Así lo expresó el viceministro primero de Energía y Minas de Cuba, Argelio Jesús Abad, al intervenir en la VIII Reunión Ministerial de Energía de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que sesionó en esta capital.
En su intervención refirió la Orden Ejecutiva del presidente Donald Trump del 29 de enero último, que declara a la isla caribeña una «amenaza inusual y extraordinaria».
Resulta, dijo, el pretexto para la imposición de un cerco energético que “busca asfixiar a nuestro pueblo” y amenaza con imponer aranceles a cualquier país que exporte combustible a Cuba.
Pero la ofensiva no se detuvo allí, apuntó. El 1ro de mayo de 2026 se firmó una nueva Orden Ejecutiva que establece sanciones secundarias en el área de la energía.
Esto significa que Estados Unidos ha internacionalizado el bloqueo, amenazando con castigar a cualquier persona o entidad en el mundo que mantenga relaciones con Cuba, incluso sin tener intereses en territorio estadounidense.
Manifestó que el objetivo, declarado por Washington, es “provocar el colapso de nuestra economía, doblegar a nuestro pueblo y lograr un cambio de régimen.
Abad compartió en el foro de la Celac cifras del impacto devastador de esa política estadounidense para el país antillano.
En seis meses, apenas un barco de combustibles ha llegado a Cuba.
La administración de Trump ha interceptado al menos siete buques tanqueros con destino a Cuba, reduciendo las importaciones cubanas de petróleo entre un 80 y un 90 por ciento.
Washington “intimida y amenaza a todos nuestros proveedores en violación de las normas del libre comercio y la libertad de navegación”, agregó.
Refirió que ello provoca apagones de hasta 30 y más horas en su país, afectando la refrigeración de alimentos y medicamentos, con graves consecuencias humanitarias.
A la par, continuó, 40 bancos extranjeros se han negado a operar con Cuba y 140 trasferencias bancarias han sido bloqueadas, muchas de ellas relacionadas con pagos para la compra de tecnologías solar y eólica.
Añadió que por la escasez de combustible no ha sido posible entregar aún a los beneficiarios 170 contenedores de productos esenciales que han llegado a Cuba equivalente a 6,3 millones de dólares.
La dimensión del cerco es tal que hace más de tres meses que no entra a Cuba un solo barco con combustible contratado en el mercado internacional. Esta paralización total del suministro importado es inédita y devastadora, definió.
Explicó que por ello, “a pesar de haber recuperado y tener disponibles más de 1,100 MW de generación distribuida, nos vemos imposibilitados de ponerlos en funcionamiento por la falta absoluta de combustible. No es un problema técnico, es el bloqueo en su máxima expresión”.
Aseguró que Cuba no se rinde y avanza en su estrategia de transición energética, basada en el desarrollo de fuentes renovables, la eficiencia energética y la soberanía tecnológica.
Encomió que la Unión Cuba-Petróleo alcanzara en 2025 la mayor producción de crudo de sus últimos siete años, un esfuerzo vital para alimentar las termoeléctricas y sustituir importaciones.
Abad reafirmó la postura cubana de defensa del multilateralismo y los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Lo que le está ocurriendo a Cuba puede pasar en un futuro no lejano a cualquier país de la región, advirtió.
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