La amenaza avanza lentamente, casi imperceptible. No llega con la violencia de un huracán o una inundación repentina. Sin embargo, podría transformar para siempre la vida muchos cubanos que hoy habitan junto al mar.
Esa fue una de las alertas que llevó Cuba al Segundo Foro de Movilidad Climática de Berlín, celebrado los días 18 y 19 de junio último, donde el viceministro primero de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Rudy Montero Mata, advirtió que 133 asentamientos costeros del país estarán parcial o totalmente afectados entre 2050 y 2100.
Viceministro primero del CITMA, Rudy Montero Mata, en sesión de Alto Nivel de Foro de Berlín sobre Movilidad Climática. Foto: tomada del perfil Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba en Facebook
Como archipiélago situado en el Caribe, Cuba posee miles de kilómetros de costas expuestas al aumento del nivel del mar, la erosión costera, la intrusión salina y el impacto creciente de fenómenos meteorológicos extremos.
Según explicó Montero en Berlín, el problema trasciende la dimensión ambiental. Cada comunidad enfrenta desafíos específicos relacionados con la vivienda, las infraestructuras, las actividades económicas, la cultura local y la permanencia de poblaciones que han construido durante generaciones su identidad junto al mar.
Foto: Ernesto Rivero/ Facebook
Detrás de cada cifra hay familias, escuelas, centros de trabajo y modos de vida que podrían verse obligados a desplazarse o adaptarse a un entorno cada vez más hostil.
Un desafío compartido por el planeta
La situación cubana forma parte de un fenómeno global que preocupa cada vez más a la comunidad internacional. El aumento del nivel medio del mar se está acelerando y ya afecta a comunidades costeras e insulares de todo el mundo.
Naciones Unidas advierte que el nivel del mar está aumentando a un ritmo sin precedentes en al menos los últimos tres mil años y que sus efectos ya impactan los medios de vida, la seguridad alimentaria, la infraestructura y los asentamientos humanos de numerosas regiones costeras.
El nivel del mar ha crecido a nivel planetario cerca de 10 centímetros en los últimos 30 años. Foto: Getty Images / iStockphoto
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señala además que los fenómenos meteorológicos extremos y los procesos de degradación ambiental se han convertido en algunos de los principales impulsores de la movilidad humana en el mundo, desplazando a cientos de millones de personas durante las últimas décadas.
Desde los pequeños Estados insulares del Pacífico hasta extensas zonas costeras de Asia, África y América Latina, el problema ya no es si habrá desplazamientos asociados al cambio climático, sino cómo gestionarlos de manera segura, planificada y digna.
Adaptarse para permanecer
Precisamente para debatir esas alternativas se desarrolló el Foro de Movilidad Climática de Berlín, organizado por la Fundación Robert Bosch y el Centro Global para la Movilidad Climática.
El encuentro reunió a representantes gubernamentales, expertos y organismos internacionales con el propósito de impulsar soluciones para las poblaciones vulnerables y garantizar tanto el derecho a permanecer en sus territorios, como procesos de reubicación dignos cuando resulten inevitables.
Foto: tomada de red social X
En ese contexto, Cuba defendió la importancia de la ciencia, la innovación y la cooperación internacional para enfrentar un problema que exige recursos financieros, tecnología y planificación a largo plazo.
La advertencia presentada en Berlín no habla únicamente del futuro de las costas cubanas. También refleja una realidad que comienza a redefinir el mapa humano del planeta.
Mientras el océano continúa avanzando sobre playas, humedales y zonas habitadas, el desafío consiste en proteger comunidades enteras sin esperar a que la emergencia climática convierta la adaptación en una carrera contrarreloj.
En países de América Latina el aumento del nivel del mar es un hecho que golpea a muchos. Foto: Isabel Mateos / piedepagina.mx
Y se trata de una carrera en la que los países vulnerables necesitan –como ha subrayado Cuba en diferentes foros internacionales afines a esta temática- más financiamiento, transferencia tecnológica y cooperación para enfrentar los impactos del cambio climático
En esta Mayor de las Antillas, la inserción de la dimensión climática en la planificación del desarrollo local es uno de los aportes significativos en la implementación de las acciones previstas en el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, identificado como Tarea Vida.
Foto: tomada de PL
A pesar de que el panorama no resulta halagüeño, y de que el mismo se ve aun más oscurecido por las actuales presiones de la actual administración de Estados Unidos, que incluso ponen en riesgo , entre otros esfuerzos, la propia implementación de la Tarea Vida, “Cuba ratifica su voluntad de enfrentar estos desafíos sobre la base de sus capacidades y circunstancias nacionales”, como asegurará días atrás en Berlín el viceministro primero del CITMA.
Montero Mata igual destacó en esa reunión internacional sobre movilidad climática la capacidad de resiliencia de los cubanos y su disposición a construir un país “más justo, solidario y en total conformidad con el medio ambiente”.
