Llega el cuarto vuelo de ayuda humanitaria de EE.UU. para la Arquidiócesis de La Habana

La Arquidiócesis de La Habana recibió el cuarto vuelo de ayuda humanitaria enviado por el Gobierno de Estados Unidos, un cargamento que será destinado íntegramente a familias de la zona parroquial de Güines, en la provincia de Mayabeque, según anunció la organización católica Cáritas Habana.
«¡Buenas noticias que nos llenan de esperanza!», expresó la institución en una publicación realizada este miércoles en Facebook, donde confirmó la llegada de un nuevo envío de recursos y donativos procedentes de Estados Unidos.
«Con mucha alegría les compartimos que el día de hoy recibimos el 4to vuelo de ayuda humanitaria del gobierno de Estados Unidos para la Arquidiócesis de La Habana», informó la organización.
Cáritas precisó que, en esta ocasión, la totalidad de los suministros recibidos estará destinada a apoyar a las familias de la zona parroquial de Güines, sin anunciar entregas en otras localidades.
«Agradecemos de corazón a todas las personas e instituciones que con su generosidad han hecho posible este envío. Su solidaridad es una bendición y un abrazo de aliento para quienes más lo necesitan», señaló la entidad.
La organización concluyó su mensaje reiterando su compromiso de continuar las labores de asistencia: «¡Seguimos trabajando unidos por el bien de nuestros hermanos!».
La publicación no especifica la cantidad de alimentos, productos de higiene u otros artículos transportados en este cuarto vuelo. Tampoco indica cuántas familias serán beneficiadas, cuándo comenzará la distribución ni cuáles serán los puntos de entrega.
El nuevo cargamento forma parte de los esfuerzos de asistencia humanitaria financiados por Estados Unidos y coordinados con instituciones de la Iglesia católica para apoyar a hogares cubanos que enfrentan dificultades para acceder a alimentos y artículos de primera necesidad.
El primer vuelo del programa de 100 millones de dólares llegó a La Habana el 21 de julio, procedente de Miami, con 700 módulos de alimentos y otros 700 de higiene destinados a igual número de familias de la arquidiócesis.
Aquel cargamento fue recibido en el Aeropuerto Internacional José Martí por el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, la directora nacional de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez, y el director diocesano de Cáritas Habana, Ángel Miguel Gutiérrez Valdivia.
La distribución comenzó posteriormente en comunidades como Bejucal, en Mayabeque, y Alquízar, en Artemisa, donde voluntarios de Cáritas organizaron la entrega de los suministros a familias previamente identificadas por sus condiciones de vulnerabilidad.
Los paquetes de aquella primera operación contenían alimentos como arroz, frijoles, aceite, azúcar, pastas, sardinas y atún, además de productos de higiene, recipientes para almacenar agua, tabletas potabilizadoras y lámparas recargables.
La asistencia se entrega mediante la red de parroquias y voluntarios de Cáritas, en coordinación con Catholic Relief Services (Servicios Católicos de Ayuda), organización que participa en la adquisición y logística de los suministros.
Del programa humanitario de 100 millones de dólares anunciado por Washington en mayo, 60 millones se canalizan mediante organizaciones vinculadas a la Iglesia católica, mientras los 40 millones restantes corresponden a otras entidades humanitarias independientes.
La iniciativa comenzó con entregas en el occidente de Cuba y posteriormente se extendió a distintas provincias, mediante cargamentos destinados a las diócesis responsables de identificar y atender a los hogares más necesitados.
A finales de octubre, por ejemplo, la Diócesis de Pinar del Río recibió su segundo cargamento estadounidense, con otros 700 módulos de alimentos y 700 de higiene para comunidades vulnerables.
Asimismo, el martes último, un nuevo envío de 700 kits de alimentos y 700 de higiene llegó a Santa Clara, destinado a familias del municipio de Cruces, en Cienfuegos. Se trataba también del segundo cargamento recibido por esa diócesis.
Estos envíos se distribuyen siguiendo criterios de necesidad identificados por los equipos parroquiales, que priorizan a adultos mayores, personas con discapacidad, enfermos encamados, embarazadas, madres lactantes y hogares con niños pequeños en condiciones de vulnerabilidad.
La propia organización católica ha reconocido que los recursos disponibles no permiten atender a todas las personas necesitadas y que las entregas deben concentrarse en los casos más urgentes, después de realizar visitas y evaluaciones de los hogares.
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