Economía

Cuba llegará al 67 % de apagones en la hora pico


Cuba enfrentará este miércoles otra tarde-noche de apagones masivos, con hasta el 67 % del país sin electricidad al mismo tiempo en el horario de mayor consumo. La cifra vuelve a dejar al descubierto el derrumbe del sistema eléctrico y la incapacidad del régimen para sostener un servicio básico en un país ya castigado por la escasez y el desgaste cotidiano.

La propia Unión Eléctrica prevé una generación de 1.100 megavatios frente a una demanda máxima de 3.200. Esa diferencia deja un déficit de 2.100 megavatios y obliga a desconectar 2.130 para evitar un desorden mayor en la red. En la vida real, eso se traduce en hogares a oscuras, comercios paralizados, jornadas rotas y una población que lleva meses ajustando su rutina a la falta de corriente.

La crisis energética se arrastra desde mediados de 2024 y se ha profundizado desde enero. El régimen insiste en culpar al asedio petrolero de Estados Unidos, mientras reconoce que el Sistema Electroenergético Nacional está en condiciones «críticas» y «extremadamente tensas». Esa admisión confirma un dato que ya sufre el cubano en cada barrio: la infraestructura estatal está vieja, agotada y sin capacidad de respuesta.

Este miércoles, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica seguirán fuera de servicio por averías o mantenimiento. Las plantas, con décadas de explotación y sin las inversiones necesarias, arrastran una parte central del colapso. A eso se suma la falta de combustible para los motores de generación, otra pata del sistema que permanece detenida por la escasez de materia prima.

El resultado es un país atrapado entre equipos obsoletos, dependencia externa y una gestión estatal que no resuelve ni lo más elemental. La electricidad, que debería sostener la vida doméstica, la producción y los servicios, se ha convertido en otro frente de castigo diario bajo un régimen que administra la ruina en lugar de corregirla.

La propia composición del mix energético refleja ese fracaso. Las termoeléctricas, responsables de alrededor del 40 % de la generación, cargan con el peso de un parque envejecido; otros motores dependen de diésel y fueloil importados; y apenas una quinta parte procede de gas y fuentes renovables. Con esa base tan frágil, cualquier falla termina convertida en apagón generalizado.

Las cifras de consumo de petróleo explican la vulnerabilidad del sistema y la dependencia del país de suministros externos que no alcanzan para cubrir la demanda. El último petrolero llegado con crudo del exterior apenas alivió la situación durante unas dos semanas. En una nación gobernada por décadas de improvisación y control político, ni siquiera la energía mínima logra sostenerse con estabilidad.

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