
Foto: Leyva Benitez
Me atrevo a decir que Palante, con la sátira gráfica como protagonista de sus grandes páginas, marcó a los lectores de periódicos en Cuba durante al menos tres generaciones. Nunca me consideré una consumidora fiel de sus ediciones, pero guardaba con celo cada rollo de cuatro «Palantes» que mi vecina me regalaba al terminar el mes.
La vecina falleció hace unos años, y de los semanarios de humor gráfico hube de deshacerme ya, porque sus hojas amarillentas y desgastadas no aguantaron el paso del tiempo. Pero, a diferencia de esos ya extintos ejemplares, Palante, hoy convertido en editora, se mantiene vivo, con 65 años recién cumplidos, como el periódico de su tipo más antiguo del país y de América Latina, aunque ya no esté disponible en los estanquillos.
El pasado 20 de octubre, en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba, Palante celebró el Día de la Cultura y su aniversario, que tuvo lugar cuatro días antes. El festejo conjunto no es un detalle menor: la risa inteligente también es cultura.
Ismael Lema Águila, director de la editora y una firma conocida para los fieles lectores de esta, no esquiva los retos que tiene por delante el medio que dirige. «Seguir avanzando en la transformación editorial, económica y tecnológica es esencial. Consolidar la condición de multimedio es básico y diversificar nuestros productos humorísticos en las redes sociales, la clave. En eso estamos», confesó en entrevista para Granma.
–¿El humor gráfico sigue siendo importante en Cuba?
–Somos un país de larga tradición humorística, a pesar del breve tiempo de formada la nacionalidad con respecto a otras culturas. Junto con la aparición de la prensa, desde el siglo xviii, surgieron en Cuba las primeras imágenes humorísticas y estas no han dejado de manifestarse mediante la sátira, el costumbrismo o la caricatura personal.
«El humor gráfico ha tenido presencia importante en el ámbito político, el terreno en el que, en una segunda etapa, se presentan las principales controversias y luchas sociales por la emancipación del colonialismo y el neocolonialismo, que desembocaron en el triunfo revolucionario.
«La propia síntesis de la imagen humorística gráfica y su economía de recursos ha sintonizado con las necesidades de socialización propias de nuestra idiosincrasia criolla y tropical. No desaparecerá de la preferencia del público cubano a pesar de su evolución».
–¿Qué ha cambiado y qué se mantiene en el humor de Palante?
–Palante mantiene su esencia, la línea editorial que sus fundadores definieron desde el primer momento, solo que se ha ido adaptando en sus formatos y manera de comunicar.
«Preserva la versatilidad en los géneros humorísticos y comparte en sus páginas el humor gráfico y el literario, así como la promoción de los principales acontecimientos del mundo del humor en Cuba y el extranjero. Sus contenidos se han enriquecido mediante la colaboración de artistas y periodistas de renombre nacional e internacional.
«La paulatina reducción de sus páginas y la frecuencia de su circulación en formato impreso, hasta su actual desaparición, ha dado lugar a la aceleración de los principales cambios en los conceptos y estrategias editoriales del medio, que invariablemente transita hacia la migración definitiva a las plataformas digitales y las redes sociales».
–¿Qué papel desempeña la crítica social y política en las caricaturas de Palante?
–Si asumimos la crítica social y política como un cuestionamiento transformador de la sociedad, hay que admitir que la mayor parte del humor que se ha hecho en Palante ha tenido esa intención, con énfasis en abordar los principales problemas que nos afectan, desde las agresiones de los vecinos del Norte, intensificadas últimamente; hasta lo que llamamos, en el plano interno, las distorsiones, que no son otra cosa que la aplicación tergiversada o arbitraria de decisiones gubernamentales que impactan en la población.
«Es ahí donde el humor interviene para poner en tela de juicio a quienes con ninguna o mala intención ponen las cosas más difíciles. Esas conductas también dañan el proyecto revolucionario. El humor desde los medios de comunicación, como el nuestro, cumple la función de denunciar y a su vez sanear la sociedad de estos malos vicios».
–¿Qué mensaje quiere enviar a los lectores?
–La mayor aspiración es mantenernos en la preferencia del público, que implica acompañarlo en los buenos y malos momentos. Que sea la risa, o la sonrisa reflexiva una vacuna contra el odio y la desidia, una válvula de escape ante las dificultades y la esperanza de que con voluntad y buenos sentimientos no hay obstáculo que nos impida ir hacia delante, por eso, porque somos gente de Palante y Palante… pa’trás, ni pa’coger impulso.


