Escritor Ariel Hidalgo relata cómo lo mandaron a Mazorra por pedir elecciones en las fábricas
El exprisionero político Ariel Hidalgo revela cómo la Seguridad del Estado lo envió al Hospital Psiquiátrico al proponer que los trabajadores eligieran a sus directores.
El escritor y exprisionero político cubano Ariel Hidalgo relató a CiberCuba cómo un interrogador de la Seguridad del Estado lo declaró «loco de remate» y lo envió al día siguiente al Hospital Psiquiátrico de La Habana, conocido como Mazorra, después de proponer que los trabajadores eligieran democráticamente a los directores de sus fábricas y hospitales.
El episodio ocurrió durante uno de los interrogatorios a los que fue sometido Hidalgo, quien precisó que era la tercera vez en su vida que pasaba por ese lugar.
En ese momento, según su propio testimonio, el oficial ya no actuaba como «policía bueno» sino como «policía malo»: «El policía que interrogaba y daba golpes arriba del escritorio y decía barbaridades».
Cuando el interrogador le preguntó qué quería para Cuba, Hidalgo le tendió una trampa lógica al régimen usando su propia retórica marxista: «Yo para Cuba quiero que ustedes cumplan lo que hay que cumplir. O sea, si ustedes dicen que todos los medios de producción pertenecen a los trabajadores, al pueblo, a los trabajadores, pues entonces lo correcto sería que todos los empleados de una fábrica eligieran al director de la fábrica».
La propuesta era que la elección de administradores fluyera de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo, aplicando el mismo principio a los hospitales y a cualquier centro de trabajo. La respuesta del oficial fue inmediata y contundente: «Usted está loco, loco de remate».
Al día siguiente, Hidalgo fue trasladado a Mazorra y recluido específicamente en la Sala Carbó-Serviá, que describe como «el peor lugar que se puede estar».
«Te dejan en el set de presos no solamente presos comunes sino presos locos, dementes. Hay muchos, muchos violadores, muchos asesinos. Ahí te pasa algo y no hay nada y no pasa nada», detalló.
El propio Hidalgo afirma tener conocimiento de que en esa sala llegaron a quemar a un preso político: «Lo quemaron y lo cerraron. Y no pasó nada».
El uso de Mazorra como instrumento de represión política no fue un caso aislado. Cubalex documentó en 2024 entre 20 y 30 casos de opositores sometidos a evaluaciones y tratamientos psiquiátricos forzosos en los últimos 15 años en Cuba.
Múltiples testimonios y organizaciones de derechos humanos identificaron la Sala Carbó-Serviá como un pabellón bajo control de la Seguridad del Estado, donde se aplicaron electroshocks sin anestesia y medicación forzada para quebrar a disidentes.
Hidalgo es autor del ensayo «Cuba, el Estado marxista y la nueva clase», por el que fue condenado a ocho años de prisión en 1981 tras la confiscación de su manuscrito.
La obra denunciaba precisamente la formación de una burocracia privilegiada que contradecía los principios proclamados por la revolución. Amnistía Internacional lo consideró prisionero de conciencia.
Durante su condena en el Combinado del Este, fundó junto a Ricardo Bofill y otros presos el Comité Cubano Pro Derechos Humanos en octubre de 1983, considerada la primera organización de ese tipo en Cuba. Fue liberado en 1988 con la condición de dejar el país definitivamente y vive en Miami.
El caso de Hidalgo no es el único en que el régimen recurrió a Mazorra para silenciar a quienes lo incomodaban: Daniel Llorente, quien ondeó una bandera de Estados Unidos en la Plaza de la Revolución, también fue enviado a ese hospital psiquiátrico por las autoridades cubanas.
Preguntas Frecuentes sobre la Represión Política en Cuba y el Uso de Mazorra
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué fue enviado Ariel Hidalgo al Hospital Psiquiátrico de Mazorra?
Ariel Hidalgo fue enviado a Mazorra por proponer elecciones democráticas en las fábricas y hospitales cubanos. Durante un interrogatorio, un oficial de la Seguridad del Estado lo declaró «loco de remate» por su propuesta de que los trabajadores eligieran a sus directores, una idea que iba en contra de la estructura del régimen socialista cubano.
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¿Qué papel juega Mazorra en la represión política en Cuba?
Mazorra se utiliza como instrumento de represión política en Cuba. Este hospital psiquiátrico ha sido documentado como un lugar donde se somete a opositores a evaluaciones y tratamientos psiquiátricos forzosos. La Sala Carbó-Serviá es conocida por ser un pabellón bajo control de la Seguridad del Estado, donde se aplican electroshocks y medicación forzada a disidentes.
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¿Cuáles han sido las consecuencias para los opositores en Cuba al ser internados en Mazorra?
Las consecuencias incluyen estar recluidos junto a presos comunes y dementes, y ser sometidos a tratamientos inhumanos. Ariel Hidalgo relató que en Mazorra fue confinado en condiciones extremadamente peligrosas, con un alto riesgo de violencia por parte de otros internos. Además, hay testimonios de torturas como la aplicación de electroshocks sin anestesia.
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¿Qué han documentado las organizaciones de derechos humanos sobre el uso de instituciones psiquiátricas en Cuba?
Organizaciones como Cubalex han documentado numerosos casos de opositores sometidos a tratamientos psiquiátricos forzosos. Entre 20 y 30 casos han sido identificados en los últimos 15 años, donde las instituciones psiquiátricas son usadas para reprimir a disidentes, quebrándolos mentalmente a través de terapias abusivas.
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¿Cómo ha reaccionado la comunidad internacional ante el uso de Mazorra como herramienta de represión?
La comunidad internacional ha expresado su preocupación y ha documentado estos abusos. Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos han denunciado el uso de instituciones psiquiátricas para silenciar a opositores al régimen cubano, catalogando a personas como Ariel Hidalgo como prisioneros de conciencia.
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