Cadena Agramonte

El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa

La Habana, 7 jul.- Contra Cuba, el gobierno de Estados Unidos lleva a cabo una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas y se ha vuelto más cruenta y despiadada en los últimos siete meses. Ahora se ha sumado el cerco energético equivalente a un bloqueo naval, que es un acto de guerra.

Se impide el acceso de suministros de combustible a Cuba, tanto de carácter comercial como humanitario mediante amenazas directas, acciones coercitivas unilateral e incluso el acoso o el amedrentamiento de buques tanqueros por medios navales militares de Estados Unidos.

Se han producido reiteradas amenazas de agresión militar por los más altos niveles del gobierno estadounidense y fuentes públicas describen opciones y preparativos bélicos.

Así lo denunció el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, durante el debate adicional celebrado en la Asamblea General de la ONU, este martes, para reabrir el tema 38 de su agenda «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiera impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».

«Al bloqueo económico, comercial y financiero se añaden acciones inéditas y de extremo carácter extraterritorial, como el uso de sanciones secundarias que siguen el macabro plan de provocar en Cuba una crisis humanitaria y la total desestabilización del país que abran paso o fuercen la orden presidencial de una intervención militar imperialista, que provocaría un baño de sangre y cuantiosas pérdidas de vidas cubanas y estadounidenses», afirmó.

«A la pregunta de si se seguiría intensificando la presión económica contra Cuba, el propio presidente Donald Trump respondió: “no creo que se pueda ejercer mucha más presión salvo entrar y destrozar el lugar”», recordó el Canciller.

Asimismo, dijo a los Estados miembros que: «En estos meses se ha multiplicado el daño humanitario a nuestra población con el deterioro de la calidad de vida, la reducción de fuentes de subsistencia, la limitación a las potencialidades de desarrollo personal, familiar y social, la violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo en un acto de castigo colectivo», calificó.

Explicó también que todos estos asuntos de alta importancia y urgencia merecen no solo la atención, sino el más claro pronunciamiento de las Naciones Unidas y su órgano más universal y representativo, la Asamblea General, en virtud de su mandato de preservar la paz y la seguridad internacionales y de asegurar el disfrute de los derechos humanos.

«Las familias cubanas, en especial los niños y jóvenes, las madres sienten el sufrimiento de prolongados e insoportables apagones o cortes de electricidad. Muchas veces, cuando falta la electricidad, falta también el agua potable. Saben de la angustia de la falta de un medicamento para un enfermo.

«Los agobia la carencia de alimentos o los altos precios de artículos de primera necesidad. La tasa de mortalidad infantil de 4,0 por mil nacidos vivos se ha incrementado a 9,9 –indicó. Esto significa la muerte evitable en otras condiciones disponiendo de equipos, dispositivos y tratamientos idóneos de 1 780 recién nacidos».

Agregó que el número de personas que mueren por cáncer en el país ha aumentado significativamente. «En el caso de los niños y jóvenes, la supervivencia cayó de un 85 % a un 65 %. La tendencia coincide con los momentos más duros del cerco estadounidense. El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa».

Sostuvo el Canciller que «atender este crimen despiadado es también una responsabilidad de las Naciones Unidas. El gobierno de Estados Unidos y en especial su Departamento de Estado difunden la mentira de que el bloqueo no se dirige contra el pueblo cubano, sino solamente contra el gobierno.

«Pregúntenle al pueblo de Cuba si sufre o no el bloqueo. Incluso, pregunten a los diplomáticos, corresponsales y otros extranjeros que viven en Cuba. Hemos escuchado en abuso de los procedimientos la desvergonzada intervención del delegado de los Estados Unidos».

En ese sentido, precisó que el representante de la nación norteña no se refirió a ninguno de los temas mencionados por el Ministro de Exteriores. «No sorprende –dijo–, porque representa al gobierno autor de los bombardeos nucleares contra Hiroshima y Nagasaki, al responsable de decenas de intervenciones militares y el amparo de las más cruentas dictaduras militares en América Latina y otras regiones.

«Es el gobierno cómplice del genocidio que ocurre en Gaza, de la represión en las universidades contra los profesores y estudiantes que protestaron por él, el gobierno de la militarización de ciudades con fines políticos. El de la brutal represión contra los inmigrantes, la cacería policial de ellos, la separación de niños pequeños.

«No sorprende porque el señor delegado representa al gobierno autor de decenas de ejecuciones extrajudiciales en los océanos Pacífico, Atlántico, en el Caribe, con el pretexto de actos contra crímenes internacionales no demostrados.

«Son las autoridades responsables de la brutalidad policial contra manifestantes en este país y del crecimiento significativo de las muertes en detención.

«Representa al gobierno responsable de la existencia de un patrón racial diferenciado que discrimina de manera brutal a las minorías en particular a las minorías afroamericana e hispana.

«De la población penal más numerosa masiva del planeta, del sistema penal y penitenciario basado en patrones raciales diferenciados. Representa también al gobierno que paga salario inferior a las mujeres por el mismo trabajo».

«Curiosamente –manifestó– fue el primer país que se inscribió en la lista de oradores a pesar de que acaba de objetar que este debate tenga lugar. Es fundamental el cinismo de la delegación estadounidense en esta sala», afirmó.

Al respecto, denunció que el representante de EE. UU. «trataba de ejercer un acto de censura que será posible en un campamento de Boinas Verde, pero no en este magno recinto». Y se refirió al «gastado argumento del gobierno estadounidense, según el cual el cerco de combustible contra Cuba no existe, que el bloqueo es una mera justificación del Gobierno cubano para sus problemas, que Estados Unidos solo ejercen el derecho de negarse a comerciar con Cuba y de aplicar un simple embargo (…) Es una mentira en la que no cree nadie».

Precisamente, en su intervención Rodríguez Parrilla dio cifras sobre el impacto del bloqueo. En el periodo entre el 1ro. de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, a precios corrientes, ascienden a una cifra récord de más de 8 000 millones de dólares, un 7 % mayor que el año anterior.

«El impacto acumulado desde su inicio alcanza 178 700 millones de dólares a precios corrientes». En estas cifras, aseveró, no puede incluirse el impacto extremo del cerco, del bloqueo total de suministros de combustible a Cuba que comenzó en el propio mes de febrero.

«Estos impactos son fundamentalmente resultado de acciones coercitivas extraterritoriales que violan las normas del derecho internacional, del comercio internacional y la libertad de navegación, además de vulnerar las prerrogativas soberanas de Estados independientes que representan ustedes en su derecho a relacionarse con Cuba conforme a sus propios intereses y leyes.

«A la medida del brutal cerco energético, se suman otras que han ido imponiéndose en el curso del año con idéntico propósito al plantearse como objetivo el acatamiento por parte de gobiernos soberanos de las ilegítimas prohibiciones que les impone Estados Unidos para el comercio con Cuba.

«El gobierno de Estados Unidos impone a Estados soberanos ciudadanos y empresarios que abandonen su relación con Cuba. No por interés propio, no por desventajas comerciales, ni siquiera por mandato de sus propios gobiernos, sino por el dictado de un régimen ajeno», denunció.

«Cuba, como estado libre, independiente y soberano, rechaza la pretensión de que se dicte desde otro país la forma de gobierno, el modelo económico y las relaciones exteriores que ha de adoptar nuestra nación», sentenció.

«No permite el gobierno de Estados Unidos exportaciones que aporten al fomento del transporte público ni para asegurar los servicios hospitalarios, para beneficiar la educación o siquiera proteger los suministros de alimentos para los sectores más vulnerables de la población.

«No mencionó el señor delegado que el gobierno de Estados Unidos hizo un ofrecimiento de ayuda humanitaria aceptada de manera inmediata hace semanas por el gobierno de Cuba y que ha sido diferida y restringida en su contenido por motivos políticos.

«Tampoco aludió a que la delegación de Estados Unidos al Programa Mundial de Alimentos quedó aislada en una votación en su intento de bloquear un programa de ayuda alimentaria a Cuba por 116 millones de dólares.

«La delegación estadounidense repite y repite como intento de justificación que el gobierno cubano es supuestamente incapaz», sentenció.

«Cualquiera aquí presente podría preguntarse con razón cómo puede acusarse de los problemas que mencionó el distinguido delegado de los Estados Unidos al gobierno de un país al que su gobierno aplica un bloqueo genocida y que ha soportado esa agresión económica durante casi 70 años y desarrollado a su pesar una gran obra social y de desarrollo humano.

«¿Cómo podría culparse al Gobierno cubano de las consecuencias de la privación total de combustibles y otros suministros esenciales aplicada en el curso de los últimos siete meses? ¿Cómo podría no reconocerse que a pesar de ello en Cuba se mantiene la estabilidad?

«No existe una crisis humanitaria de grandes proporciones y no se ha cejado ni se cejará en la defensa de nuestro pueblo.

«Nos alivian y alientan la solidaridad colectiva, la participación y el esfuerzo de todos en particular de las mujeres y los jóvenes en las comunidades, en la búsqueda de soluciones y la intensa e infatigable gestión del Partido, el Estado, el Gobierno, los órganos locales del Poder Popular y los delegados de la población, de las organizaciones de la sociedad civil.

«Generan esperanza en nuestro pueblo, las soberanas, recientes y profundas transformaciones económicas y sociales adoptadas por nuestra Asamblea Nacional para adaptar el modelo socialista cubano a las duras realidades actuales incluida la brutal y creciente agresión de Estados Unidos».

Asimismo, agradeció el amplio apoyo internacional y la cooperación de numerosos gobiernos, parlamentos, fuerzas políticas, organizaciones, movimientos de solidaridad y asociaciones de cubanos residentes en el exterior.

«La hostilidad y amenaza que enfrenta Cuba forma parte de una preocupante secuencia de violaciones al derecho internacional y es preludio de lo que mañana podría ocurrir en cualquier otro país. Debemos preguntarnos en esta Asamblea si ese es el nuevo orden mundial al que nos dirigimos», sostuvo ante el pleno.

«Debemos meditar sobre si ese supuesto orden sería coherente con los postulados y la razón de ser de esta organización. Si ese es el camino que va a salvaguardar la paz y la seguridad internacionales, el que promoverá el entendimiento entre Estados igualmente soberanos y fomentará la cooperación, el comercio, el desarrollo y el respeto a los derechos humanos.

«Es ineludible defender los valores fundacionales de las Naciones Unidas, el derecho internacional y la carta de las Naciones y hacer valer la promesa de preservar a las generaciones presentes y futuras del flagelo de la guerra.

Existen conversaciones diplomáticas bilaterales que propuso el gobierno de Estados Unidos y Cuba aceptó conforme a su tradición y sus principios de política exterior con el ánimo franco y constructivo de intentar hallar solución a diferencias bilaterales, informó Rodríguez Parrilla.

«Pero no muestran progreso y es difícil que lo tengan si la expectativa de quienes lo conducen en Washington, es tratar a Cuba como un adversario vencido o conquistado, como una posesión colonial o un dominio sobre el cual Estados Unidos tiene jurisdicción y autoridad.

«Los datos confirman que esta conducta agresiva no representa el interés de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses.

«Según un estudio concluido ayer, el 98,3 % de las publicaciones y comentarios en redes digitales en Estados Unidos no apoyan el cerco energético, no apoyan el bloqueo, no apoyan una agresión a Cuba.

«Esa política genocida y criminal –denunció– responde al capricho anticubano y revanchista de un segmento minúsculo, pero poderoso e influyente que se concentra fundamentalmente en el sur del estado de Florida, pero que muestra capacidad de manipular al sistema político de Estados Unidos y orientar la conducta del actual gobierno».

El Ministro de Exteriores reiteró que Cuba no representa una amenaza a la seguridad nacional de la mayor potencia militar y nuclear del planeta, agresiva, depredadora, orientada a imponer la paz a través de la fuerza.

No existe pronunciamiento del Gobierno cubano ni el más mínimo indicio de que Cuba se haya propuesto amenazar a Estados Unidos. No puede identificarse actividad alguna en Cuba que ponga en riesgo la seguridad nacional, el bienestar de los ciudadanos o la competitividad de la economía de ese vecino poderoso.

«Cuba no es una amenaza. El bloqueo, sí. La nación amenazada es Cuba. Pero somos una nación comprometida y defensora de la paz, del derecho internacional, el multilateralismo, la verdad y la justicia.

«Un pueblo que lleva más de 150 años luchando por su libertad e independencia y que ha escrito páginas de gloria resistiendo de pie todos los embates, defenderá a ultranza su independencia y soberanía.

«En el año del centenario del líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante y Jefe Fidel Castro Ruz, fieles a su legado, la decisión de los cubanos será siempre: ¡Patria o muerte, Venceremos!». (Texto y foto: Granma Digital)

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