Visto lo visto y ante la avalancha de solicitud de votos por correo y de afluencia de españoles residentes en el extranjero para votar en consulados, presiento que el voto progresista en las elecciones generales va a ser abrumador este 23 de julio de 2023.

La jugada del presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón de adelantar sorpresivamente las elecciones que estaban planificadas para diciembre de este año, y decidir que fuesen el 23 de julio, ha sido un golpe demoledor para las fuerzas de la derecha y de la ultraderecha españolas.
Los partidos políticos y movimientos religiosos y ultra católicos y de diferentes categorías, tenían planificada una campaña electoral brutal a partir del 28 de mayo y hasta la celebración de elecciones en diciembre.
El objetivo claro iba a ser el propio Sánchez, actual presidente del Gobierno de España por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), simplificando sus mensajes para sus votantes conservadores, con términos como sanchismo, comunismo, socialismo izquierdismo, dictadura y demás; pero creo que el tiro les está saliendo por la culata.

Al adelantar las elecciones abruptamente, el presidente Pedro Sánchez ha facilitado el proceso de constitución de ayuntamientos y parlamentos de las comunidades autónomas, lo que ha obligado al Partido Popular (PP) y al partido ultraderechista VOX a formar alianzas o acuerdos de gobiernos.
A lo largo de la precampaña electoral, en muchos de estos ayuntamientos y comunidades autónomas han comenzado ya gobernar los conservadores de derecha del Partido Popular, junto con los ultraderechistas de VOX.
Ya estos partidos de la derecha y de la ultraderecha han comenzado a tomar medidas que están llevando a España al pasado de censuras y de prohibiciones, contra las que tantos millones de españoles han luchado a lo largo de decenios.

Es decir, que han empezado a “sacar las patitas”, como se dice coloquialmente, o las uñas, en un término un poco más fuerte, y millones de españoles que no tenían una definición clara de por quién iban a votar, se han comenzado a dar cuenta de que pinta mal el futuro de España si la derecha y la ultraderecha campan en este país a su libre albedrío.
Las encuestas actualmente están dando ganador al bloque de la derecha y la ultraderecha, así como los medios de difusión conservadores derechistas y ultraderechistas, a los que el Presidente Sánchez ha denominado como la “derecha mediática”.

Todos estos medios de difusión, entre los que están Antena 3 TV, la Cadena COPE, de la Iglesia Católica; Onda Cero, los diarios ABC, El Mundo, El Español y otros medios digitales, como Libertad Digital, mantienen una campaña contra Pedro Sánchez y contra las fuerza de izquierdas o progresistas, las 24 horas del día, los 365 días al año.
Toda esta “derecha mediática” no descansa ni los domingos, de soltar odio insultos, mentiras, irreverencia, faltas de respeto, groserías, palabrotas y manipulaciones de la más baja calaña, que ahí se quedan flotando en el aire, lanzadas a sabiendas de que muchas son bulos y falsedades.
En las pasadas elecciones del 28 de mayo de este año 2023, el mapa electoral de España se tornó de “rojo PSOE” progresista, a “azul PP” y ultraderechista, lo que significó que los partidos progresistas perdieran casi todos los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas en las que habían ostentado el poder durante años.

En España, los medios difusión atribuyen este cambio a la “ola” conservadora y de ultraderecha que va arrasando el mundo, y especialmente a Europa, fenómeno que es cierto influye siempre en las decisiones de los electores a la hora de votar a los partidos o a los bloques de derechas o de izquierdas.
Existen estados como Alemania y Francia, por ejemplo, en los que se tiende un bestial cordón sanitario contra los partidos de la ultraderecha.

Estos cercos les impiden sacar cabeza, e incluso hasta se hacen grandes alianzas entre bloques antagónicos en esos países, para evitar que la ultraderecha tome el poder, siempre teniendo en la memoria lo que estos partidos ultraderechistas, fascistas y nazis protagonizaron en las dos guerras mundiales en las que millones de europeos murieron.
En fin, que el tema da para mucho; pero resumiendo, tengo este presentimiento de que una movilización tan descomunal para ejercer en España el voto por Correos y la afluencia que estoy viendo en los consulados españoles en el exterior para votar, podrían sí significar lo mismo que pasó en Estados Unidos en las últimas elecciones, en las que la gente no votó para que ganara Biden; sino para que se largara Trump.

¿Estará reaccionando el pueblo español de la misma manera en que reaccionó el pueblo norteamericano en las últimas elecciones presidenciales? Está por ver.
Fotos tomadas de la Internet
#RobertoAPaneque

