En estado crítico: así puede calificarse la situación electroenergética del país. Los síntomas espirituanos son una réplica de lo que vive la nación desde hace varios meses por la crisis del sector, agravada por el cerco impuesto por el Gobierno norteamericano.
Apagones prolongados de más de 30 y 40 horas se producen en varios sitios del territorio. Alumbrones fugaces, interrumpidos por averías, disparos, parques solares a medias… Sin ánimo de encontrar la luz, que sabe improbable por el momento, Escambray busca algunas respuestas para consumidores tan sobrecargados como la propia red. Roberto Hernández Rojas, director general de la Empresa Eléctrica en la provincia, acepta el intercambio por las redes de la comunicación.
“La situación de la provincia es extremadamente compleja, con cifras récords de horas continuas de apagones. Hemos amanecido varios días con más de 40 horas de afectación. Y ello no solo para Sancti Spíritus, sino para el Sistema Eléctrico Nacional trae muchos problemas, debido a las sobrecargas, el principal que tenemos hoy, pues mientras más tiempo dura el apagón más grande es la sobrecarga cuando se restablece el circuito”.
Y explica más en detalles. “Si complejos son los apagones, complejos son aquellos disparos que molestan mucho, porque después de 40 horas todo el mundo está loco por que llegue la corriente y ahí es donde vienen las sobrecargas en la red de distribución, que nos están dañando muchos equipos. Muchos transformadores han explotado, como dice el cliente, se han incendiado. Eso provoca un serio problema porque para nadie es un secreto la escasez de recursos que tiene la Unión Eléctrica. Es difícil que, tras 40 horas de apagón, cuando lleguen esas dos o tres que podemos dar de servicio, se dispare el transformador en el mejor de los casos, o se queme, y cada vez que cerramos un circuito se nos disparan varios por las sobrecargas”.
La sumatoria de dificultades provoca casi una necrosis: “Si usted suma 40 horas, más esas tres que pierdes por lo explicado, cualquier cliente espirituano se puede pasar tres y cuatro días sin servicio eléctrico, como nos ha sucedido a todo lo ancho del territorio”.

¿Por qué se origina la sobrecarga?
“Fundamentalmente por el factor de coincidencia”, responde Roberto y argumenta: “En un esquema normal, por lo general, en una vivienda no coinciden las labores domésticas; o sea, las mujeres lavan y a lo mejor hacen alguna labor de cocción de alimentos, pero hoy hay que hacer en tres horas lo que normalmente hacíamos en un día entero. Tienes que realizar a la vez todo o lo que más puedas: encender la turbina para coger agua, encender los equipos de climatización en las habitaciones para refrescar un poco, cocinar los alimentos, planchar, cargar todos los equipos, incluidas motorinas, Ecoflow…, adelantar labores; y toda esa carga va subiendo el sistema y originando un nivel de sobrecarga que ha llegado a estar al 200 por ciento de la capacidad nominal de los circuitos”.
En este año se han afectado entre 60 y 70 transformadores, de unos 100 que sufren diferentes daños anualmente. “En los últimos tiempos nos entraron transformadores y logramos hacer varias divisiones de circuitos secundarios en muchos transformadores residenciales, lo que ha evitado que se dañe el transformador; o cuando se daña, si ya sabemos que la causa es la sobrecarga, hacemos divisiones para evitar que se vuelva a dañar.
“Hoy existen 14 transformadores residenciales dañados, para los cuales no tenemos respuesta y buscamos soluciones propias para restablecer alguno, a la vez que estamos a la espera de la fabricación de estos equipos en la Unión Eléctrica y de que se vayan asignando”.
Y mientras tanto, ¿esas personas no tienen servicio?
“Hay muchas personas que están sin servicio por varios días desde inicios de mes por afectaciones en su transformador, en Cabaiguán, por ejemplo. En ese caso se llevan para la fábrica y se tratan de recuperar”.
Otros daños colaterales provocan las sobrecargas. “Además de las afectaciones a los transformadores, el equipo más costoso que tenemos instalado tanto en las líneas como en las estaciones, hay daños a los circuitos primarios, algunos de los cuales están llegando al límite de su capacidad. Ahí han tenido que operar las protecciones y dentro de esas tres horas de servicio, adicional a los famosos disparos por frecuencia, que son fundamentales para mantener la estabilidad del sistema, están los disparos indeseados que se dan por ajuste para tratar de evitar daños en el conductor de ese circuito”.
Roberto Hernández insiste en que Cabaiguán es el municipio más afectado por las sobrecargas. “Todos los territorios están afectados, pero Cabaiguán es el más crítico. El problema radica en que este es el único territorio donde en la cabecera municipal está todo a 4 kV, porque en su momento la Revolución Energética no alcanzó a convertir ese voltaje, que es el más bajito de la provincia, y a menor voltaje, mayor corriente por la red, es decir, que el grosor de sus conductores, el diseño de sus transformadores tiene que ser un poquito más robusto que en el resto de los municipios y esa cabecera es muy fuerte. Ya ese tipo de voltaje no se construye. Por eso hemos tenido que hacer acciones en tiempo récord, no para solucionar, sino para eliminar un pedacito del problema, porque lleva muchos recursos solucionar todo; por ejemplo, se logró hacer una nueva subestación en El Naranjal, para poder retirarle carga al circuito 21 y ahí también tuvimos que tomar la decisión de dividir en dos el circuito 20.

¿MENOS LUZ PARA EL CAMPO QUE PARA LA CIUDAD?
Desde Yaguajay, Banao o Caracusey se reportan casi 50 horas sucesivas de apagón. Algunas personas consideran que existe “discriminación” para el campo en relación con la ciudad…
“Si hay una política que ha mantenido esta provincia es que nunca hemos discriminado el campo en relación con la ciudad. Nos hemos mantenido con rotaciones iguales para uno y otro. Que en un momento dado exista una condición y haya que adelantar un circuito por determinado problema, puede pasar durante la operación de cada día.
“No es tan así eso de que se favorezca más la ciudad que el campo. mantenemos un listado de los circuitos. Pasa también que el sistema está operando en una forma que no es normal y ocurren operaciones durante el día por cuestiones técnicas, líneas en las que tenemos que tratar de mantener los parámetros establecidos de voltaje en los diferentes nodos de la provincia y, por ejemplo, a lo mejor en ese momento le tocaba restablecer el servicio a un circuito de Taguasco, pero en el nodo de Cabaiguán existe alto voltaje y hay que restablecer un circuito allí y tengo que obviar al de Taguasco y darle servicio al otro. Lo que no puedo permitir es que se me vayan fuera de valores estos parámetros eléctricos”.
La falta de luz apaga también la comunicación…
“Uno de los problemas más fuertes que nos golpean es el de las comunicaciones. Cuando la corriente se va hay municipios que se quedan incomunicados constantemente porque se le pierde la energía eléctrica y no hay sistema con batería que respalde el funcionamiento de las torres de comunicaciones. El caso más crítico es Yaguajay. Por eso aplicamos alternativas, como recuperar comunicaciones propias en las FM que antes teníamos y ya tenemos en Fomento, Jatibonico y Cabaiguán y vamos a trabajar en Santi Spíritus, Taguasco y La Sierpe”.
Una de las quejas más frecuentes es que si a la hora del alumbrón ocurre una avería, no se les repone a los clientes el tiempo afectado.
“Siempre analizamos esas cuestiones, pero hoy es muy difícil poder restablecer el servicio una vez concluida la avería. Además, no todos los circuitos son iguales, ni tienen la misma configuración; no todas las averías son las mismas y si es un transformador es más complejo. No todo es a la misma hora, a lo mejor pierdo el momento de tener las condiciones óptimas y cuando restablezco el servicio está entrando ya en el horario pico y ahí se comienza ya con todos los circuitos abiertos (apagados), en estos últimos días solo hemos podido tener con servicio los hospitales y rara vez algún otro circuito, porque hasta el agua hemos tenido que afectarla, ya que lo importante es que no se vaya a caer el Sistema Eléctrico Nacional y tenemos que mantener siempre el balance de generación y demanda.

“Estamos haciendo todo por atender lo más rápido posible las interrupciones, en estos últimos días se han incrementado, recepcionamos entre 90 y 120 diarias. No es secreto que el tema combustible está muy complejo. Mantenemos una comunicación muy estrecha con el Partido y el Gobierno y, hasta el momento, del poquito que tiene la provincia, se nos ha asignado al menos para atender las interrupciones, aunque no podemos solucionarlas todas en un periodo de tiempo inmediato, sobre todo cuando son complejas”.
LA CONTROVERSIA DE LOS CIRCUITOS NO APAGABLES
En los últimos días, existen muchos rumores sobre si se van a “cortar” o, incluso, quitar los circuitos no apagables o los que rotan con el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos…
“Mantenemos la práctica de tener el Hospital Provincial por tres circuitos. Él está conectado en el final del circuito y da la posibilidad de tener en ese final a tres: el 111, que es al que oficialmente pertenece, el 113 y el 121. Cuando lo paso de uno para otro estoy pasando el pedacito ese del hospital y, como es lógico, se benefician viviendas que quedan al frente por la infraestructura eléctrica que tiene. Esa rotación se va a mantener, al igual que en el circuito 118, en el que no pasa exactamente lo mismo y existen dos razones fundamentales por las que está protegido. Una es el Hospitalito, que es el final del circuito, y la otra es el bombeo de agua de la Potabilizadora, que es el inicio”.
Una de las controversias es por qué no rotar a esos centros con el 115, como ocurre en los colapsos del sistema.
“En esos casos hemos podido dar servicio al Hospitalito a través del 115. Pero al alimentar los dos centros fundamentales del 118 que ya expliqué por medio del 115 estoy aumentando la carga del sistema, porque obligatoriamente tengo que alimentar el 118 completo. En estos momentos no tenemos condiciones técnicas ni recursos para realizar una inversión de gran magnitud que permita alimentar solo al Pediátrico o al hospital Camilo Cienfuegos”.
Muchos se cuestionan que la mudanza de negocios particulares hacia los circuitos no apagables agudiza el sobreconsumo.
“Eso se ha ido trabajando de conjunto con el Gobierno y para que las personas puedan montar algún negocio o solicitar algún servicio ahí, pasa a través del Gobierno y se visita de forma conjunta entre la Empresa Eléctrica y una comisión, se valora la posibilidad y si lo permite la carga, en dependencia del tipo de servicio, se aprueba o no”.
Pero los que están hoy, ¿crean una sobrecarga o no?
“En estos momentos no tenemos identificada sobrecarga en transformadores en esos circuitos. Los incrementos de carga tienen varias aristas, no es solo por montar un negocio. Por las necesidades y complejidades que tiene el sistema, los clientes pueden introducir más carga en su vivienda al ser solidarios y tratar de ayudar al resto y eso pudiera crear un nivel de sobrecarga en las redes e, incluso, provocar que se queme el transformador, pero repito, en esos circuitos específicamente no estamos teniendo ese nivel de sobrecarga”.
¿Con cuántos megawatts se maniobra para mantener los no apagables?
“Los niveles de megawatts se analizan de forma diaria. En estos momentos operamos entre 20 y 25, hemos llegado a tener solo 10 megawatts disponibles, porque depende de cómo esté el sistema, algo que se va midiendo minuto a minuto, o sea, que en un minuto todo puede cambiar por completo. Digamos que tenemos 25 megawatts y a lo mejor ahora mismo se recibe una orden del despacho de bajar a 10 porque se fue una planta del sistema y, cuando recibes una orden de ese tipo, lo que habías planificado se rompe por completo, tanto para bien como para mal”.
¿Y las alternativas de la provincia?
“En el caso de la generación distribuida, la tenemos fuera de servicio por falta de combustible, al igual que el resto del país”.
¿MÁS PARQUES, MENOS LUZ?
Le reitero una pregunta que le hicimos a la Empresa Eléctrica hace algún tiempo, cuando los apagones no eran tan feroces como ahora. ¿Por qué a más parques fotovoltaicos, más apagones?
“El tema de los parques se ha explicado en varias ocasiones. El país cerró con más de 1 000 megawatts de potencia instalada en el 2025, no es que genere 1 000 megawatts. No obstante, a inicios de febrero la Unión Eléctrica publicó en sus redes que había alcanzado la máxima generación en parques solares, 700 y 800 megawatts, hasta se logró operar 900 megawatts durante el pico del mediodía. Los parques solares tienen muchas cosas buenas, pero tienen una característica, al menos los que tenemos montados, y es que su generación es muy inestable. Unido a esto, se sabe que la generación base del país, que es la de las termoeléctricas, se encuentra muy inestable y es la encargada de mantener la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. Con una generación base un poco deteriorada, con muchas salidas imprevistas, sumada una generación solar inestable, no puedes mantener una generación estable.

“Hoy estamos operando los parques, pero de forma limitada. Los operamos con 10 a 15 megawatts de 21.8 que es lo máximo. Depende de cómo esté la nubosidad en esa zona. Tenemos los 1 000 megawatts en parques instalados en todo el país. Si por casualidad se pone una nube al mismo tiempo en varios parques, se pierde de forma muy rápida esa potencia. Es como si hubiese entrado un nivel de carga excesivo en el sistema y eso puede provocar una desestabilización de los parámetros en algunas zonas y provocar incluso la salida de algunas plantas generadoras. Los operamos en esas condiciones hasta que entre el primer sistema de acumulación de energía, que se debe estar poniendo en servicio en el parque solar de El Cotorro y la potencia del país debe aumentar.
Pero ni con el sol rajando la tierra, como decimos los cubanos, los parques dan más luz de día. ¿No podemos aspirar a que en esta situación tan crítica den un rayito adicional?
“La generación solar en el país, increíblemente, no tiene su máximo punto en julio o agosto. En esos meses hay mucho sol, pero también mucho calor y a los panales les afecta el calor. Cuando aumenta mucho la temperatura, pierden un poquito el rendimiento. También en ese tiempo hay muchas tormentas. Normalmente, los mejores meses de generación están entre marzo, abril y mayo. Los parques están funcionando, se están viendo sus resultados, generan entre 400 y 500 megawatts durante el cubrimiento del pico del mediodía. Si le quitáramos esos megawatts, mucho más tensa sería la situación a nivel de país”
¿Cuál es la salud de los parques espirituanos?
“Los tres parques, como están limitados, están generando entre 10 y 14 megawatts y entregando en total más de 30 al sistema. Para este año tenemos prevista la terminación del de Guasimal y del de Cristales, teníamos prevista la instalación de dos más de 21.8 megawatts, tanto en Jatibonico como en Trinidad, pero hasta el momento no tenemos el financiamiento para comenzar esa inversión”.
APAGON TOTAL. ¿UN POSIBLE ESCENARIO?
Con esta situación tan crítica, se ha sembrado la matriz de opinión de que podemos llegar a un apagón total, o sea, que no tengamos ni tres horas de servicio. ¿Qué dice al respecto?
“Que a nadie le quepa duda de que cuando se cae el sistema es peor para la Unión Eléctrica. El gasto de combustible que se tiene que emplear para levantarlo es mucho más grande que el que tiene normalmente en un día de operación. O sea, no planificamos en ningún momento, bajo ningún concepto, una desconexión del sistema. Está operando con poca estabilidad, con muchos problemas de generación y se hace muy compleja la operación. Ahora, si en un momento determinado por las condiciones del sistema, para lograr mantener el balance de la generación con la demanda, se tiene que desconectar todo en la provincia y solamente dejar funcionando los hospitales, hay que hacerlo. Tenemos que estar preparados incluso para si en un momento hay abrir (apagar) el hospital. Peor es que se caiga el sistema. Tenemos que prever todos esos escenarios. No estoy diciendo que nos vamos a desconectar del sistema o que nos vamos a quedar sin hospitales. Estamos diciendo que la prioridad para la Unión Eléctrica siempre va a ser mantener el sistema”.
¿Qué hay de concreto en la idea de colocar paneles en el hospital Camilo Cienfuegos?
“Existen varios proyectos, no solamente con los hospitales, con varias instituciones para buscar financiamiento e incorporar paneles u otras formas renovables de energía. A lo mejor no en su totalidad, pero que sí puedan garantizar en un momento la disminución del consumo de diesel del grupo electrógeno, mantener algunas salas o algunos servicios y se pueda disminuir la demanda. Y esta idea no es solo para el hospital principal, hablamos de buscar alternativas en todos los municipios, para que ante un apagón o algo se mantenga el servicio. En este sentido, hay que resaltar que la instalación de los módulos de 2 kilowatts en los centros vitales de esta provincia creo puede ser lo más importante que se haya hecho por la Empresa Eléctrica durante este 2026, por el impacto muy fuerte que han tenido en policlínicos, los bancos. Sabemos, que no es suficiente, no alcanzamos para mantener la vitalidad del 100 por cuento de los equipos, pero ante la situación que teníamos, es un paso de avance”.
NO HAY CÓMO SABER A QUE HORA VENDRÁ LA CORRIENTE
Con tantas horas de apagón, el estrés social se multiplica. Con un túnel sin luz visible a corto plazo, la desesperación sube el voltaje. Saturado de llamadas están el 18888 y cuantos teléfonos tiene la Empresa Eléctrica. Las preguntas provocan sobrecargas. Las quejas y ofensas, también.
“Es muy fuerte, muy fuerte. Te lo puedo explicar 10 veces. No lo vas a entender. Hay que vivirlo. Simplemente, le recomiendo a cualquiera que se pase 30 minutos con una operadora… Es entendible porque es difícil. Son 30, 40 horas de apagón con 20 000 necesidades que tenemos los cubanos y entonces el 18888 se ha convertido en el desahogo de muchos clientes. Y tienes que escucharlos, entenderlos, comprenderlo, pero hay que quitarse el sombrero con esas muchachitas, que son personas iguales que nosotros, que tienen posiblemente los mismos problemas o muchos más que la persona que le está hablando del otro lado del teléfono, pero les toca atender y darle el trato que merece cada cliente.
“En realidad, no sabemos a qué hora va a venir la corriente, no tenemos información ni podemos dar información sobre eso. Minuto a minuto se va viendo cómo está el sistema y, en dependencia de cómo se encuentra el balance de la generación y la demanda, es la posibilidad de si se puede restablecer o no algún servicio”.

