Suiza y Cuba, unidos por el son
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Suiza y Cuba, unidos por el son

Un puente cultural entre Suiza y Cuba establecieron músicos de la ciudad de Trinidad con el guitarrista Sandro Schneebeli que concretó la realización de un concierto para elaborar un material audiovisual.

El músico, compositor, productor, organizador de espectáculos, Sandro Schneebeli, viajó a Cuba para encontrarse con la agrupación musical Sorpresa Trinitaria que cultiva el género de son tradicional en el municipio del mismo nombre, al sur de la provincia de Sancti Spíritus.

Ellos concretaron la iniciativa con un concierto en el Convento de Belén, perteneciente a la Dirección de Asuntos Humanitarios de la Oficina del Historiador de La Habana y patrocinado por la embajada suiza. Ahí se cantó temas conocidos como: La negra Tomasa; Bodeguero; Harina de maíz criolla; Píntate los labios María, Rosa Oriental y otros. Contó con la actuación de Wendy Galvez.

Para el amigo suizo el son constituye el inicio para diversos géneros musicales, que se cultivan en la isla caribeña en la actualidad como la salsa, la timba, la guaracha y otros: “Mi propósito es adaptar la música europea manteniendo la línea melódica con los instrumentos acústicos tradicionales utilizados en el son, teniendo como base mis conocimientos de jazz”.

Ellos quisieron intercambiar con los músicos cubano que realizan su arte en sitios públicos, incluso en las calles, y que estuvieran menos atados a las reglas de las academias.

Guitarrista suizo Sandro Schneebeli junto al Grupo Sorpresa Trinitaria.¿Por qué venir a Cuba?

“Cuba vive un momento muy particular, con gran complejidad económica, y quisimos venir a ayudar en alguna forma. Trajimos cuerdas de guitarras, implementos y artículos para los instrumentos de los músicos. Además, quisimos portar un mensaje de esperanza solidaria, para decirle que los acompañamos y que no están solos”.

¿Cómo han podido interactuar dos culturas diferentes y alejadas geográficamente?

“La forma del intercambio se ha dado sobre la base del respeto mutuo y eso nos hace avanzar en enlazar nuestros propósitos hacia el producto artístico que queremos lograr. Los cubanos son muy comunicativos, enseñan y muestran todo lo que saben. Con anterioridad al viaje escuché las grabaciones de los músicos trinitarios y pensé en cómo poder acompañar a la agrupación. Luego me estudié el repertorio con la historia de cada tema”.

¿Qué especificidad contiene la donación entregada?

“Cuerdas para guitarra, llave para las guitarras. Tengo un amigo que tiene esos implementos y me donó varias. Traje, además, cuerdas para el contrabajo y el tres. Las cuerdas de contrabajo son muy caras y en Cuba no se consiguen. También otros implementos musicales y un pequeño sistema electrónico para acoplar los instrumentos musicales y que tengan más alcance de audio.”.

¿Qué significa esta experiencia para ti?

“Que la música es un idioma universal. Podemos hacer música con cualquier instrumentista del mundo aunque cada cual tenga su manera de interpretar. Para mí, es también donar esperanzas para los músicos cubanos. El grupo Sorpresa Trinitaria me envía mensajes de agradecimiento por la posibilidad de integrar este proyecto, que tiene como fin la elaboración de un audiovisual”.

Su amigo cineasta Vito Robbiani, quien produce el material audiovisual, vino a Cuba por primera vez en el año 2000 filmando imágenes para un documental sobre deportes. Hoy trabaja como director de sus creaciones. En esta ocasión viajó a Cuba a propuesta de un amigo que le habló de la complejidad económica que vive la isla caribeña. Relató:

“Pensé en un proyecto y visualicé que la música es el tema que más me conecta con Cuba porque amo el son tradicional, incluso interpretado por el Buena Vista Social Club. Hace unos meses lo mostré a mis alumnos de la escuela de cine. Me di cuenta que ninguno conocía ese tipo de música y seguían ritmos actuales europeos que aportan muy poco al conocimiento”.

“Me conecto con Sandro, un músico con una gran trayectoria profesional en jazz y otros géneros musicales del mundo. Juntos hemos organizado este encuentro en Cuba”.

Guitarrista suizo Sandro Schneebeli junto al Grupo Sorpresa Trinitaria.

“El grupo Sorpresa Trinitaria me lo presentó mi hermana que lo conoció cuando vino en unas vacaciones. Me lo definió como un grupo que hace su música desde el corazón. A partir de ahí armamos el puente cultural entre Cuba y Suiza a través de la música”.

“El audiovisual no tiene nombre, mi propósito consiste en este momento en filmar la mayor cantidad de imágenes acerca del diálogo establecido entre músicos cubanos y suizos. El título lo terminaremos de definir cuando ya tengamos editado el material y seguro que lo vamos a construir al final del montaje”.

“Ahora tengo unos tres meses de trabajo para la edición de las imágenes que filmé. La historia va de un músico suizo que llama a una agrupación cubana para realizar algo en conjunto, luego vienen los ensayos en Trinidad para empastar los intereses de cada cual y por último el concierto”.

“Creo que el audiovisual puede ser de unos 60 o 70 minutos. Espero que lo pueda presentar en algún festival de cine del mundo y mostrarlo en Cuba. La televisión suiza también está como coproductora y me dará un espacio para mostrarlo. Ojalá pueda competir en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en sus próximas ediciones”.

“También recibimos apoyo de la Asociación de Solidaridad Suiza-Cuba. Me ayudaron a encontrar la vía para materializar el proyecto cultural. De ellos portamos varias maletas con donativos para las instituciones médicas cubanas, entre ellas una para el convento de Belén. Pienso que es lo mínimo que podemos hacer por el pueblo cubano, que está sufriendo los daños del bloqueo criminal de Estados Unidos”.

¿Por qué amas a Cuba?

“Es un lugar que fluyen las ideas creativas. Aquí se respira cariño y amistad. Las personas te hablan mirándote a los ojos. El pueblo sabe amar y compartir con los huéspedes”.

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