La iniciativa abarca siete provincias, 24 municipios y diversos asentamientos costeros, con un impacto potencial sobre más de 1.3 millones de beneficiarios. Foto: Granma
La adaptación al cambio climático y la protección de ecosistemas costeros centran en Cuba una estrategia nacional que beneficia a millones de personas, con experiencias desarrolladas en Camagüey de especial relevancia para territorios vulnerables.
Como parte de la política ambiental impulsada por el Estado cubano mediante el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, conocido como Tarea Vida, la provincia al este del archipiélago ejecuta acciones encaminadas a fortalecer la resiliencia de comunidades y ecosistemas frente a fenómenos cada vez más frecuentes e intensos asociados al calentamiento global.
Bajo la coordinación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), estos esfuerzos se articulan con proyectos de alcance nacional respaldados por la cooperación internacional. Entre ellos sobresale Mi Costa, financiado por el Fondo Verde para el Clima e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dirigido a fortalecer la resiliencia a lo largo de mil 300 kilómetros de la costa sur cubana.
La iniciativa abarca siete provincias, 24 municipios y diversos asentamientos costeros, con un impacto potencial sobre más de 1.3 millones de beneficiarios. Sus acciones buscan restaurar la conectividad y funcionalidad de humedales costeros, pastos marinos y arrecifes coralinos, considerados ecosistemas esenciales para la adaptación frente al ascenso del nivel del mar y otros efectos del cambio climático.
En Camagüey, el proyecto desarrolló acciones en Santa Cruz del Sur, Florida y Vertientes, donde fueron actualizados los planes de capacitación comunitaria. Las actividades beneficiaron a dos mil 958 personas, incluidas 285 con responsabilidades directas en la toma de decisiones relacionadas con la gestión ambiental y la reducción de riesgos.
Las labores incluyeron estudios hidrológicos, restauración del flujo natural del agua en ecosistemas de manglar, mantenimiento de canales y acciones de saneamiento ambiental que beneficiaron cerca de 380 hectáreas de cuerpos de agua y más de 168 hectáreas destinadas a restauración forestal y manejo sostenible de los recursos naturales.
La estrategia cubana también muestra resultados en otras áreas protegidas del país. En el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, considerado uno de los sitios de mayor biodiversidad del Caribe, fueron capacitadas familias en temas de conservación, mejoró el acceso a zonas de interés ecológico y se registró una efectividad total del plan de prevención de incendios forestales.
(Con información de Prensa Latina)