Profundos análisis sobre el legado de Fidel, Raúl y las medidas aplicadas en diferentes momentos para salvar la Revolución, hizo Miguel Díaz-Canel en las jornadas de la sesión final del XXII Congreso de la CTC. Reflexiones que respaldan las recientes transformaciones económicas y sociales aprobadas en el país
Erradicar el estancamiento, la burocracia y la apatía, además de incrementar la eficiencia en cada puesto de trabajo, constituyen vías indispensables para preservar el socialismo en el complejo escenario actual. Así lo consensuó el movimiento sindical al cierre de la sesión final del XXII Congreso de la CTC, luego de dos jornadas de debate franco y abierto.
Durante la magna cita tomaron la palabra quienes “sudan la camisa”, también aquellos que, sin llevar una medalla en el pecho, son héroes por aportes cotidianos en fábricas, salones de operaciones, campos agrícolas, laboratorios y fábricas, según expresó una delegada.
Hablaron de las preocupaciones de los obreros acerca de las nuevas transformaciones económicas y sociales, aprobadas en varios sectores, con la mirada puesta en salvar el sistema socialista.
Fueron muy esclarecedoras las palabras de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, quien no se perdió ninguna de las dos jornadas de las sesiones finales de la magna cita.
Durante la apertura el mandatario abordó ante la masa obrera la agresión multidimensional al país, por parte Estados Unidos, y la calificó como el bloqueo más prolongado de la historia, cuya perversidad radica precisamente en su duración.

Se refirió a cómo el enemigo trata de ocultar esas duras medidas y culpa a un supuesto estado fallido.
“Estamos resistiendo creativamente y vamos a superar el recrudecimiento del bloqueo. El país va avanzar y vamos a vencer. Como nos enseñó Fidel, en las crisis está la posibilidad de superarnos”, señaló el primer secretario del Partido.
Seguidamente diseñó el “escudo” de prioridades para superar los actuales escollos, imposibles de cumplir sin la participación activa de los trabajadores. La primera prioridad es la defensa de la Patria porque “somos un país de paz –aseguró– pero todas las semanas nos están diciendo que nos van a agredir y debemos prepararnos”.
Al diseñar las estrategias de planes de defensa, ejercicios militares, activación de consejos de defensa y visitas a los territorios, argumentó cómo así demostramos cuánto costaría una aventura basada en la agresión militar… para que no haya sorpresa, ni derrota. Tarea a la cual llamó a hacer suya al movimiento obrero.
Más adelante se refirió al Programa Económico y Social para el 2026, llevado a consulta popular, donde estaban incluidas las 176 transformaciones recientemente aprobadas, proceso complejo, aunque necesario para salvar la Revolución. Consideró esencial el apoyo de las secciones sindicales en el logro de su implementación, convocando y estudiando la manera de aplicarlas, sin acrecentar desigualdades sociales.
Si todos vamos por la victoria, la unidad se fortalece, definió el presidente cubano, quien evaluó como básico el control popular y una cuarta prioridad, el movimiento comunicacional en defensa de nuestros principios, contra quienes intentan desvirtuar la obra e historia de la Revolución y critican a los agricultores, a los médicos, a los constructores, basándose en mentiras.
En reiteradas ocasiones Díaz-Canel se refirió en los intercambios con los delegados a la necesidad de garantizar la máxima protección social, de desatar las fuerzas productivas, porque “vamos a comer lo que seamos capaz de producir, aplicando la tecnología, la innovación, con o sin combustible”, dijo.
Al estudiar los acuerdos del Congreso anterior, ratificó que todos los planteamientos tienen respuestas con estas transformaciones económicas y sociales, sin perder las conquistas, escuchando a todos, construyendo consensos.
Para esclarecer los pasos esenciales a seguir, fueron muy importantes las disertaciones de Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, sobre el proceso en marcha en la vida económica y social de la nación, además de la intervención de Jesús Otamendi Campos, ministro de Trabajo y Seguridad Social, sobre el proyecto de Ley de Trabajo.
Gran parte de los delegados participaron en las sesiones mediante videoconferencia desde sus territorios de origen, para adecuar las sesiones del cónclave a las actuales limitaciones de recursos, aunque desde allí propusieron acuerdos y dieron opiniones.
En medio de un panorama complejo, definido por las presiones financieras y las reformas estructurales en curso, asumieron el debate con la certeza de ser protagonistas en la innovación, la producción de alimentos y la salvaguarda de las conquistas sociales.
Los análisis no esquivaron las problemáticas más agudas que hoy golpean la economía familiar. Cuestiones medulares, entre ellas, la pérdida del poder adquisitivo del salario frente al avance inflacionario, la protección prioritaria a los jubilados –quienes padecen directamente el deterioro real de sus pensiones– y la urgencia de otorgar una autonomía verdadera a la empresa estatal socialista pautaron el rumbo de las discusiones.
De igual manera, insistieron en la necesidad de implementar estímulos eficientes que logren contener la fluctuación laboral en sectores de alta sensibilidad estratégica en el desarrollo de la nación, tales, la salud, la educación y la ciencia.
Además, manifestaron el respaldo del movimiento obrero a la Revolución, guiados por las directrices trazadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el año del centenario de su natalicio, por el general de Ejército Raúl Castro Ruz y por el Capitán de la Clase Obrera Lázaro Peña.
La jornada final del XXII Congreso de la CTC, impregnada de la guía perenne de Lázaro Peña y ante la cercanía del centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, concentró sus debates en las experiencias directas de los colectivos laborales para encauzar las actuales transformaciones económicas y sociales del país. Las intervenciones de los delegados aportaron un hondo sentido humano y soluciones concretas desde las realidades de cada territorio, demostrando que la resistencia y la eficiencia se construyen desde la base de cada centro de trabajo.
Los sectores de la energía y el turismo –dos de los frentes más afectados por las limitaciones materiales y el asedio yanqui– expusieron alternativas de alto impacto social. Yandy Rojas, delegado por Matanzas, destacó las acciones de “atención al hombre” implementadas en la Termoeléctrica Antonio Guiteras, donde se facilitan módulos a precios asequibles para apoyar a los obreros.
Rojas compartió, además, la noble experiencia de este colectivo que apadrina la sala de cirugía del hospital pediátrico provincial, extendiendo a los profesionales de la salud las mismas ofertas y beneficios que reciben los propios operarios de planta. Por su parte, Amaury Echevarría, en representación del mayor destino de sol y playa del país, Varadero, explicó cómo los trabajadores turísticos se han reorientado laboralmente hacia sectores como la salud y la educación ante los cierres temporales de algunas instalaciones hoteleras, ratificando la voluntad invariable de seguir defendiendo la estabilidad del país bajo cualquier circunstancia.
En la rama electroenergética, el cienfueguero Carlos Rafael Quintero calificó la cita como “el Congreso de la valentía del pueblo cubano”. Quintero rememoró la visita del Comandante Ramiro Valdés Menéndez tras el siniestro de enero de 2025 en la Termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes; aquel encuentro, evocó, dejó una profunda lección sobre soberanía alimentaria que hoy se materializa en proyectos de autoconsumo destinados al cuidado de jubilados, embarazadas y operarios.
“La termoeléctrica no solo genera electricidad; también genera protección social”, significó el delegado, cuya propuesta de bautizar una obra del sector con el nombre del destacado combatiente fue aprobada por unanimidad. Con idéntico optimismo, el joven camagüeyano Ángel Antonio, al frente del Buró Sindical de la Termoeléctrica 10 de Octubre, afirmó que las transformaciones no asustan a los trabajadores de Energía y Minas, y aseguró que el primer deber al regresar a las bases será transmitir los conocimientos adquiridos y así desterrar cualquier asomo de incertidumbre.
Ciencia y alianzas frente a las carencias

La aplicación de la ciencia y la articulación de encadenamientos productivos marcaron la pauta como estrategias metodológicas para mitigar los altos costos de la vida a través de soluciones territoriales. El doctor Ángel Camacho, del Hospital Pediátrico de Santa Clara, puso énfasis en cómo la innovación aplicada a la Medicina resuelve problemas diarios en su institución, no obstante, advirtió la necesidad imperiosa de generalizar estos logros y sistematizar el conocimiento. Por su parte, Alberto Gómez presentó el Proyecto de Desarrollo Local Servtes-Desarrollo, especializada en salud y producción de alimentos donde los jóvenes constituyen la fuerza principal. Con 17 encadenamientos productivos, este proyecto se erige como el primer convenio de su tipo en el país con las brigadas juveniles para resolver demandas concretas en tiempo real.
Las alianzas con los nuevos actores económicos y el aprovechamiento de los recursos endógenos también dinamizaron el plenario con propuestas viables. Luis Cruz Ortiz, representante de la industria del mueble en Las Tunas, relató cómo organizaron una feria de negocios que concretó tres contratos con mipymes para financiar los recursos destinados a amueblar hoteles, una vía clave para sustituir importaciones y evitar la pérdida de fuerza laboral calificada.
Paralelamente, la villaclareña Digna Morales insistió en la urgencia de articular soluciones desde el escenario comunitario para amortiguar el impacto de los precios actuales, mientras que el Héroe del Trabajo de la República, Alberto Gandoy, desde la empresa pesquera de La Coloma, en Pinar del Río, mostró el esfuerzo de su colectivo para mantener vitales las máquinas de hielo y de picadillo para el consumo popular, expresando el orgullo de que su provincia sea la sede por las festividades del 26 de julio.
La ecuación indispensable: Ingresos y eficiencia

El necesario equilibrio entre la estimulación y los resultados productivos reales centró el análisis de la dirección del país a partir de la intervención de Ernesto, de la Empresa Provincial de Mantenimiento Vial y Construcciones de Ciego de Ávila. El participante expuso la experiencia de su empresa, donde el salario se incrementó 1.6 veces y aumentó el pago de utilidades, utilizando parte de las ganancias en adquirir artículos de primera necesidad y comercializarlos entre los trabajadores a precios módicos.
Ante este escenario, el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reflexionó sobre la relación directa que debe existir entre los ingresos y la eficiencia. El mandatario advirtió con firmeza que los salarios en el sector empresarial no deben elevarse sin un respaldo real en los índices productivos, puesto que distribuir dinero sin una creación de bienes reales solo sirve para alimentar la espiral inflacionaria. Asimismo, enfatizó que el encarecimiento de los productos de consumo no puede hallar justificación en las ineficiencias de quienes los generan.
Asimismo el delegado Yunier Espinosa Reyes insistió en que el gran desafío metodológico del movimiento obrero es dotar a los organismos sindicales de las herramientas necesarias para enfrentar estos procesos de transformación, garantizando que la participación activa y los resultados de los debates realmente se traduzcan en mejoras tangibles a la calidad vida del pueblo.

Respaldo internacional
El respaldo internacional al XXII Congreso de la CTC quedó manifestado con el mensaje virtual enviado por Gilbert Houngbo, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En sus palabras, el directivo transmitió su solidaridad a los trabajadores de la Isla frente al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético que sufre el país.
“En esas circunstancias –afirmó Houngbo– el compromiso, la resiliencia y la creatividad de los trabajadores se vuelven más importantes que nunca”.
El titular del organismo de Naciones Unidas ponderó la necesidad de que las instituciones del sector mantengan su capacidad de adaptación ante las dinámicas laborales contemporáneas. En tal sentido, subrayó que la agenda de debates del magno evento sindical resulta de vital importancia tanto para delinear el futuro del trabajo como para impulsar el desarrollo sostenible en la mayor de las Antillas.
Electo nuevo Consejo Nacional de la CTC

En la sesión de clausura se eligió al nuevo Consejo Nacional de la organización y fue electo Osnay Miguel Colina Rodríguez como su secretario general. Colina Rodríguez, quien además es miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, recibió masivo apoyo de militancia obrera.
Se registraron 739 votos válidos y una boleta en blanco, del total de 740 delegados presentes en la cita, muestra de que el 99.5 por ciento de los votantes apoyó la candidatura completa. Cada uno de los elegidos superó el 50 por ciento de los votos requeridos, alineándose con la propuesta presentada.
En el marco del evento también se dio a conocer el nuevo Secretariado Nacional compuesto por 13 miembros seleccionados por sus méritos y trayectoria en la dirección sindical desde la base.
Entre los integrantes profesionales, Ekaterina Gowen Dickinson fue seleccionada para atender la esfera de Organización, mientras que el resto de los escaños se distribuyó entre Lidier Águila Machado en Asuntos Laborales y Sociales, Yaisel Osvaldo Pierre Terry, en Educación y Propaganda, José Antonio Pérez Pérez en Asuntos Económicos, y Santiago Badía González al frente de Relaciones Internacionales.
La representación no profesional quedó conformada por varios secretarios generales de provincias, sindicatos y burós sindicales, entre quienes se encuentran William Licourt González, Yuditza Sarmiento, Misael Rodríguez Yánez, Yaditza Díaz Martínez, Yamisleidy Verdecia Montero, Liz López González y Caridad García Peña.
El recién electo secretario general tras ser notificado tomó la palabra y destacó el firme compromiso y apoyo de los trabajadores hacia las transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente en el país. Asimismo, aprovechó la ocasión para enviar un saludo especial al general de Ejército Raúl Castro, de quien destacó su constante preocupación por los trabajadores cubanos.
Durante el conclave Colina tuvo a su cargo la presentación y discusión del informe de balance, donde señalaron vías para incrementar la atención a los trabajadores de todas las ramas, afiliados o no, y las fórmulas encaminadas a elevar producciones de bienes, servicios, exportaciones y mejorar el funcionamiento de la organización.
Como colofón de las jornadas que apreció de bien intensas, el dirigente reconoció la voluntad de la dirección del Partido y del gobierno de, aun en medio de las complejas condiciones y limitaciones económicas actuales, valientemente se haya optado por celebrar la magna cita, donde la masa trabajadora patentizó su respaldo a las transformaciones económicas y sociales.
Díaz-Canel: “No nos proponemos ni jamás estará en nuestros planes la restauración del capitalismo en Cuba”
Al clausurar el XXII Congreso de la CTC, el primer Secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, felicitó a Pinar del Río –sede de las actividades centrales por el 26 de julio–, a las provincias destacadas de Matanzas y Villa Clara, y a los territorios de Sancti Spíritus y Guantánamo por sus resultados. En medio de un complejo escenario electroenergético y financiero, el mandatario ponderó la pertinencia del cónclave, asegurando que “el espíritu presente en este Congreso nos multiplica la energía revolucionaria” y que el encuentro “no podía ser más oportuno para el país”.
Tras denunciar el impacto directo de la política de máxima asfixia de los Estados Unidos contra las familias cubanas, el jefe de Estado afirmó de manera categórica: “la respuesta no puede ser la inercia, sino la búsqueda constante de alternativas”. En su discurso, instó a debatir abiertamente las medidas dentro de los colectivos laborales y alertó sobre la necesidad de defender siempre la dimensión humana de los cambios, exigiendo que nunca se prescinda del término “social” al hablar de las transformaciones económicas, pues la justicia equitativa es la esencia misma de la Revolución.
Como asidero ideológico a este proceso continuo de actualización, evocó las reflexiones de Fidel en noviembre de 2005 sobre la complejidad de construir el socialismo, y aprovechó el escenario obrero para fijar una postura doctrinal invariable ante la opinión pública internacional:
“Quiero ratificar algo para que quede bien claro a nuestros compatriotas, a los amigos y hasta a los enemigos: no nos proponemos ni jamás estará en nuestros planes la restauración del capitalismo en Cuba”.
El dignatario argumentó que las 176 transformaciones en curso no responden a improvisaciones ni a presiones externas, sino que dan continuidad a los Lineamientos aprobados desde el VI Congreso del Partido. Explicó que el fin primordial de estas políticas es liberar de manera efectiva las fuerzas productivas para generar los recursos materiales que sostienen los pilares de la Revolución –como la salud, la educación, la ciencia y la cultura– bajo un riguroso sistema de fiscalización y rendición de cuentas al pueblo.
Convencido de la necesidad de escuchar todas las voces para construir consensos, Díaz-Canel concluyó su intervención con un llamado a la resistencia creativa: “Por Cuba, por el futuro del socialismo, seguiremos resistiendo, trabajando, creando y venciendo”.
La entrada En la unidad: la victoria se publicó primero en Revista Bohemia.