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Pausas de hidratación: ¿salud o negocio en el Mundial 2026?

El Mundial 2026 trajo una novedad que nadie vio venir como protagonista: las pausas de hidratación. Lo que empezó como una medida de salud terminó convertido en uno de los debates más calientes del torneo, casi tanto como el clima que las originó.

La estructura: cuatro cuartos, no dos tiempos

La FIFA dispuso pausas obligatorias en los 104 partidos del torneo: una cerca del minuto 22 de cada tiempo, con una duración fija de tres minutos. El resultado es un partido fraccionado en cuatro tramos, algo inédito en el fútbol pero muy familiar para el público de Estados Unidos, acostumbrado a la NBA o la NFL.

La medida nació tras el Mundial de Clubes 2025, donde el calor extremo obligó a suspender o aplazar tres partidos. Según la FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas, esos encuentros superaron los 28°C en el índice de estrés térmico WBGT, una medida que combina temperatura, humedad y radiación solar.

Lo que dice la ciencia: por qué los médicos la respaldan

Para el doctor Néstor Lentini, médico del Comité Olímpico Argentino, las pausas «son necesarias para controlar el estado de hidratación y evitar los trastornos producidos por el calor» desde calambres hasta el golpe de calor. Aseguró además que detener el juego abruptamente no representa ningún riesgo para el jugador.

El deportólogo Norberto Debbag coincide: «a los deportistas les sirve para recuperar líquidos, bajar la temperatura corporal, mejorar el rendimiento». Y aclaró que no se trata solo de beber, sino también de bajar la temperatura corporal con paños fríos.

El doctor Mehmet Karabulut, del Grupo de Salud Medicana, fue tajante: «la nueva norma debe considerarse principalmente una medida de seguridad médica» frente a un fútbol cada vez más intenso y exigente físicamente.

La novedad que se viste de gel: los chalecos refrigerantes

La Selección Argentina sumó otra herramienta contra el calor: chalecos refrigerantes, usados por jugadores como Cuti Romero, Lisandro Martínez y Giovanni Simeone tras el partido frente a Argelia.

Un estudio del Institut Nacional d’Educació Física de Catalunya respalda su efectividad: 15 minutos con el chaleco pueden bajar la temperatura de la piel hasta 1,4°C y la temperatura timpánica en 0,95°C, comparado con el descanso pasivo.

La otra cara: «no me gusta», dice Pochettino

No todos están convencidos. El propio seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, fue directo: «No me gusta; solo me gusta cuando las condiciones son extremas. Pero cuando las condiciones son buenas, es innecesario».

El dato que alimenta esa crítica: las pausas se aplican sin importar la temperatura real, incluso en estadios con techo y aire acondicionado. Este jueves, por ejemplo, el partido entre Ghana y Panamá en Toronto se detuvo con apenas 19°C en el ambiente.

¿Pausa de hidratación o pausa publicitaria?

Aquí está el corazón de la polémica. El analista Michael Johnson, de S&P Global, reveló a Reuters que estas pausas pueden alcanzar precios publicitarios similares a los del Super Bowl: entre 7 y 9 millones de dólares.

El capitán de Países Bajos, Virgil van Dijk, lo resumió sin filtro: «cada vez que hay una pausa comercial… no me gusta mucho. Creo que para los espectadores neutrales por televisión tampoco es ideal».

El exfutbolista inglés Gary Neville fue más lejos y calificó la pausa como una «publicidad encubierta», señalando que la cadena Fox la aprovecha para emitir anuncios. En contraste, Telemundo e ITV Sport decidieron no transmitir comerciales durante esos tres minutos.

Tácticas a mitad de cuarto: el otro uso de la pausa

Más allá del agua, las pausas se convirtieron en un recurso táctico. La entrenadora de Estados Unidos, Emma Hayes, las llamó «pausas para recuperar el impulso»: «cuando vas ganando, no te conviene; cuando vas perdiendo, sí».

Los números lo confirman: de los 24 goles marcados en segundos tiempos hasta ahora, 12 llegaron después de la pausa de hidratación, y 11 de esos goles cambiaron el resultado del partido.

El técnico de Bélgica, Rudi Garcia, lo dijo sin rodeos: «para mí es más una pausa de entrenamiento que una pausa para refrescarse».

El público también tiene su veredicto

La incomodidad no se queda solo en vestuarios y cabinas técnicas. Los aficionados de Inglaterra abuchearon al árbitro cuando ordenó la pausa durante la victoria 4-2 frente a Croacia.

Para el técnico de Francia, Didier Deschamps, el cambio es estructural: «no son dos tiempos, sino cuatro cuartos. Esto es lo que tenemos, lo que se ha decidido, así que los jugadores y los entrenadores se adaptan a esta nueva realidad».

Entre la ciencia que la respalda y el negocio que la rodea, una cosa es segura: las pausas de hidratación llegaron para quedarse en lo que resta del Mundial 2026.

 

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