El Hospital Pediátrico Universitario William Soler Ledea, de La Habana, fue escenario hoy de un nuevo gesto de solidaridad al recibir la entrega de un donativo procedente del Gobierno de Belarús, para apoyar la labor asistencial de la institución frente al recrudecimiento del cerco impuesto por Estados Unidos.
Vitali Barchuk, embajador de esa nación europea en Cuba, señaló la compleja situación que atraviesa la isla sometida a la presión externa sin precedentes de parte de la actual administración norteamericana y ante ello, destacó la disposición de su país a ayudar cuando más se necesita.
Detalló que el donativo, consistente en 30 toneladas de leche en polvo y cuatro toneladas de medicamentos e insumos médicos, tiene el propósito de contribuir a la salud y bienestar de los habitantes del archipiélago, especialmente los niños, uno de los blancos más sensibles de la política criminal de Washington.
Barchuk resaltó las relaciones de amistad que unen a ambas naciones y pueblos, fundadas en el respeto mutuo y la cooperación en múltiples espacios internacionales.
Para Belarús, mantenerse al margen cuando los amigos cubanos lo necesitan no es una opción, aseguró el diplomático, y expresó su certeza de que Cuba superará los desafíos actuales y que el donativo entregado contribuirá al bienestar y la salud de la población que se atiende en estos centros.
Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera cubana de Salud Pública, subrayó que en medio del recrudecimiento de la ofensiva contra la nación caribeña recibir este gesto constituye un símbolo de esperanza y humanidad.
Enfatizó en los costos económicos y humanos de la política de máxima asfixia promovida por la Casa Blanca, la cual expresada solo en cifras puede obviar el sufrimiento cotidiano de miles de familias que tienen a sus seres queridos en espera de un tratamiento o procedimiento quirúrgico que las condiciones del presente dificultan sobremanera.
Como resultado de ello, los riesgos crecientes para la vida de los pacientes y el desgaste de los profesionales de la salud se ve reflejado en múltiples áreas, precisó.
Los recursos que hoy se reciben pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, entre la desesperanza y el futuro, recalcó, a la vez que ponderó la gran potencialidad en la cooperación entre ambas naciones en renglones como la salud.
Frente a la injusticia y las agresiones, este hecho demuestra que existe un camino diferente de cooperación y solidaridad: ¡Viva por siempre la amistad entre Cuba y Belarús!, concluyó.
En el acto tomaron parte también los directores de la institución hospitalaria y el Cardiocentro enclavado en la misma, así como Carlos Luis Jorge Méndez, viceministro primero del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, entre los presentes.


