Economía

Junio cierra con otro récord de afectación eléctrica en Cuba


Cuba cerró junio con un nuevo récord de déficit eléctrico al registrar una afectación máxima de 2.211 megavatios (MW) durante la jornada del 30 de junio, la cifra más alta reportada hasta ahora por la Unión Eléctrica (UNE). El dato confirma el agravamiento de una crisis energética que mantiene al país atrapado en apagones cada vez más prolongados y frecuentes.

La cifra superó incluso el pronóstico oficial de 2.082 MW para el horario pico y rebasó el anterior récord de 2.208 MW registrado apenas unos días antes. Lejos de mostrar señales de recuperación, el sistema eléctrico cubano continúa profundizando su deterioro mientras las previsiones oficiales quedan constantemente superadas por la realidad.

La situación tampoco mejoró con el inicio de julio. Durante la madrugada siguiente, la afectación rondaba los 1.672 MW y la propia UNE estimó que el déficit volvería a superar los 2.130 MW durante el horario nocturno, con una demanda prevista de 3.200 MW y sin la incorporación de nuevas unidades de generación.

El panorama operativo sigue siendo crítico. Ocho unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento, mientras cerca de un centenar de centrales de generación distribuida continúan paralizadas por falta de combustible. También permanecen detenidas las patanas turcas de La Habana y las centrales de fuel de Mariel y Moa.

La combinación de infraestructura envejecida, averías constantes y escasez de combustible mantiene al sistema eléctrico nacional funcionando al límite. Cada salida inesperada de una planta o cualquier aumento de la demanda puede disparar nuevos récords de apagones en cuestión de horas.

Para millones de cubanos, la crisis energética dejó de ser un problema temporal y se convirtió en una condición permanente de vida. Los cortes de electricidad afectan la conservación de alimentos, el suministro de agua, la actividad económica y los servicios básicos, mientras el malestar social crece en todo el país.

El nuevo récord confirma que el sistema eléctrico cubano continúa deteriorándose sin soluciones visibles a corto plazo. Mientras el régimen insiste en explicar la crisis con factores externos, la población enfrenta cada día más horas sin electricidad y una infraestructura incapaz de responder a las necesidades mínimas del país.

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