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El Tesoro Nacional que guarda en Cuba Guamá

En el sur de la provincia de Matanzas, enclavado en el mayor humedal del Caribe insular, se alza Guamá, un centro turístico que se convirtió en un emblema del turismo de naturaleza en Cuba.

Este singular complejo, construido sobre las aguas de la Laguna del Tesoro, es mucho más que un lugar de hospedaje; es una puerta de entrada a la Reserva de la Biosfera y sitio Ramsar que es la Ciénaga de Zapata, un ecosistema de valor incalculable reconocido internacionalmente por la Unesco.

Y ese reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) no fue por gusto.

La importancia de Guamá para el turismo cubano radica en su concepción única.

El hotel, una serie de cabañas circulares con techos de guano construidas sobre pilotes y conectadas por puentes de madera, reproduce fielmente las viviendas de los aborígenes taínos que habitaron la isla.

Su nombre es un homenaje al cacique taíno que lideró la resistencia contra la colonización española en el siglo XVI. Esta autenticidad ofrece al visitante una experiencia inmersiva que combina la historia precolombina con la belleza natural de uno de los paisajes más vírgenes de Cuba.

La experiencia en Guamá comienza con un viaje en lancha de unos 10 minutos desde La Boca, navegando por un canal de cuatro kilómetros hasta la Laguna del Tesoro, el mayor cuerpo de agua dulce de Cuba.

Una vez en el complejo, el turista se topa con la Aldea Taína, una recreación artística de la vida aborigen.

Se trata de un conjunto de 25 esculturas a tamaño natural, obra de la reconocida escultora cubana Rita Longa, que representan a los taínos en sus actividades cotidianas: pesca, caza, elaboración de casabe y sus ritos religiosos.

Este recorrido, aderezado con performances de música y danza, se consolida como una de las principales atracciones de la zona, atrayendo a unos 100 mil excursionistas anuales (en momentos de auge) que optan por el turismo de naturaleza.

Más allá de su valor histórico y cultural, el complejo es un punto de partida para explorar la riqueza natural de la península.

A pocos pasos del embarcadero, en La Boca, se encuentra un criadero de cocodrilos, que alberga ejemplares de las dos especies presentes en la región: el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer), endémico de la ciénaga, y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus).

Los amantes de la naturaleza pueden practicar senderismo, observar aves -en la zona se han identificado más de 200 especies, incluyendo el pequeño zunzuncito y la grulla cubana-, disfrutar de la pesca deportiva en la laguna, o alquilar botes para explorar los canales.

Ubicado estratégicamente a 150 kilómetros de La Habana y a unos 90 de Varadero, Guamá se consolidó como la primera parada obligada para quienes se adentran en el sur de Matanzas.

mem/rfc

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