“Cuba no es ni podría ser una amenaza para Estados Unidos. La única amenaza para su existencia y bienestar es esta política de asfixia”, aseveró en un contexto marcado por el debate este martes en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El grupo señaló que la mayor de las Antillas solicitó dicho debate debido a “la gravedad de una situación que no es hipotética, sino una agresión multidimensional en curso” y subrayó que “no se trata de una evaluación de riesgos: es una realidad que amenaza la paz y la estabilidad regional”.
Pese a las presiones y chantajes de Estados Unidos para impedir la discusión de la resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, apuntó, se logró una vez más el triunfo político, diplomático y moral de Cuba al ser aceptado por 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones.
Al referirse a la intervención del representante estadounidense, la Asociación señaló su cinismo total, pues negó la existencia del bloqueo y del cerco energético y quiso desviar la atención del tema “con un discurso al más puro estilo de la mafia del sur de la Florida”.
Destacó que la inmensa mayoría de los países miembros de la ONU manifestaron la urgencia de poner fin al cerco energético y al bloqueo, además de excluir a Cuba de “la ilegal lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo”.
“Se habló también del respeto que debe existir a las normas del derecho internacional y de la propia Carta de la ONU, la necesidad de reformarla y adecuarla a las condiciones actuales de las relaciones internacionales, primando la igualdad soberana y la solución pacífica de controversias”, agregó.
La organización recalcó que el pueblo de la isla sufre las consecuencias de un bloqueo económico, comercial y financiero recrudecido a niveles sin precedentes, agravado por un cerco energético que, en la práctica, equivale a un bloqueo naval.
“Estas medidas, que incluyen sanciones a países que suministran combustible a Cuba y restricciones a la ayuda humanitaria, constituyen un castigo colectivo y una violación del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos”, denunció.
Exigió el cese inmediato de “esta política que viola los derechos del pueblo cubano a la supervivencia y el desarrollo”, y expresó el apoyo a la nación antillana en la defensa de su soberanía, independencia, autodeterminación y en su resistencia a la injerencia externa.
Además, llamó a la comunidad internacional a no quedarse solo en el plano de las declaraciones y brindar al pueblo cubano la ayuda que tanto necesita para superar esta crítica situación energética.
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