Cultura Girón

Humberto Fuentes retrata en Cubacabana la nocturnidad de la Isla

El escritor matancero Humberto Fuentes, recién galardonado con el Vigésimo séptimo Premio Celestino de Cuento, define su obra Cubacabana como un volumen nocturno, aunque el sol y su manía de rajar en dos el asfalto de Cuba aparecen en varios relatos.

Resulta una historia cuyo título remite a un cuento, en el cual las bestias se esconden en lo más profundo de la noche y un ser de luz no tiene más remedio que convivir con ellas para sobrevivir, al menos un día más, bajo el sol de su desdicha, explicó el autor en declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, tras merecer el lauro recientemente en Holguín.

Humberto Fuentes retrata en Cubacabana la nocturnidad de la Isla

Fuentes aclaró que, si bien la mayoría de las historias no tienen un escenario explícito, cuatro de ellos transcurren en La Habana, Varadero y un pintoresco pueblo matancero llamado Corral Nuevo, así como en ambientes citadinos nocturnos marcados por la irrupción de los negocios privados, al punto de que él mismo llegó a referirse al texto como el libro de las Mipymes.

La colección, de 12 relatos, está dedicada a la memoria del reconocido narrador Francisco López Sacha y no es un mero conjunto independiente, pues dos de sus piezas están conectadas por un mismo centro nocturno, pero todas nacen de una necesidad de contar el país y cuanto le ha sucedido a Cuba en los últimos cinco o seis años.

 Como corazón de la obra, el autor identifica el cuento que le da
título, la historia de una estudiante de Medicina que abandona la
carrera con el objetivo de trabajar en un centro nocturno y ayudar
económicamente a su madre, argumento con el que, a su juicio, no pocos
lectores jóvenes se sentirían muy identificados.   De eso va Cubacabana, personajes aplastados por una realidad que
no escogieron, pero les tocó vivir, y su forma de afrontarla definirá la
solución o no de cada conflicto, expresó.   Sobre los temas que atraviesan la obra, Fuentes confesó que más
que rondarle, los vivió muy de cerca, algunos en carne propia, y
reconoció que podrían enumerarse muchas subtramas, pero hay una que las
engloba todas: la crisis de la Cuba de hoy, donde los ideales se mezclan
entre sí de manera devastadora.

Acerca del proceso de escritura, el narrador rumia sus textos durante días, semanas, meses o incluso años; cuando se sienta a escribirlos, ya tiene escogidas las palabras exactas y la ubicación de cada signo de puntuación, por lo que la redacción propiamente dicha dura solo unas horas o un par de días.

Luego viene la edición, pero los cambios son mínimos, y Cubacabana lo escribió en menos de un mes, aunque algunos de sus cuentos llevaban años mordiéndole la conciencia. Al terminar no tuvo dudas, pues el Premio Celestino siempre fue su sueño y por fin sintió que tenía una obra digna de ser enviada a tan prestigioso certamen.

Al preguntarle qué lector imagina mientras lee la obra, si alguien de Matanzas, de La Habana, de la diáspora o simplemente un amante del buen cuento, respondió sin dudar: Lectores rabiosos e insatisfechos, como uno de sus personajes.

El jurado, integrado por las narradoras Mariela Varona Roque y Laidi Fernández de Juan, junto al cuentista argentino Kike Ferrari, destacó en el acta que Fuentes demuestra acertado dominio narrativo en términos técnicos e imaginativos y despliega un panorama de la realidad cubana actual con la pericia de no sucumbir ante lugares comunes.

Valoró, además, la coherente estructura que brinda cada narración, la cual permite al lector desplegar su propia imaginación sin perder el ancla geográfica, social y política que proporciona el narrador omnisciente.

El Premio Celestino de Cuento es organizado por la sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín y Ediciones La Luz, y en su 27 edición rindió homenaje a Jorge Luis Borges mediante paneles, conferencias y presentaciones de libros.

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