La activista y curadora Anamely Ramos alertó este martes que el artista y preso político Luis Manuel Otero Alcántara se encuentra desaparecido tras ser sacado de la prisión de máxima seguridad de Guanajay por un operativo de la Seguridad del Estado, apenas dos días antes del vencimiento oficial de su condena.
Ramos lo confirmó en una publicación de Facebook desde Washington D.C., donde viajó este martes y donde permanecerá tres días.
«Ahora mismo Luis Manuel está desaparecido. No está libre. No está excarcelado. Está en manos de la Seguridad del Estado en algún lugar de La Habana», escribió la activista, principal vocera pública del artista durante sus cinco años de encarcelamiento.

Según la joven, ni la familia ni los amigos cercanos de Otero Alcántara han recibido ninguna comunicación oficial sobre su paradero.
«Si sabemos que fue sacado de Guanajay es por la solidaridad de otros presos», precisó, subrayando que el régimen no ha ofrecido explicación alguna sobre el traslado.
La condena de cinco años impuesta a Otero Alcántara vence el 9 de julio, fecha ratificada por el Tribunal Supremo Popular en abril de 2026 tras rechazar un recurso de hábeas corpus presentado por la organización Cubalex.
Organizaciones de derechos humanos y familiares temen que el régimen fabrique nuevos cargos o lo mantenga en paradero desconocido para impedir su liberación efectiva.
El artista, cofundador del Movimiento San Isidro, fue detenido el 11 de julio de 2021 al intentar unirse a las históricas protestas del 11J y condenado en junio de 2022 por «ultraje a los símbolos de la patria», «desacato» y «desórdenes públicos». Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia y exige su liberación inmediata sin condiciones, vigilancia ni restricciones.
El traslado desde Guanajay se produce en un contexto de máxima alarma. El 5 de julio, el Observatorio de Derechos Culturales de Cuba emitió una alerta por el deterioro del estado de salud del artista. Meses antes, entre el 30 de marzo y el 6 de abril de 2026, Otero Alcántara realizó una huelga de hambre de ocho días tras recibir amenazas de muerte de agentes del Departamento 21 de la Seguridad del Estado dentro de la propia prisión.
Desde el 12 de junio, Cubalex y el Estudio de Luis Manuel Otero Alcántara habían lanzado una cuenta regresiva pública hacia el 9 de julio, exigiendo una liberación «sin condiciones, sin vigilancia, sin destierro y sin nuevas acusaciones fabricadas».
Ramos pidió mantener toda la presión posible y anunció que la información más actualizada se publicará en la página oficial del artista. Al mismo tiempo, hizo un llamado a la humanidad ante la angustia colectiva: «Nuestros presos políticos son seres humanos. No son un número, un chisme, ni siquiera una noticia simplemente. Detrás de ellos hay muchos afectos, mucha angustia, y mucha incertidumbre».
«Mañana explicaremos más cosas en su página, pero toda la presión que se haga es importante. Ojalá mañana tengamos muchas más cosas claras que decir. Nadie más que nosotros lo quiere», concluyó Ramos.

En medio de la incertidumbre, la escritora e investigadora Mónica Baró también pidió evitar los enfrentamientos entre activistas y usuarios de redes sociales por la difusión de la noticia.
En una publicación en Facebook recordó el carácter integrador del artista y criticó que la posible excarcelación se convierta en motivo de divisiones.
«Luis Manuel nunca trazó jerarquías ni fronteras en su trato a la gente», escribió Baró, quien defendió que cualquier cubano puede preocuparse por su destino o alegrarse ante la posibilidad de verlo libre.
También llamó a actuar con generosidad ante la falta de información oficial, recordando que Cuba vive bajo un régimen caracterizado por la opacidad y que los recientes apagones han dificultado incluso la comunicación con familiares dentro de la isla.
«Luis Manuel, primero, es una figura pública; segundo, construyó su identidad precisamente con un espíritu aglutinador, con su “estamos conectados”. Entonces me parece que no tiene mucho sentido intentar desconectar a la gente con él, mandar a callar, ofendernos, pelear una vez más mientras tenemos a un Cangrejo que seguramente se sentó hoy a revisar informes de represión política con zapatos Hermes y un reloj Rolex en una oficina con aire acondicionado.», recordó.
Baró subrayó que, independientemente de cómo concluya este episodio, Otero Alcántara necesitará el apoyo de la sociedad tras cinco años de prisión.
«Lo último que necesitamos es excluirnos y hacernos juicios unos a otros», expresó, insistiendo en que el objetivo común debe seguir siendo la defensa de los derechos humanos, el fin de la dictadura y la liberación incondicional de todos los presos políticos en Cuba.
«Y sí, hay que tener cuidado con las informaciones, pero tratémonos también con generosidad. Estamos ante un régimen sin transparencia informativa, con altos niveles de opacidad, llevamos dos días en apagón, tanto en Cuba como quienes tenemos familia en Cuba y no hemos podido saber de ellos, y es comprensible que ocurran imprecisiones en medio de tanto. No he visto a nadie hablando en sus redes sociales de Luis Manuel en las últimas horas que no se vaya a alegrar de su libertad. Estamos tan desesperados por buenas noticias, que a veces nos anticipamos. Pero, por favor, no convirtamos la posible excarcelación de Luis Manuel en una disputa de quién tiene más o menos derechos a sentir, decir o hacer.», sentenció.
Archivado en:







