Vecinos del barrio Villa Nueva 3, en la ciudad de Holguín, realizaron un llamado a fortalecer la unidad y la solidaridad como herramientas fundamentales para enfrentar las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América a Cuba.
Durante el encuentro, los residentes coincidieron en que la resistencia cotidiana exige nuevas formas de pensamiento y acción colectiva.
Maritza Salas enfatizó la necesidad de buscar alternativas ante las limitaciones materiales.
“Tenemos que seguir creando, tenemos que seguir buscando alternativas para poder resolver nuestros problemas”, expresó Maritza.
Salas subrayó el derecho de los niños al futuro y el deber de construir un mundo mejor, tal como legaron las generaciones anteriores.
Las cifras sobre los daños económicos resultan alarmantes para los presentes. Salas señaló que, en el periodo comprendido entre marzo de 2025 y febrero de 2026, los perjuicios se han multiplicado. “Hemos tenido que superar todas esas limitaciones que genera el no contar con esos recursos ni con ese dinero”, añadió Salas, al tiempo que ratificó la lealtad al camino escogido por el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Por su parte, Diana Alis Ricardo, coordinadora de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) en la provincia, insistió en que la solidaridad debe traducirse en acciones prácticas. “Hoy más que nunca debemos fortalecer la solidaridad entre los vecinos con compartir lo que tenemos, cuidar los recursos, combatir las ilegalidades, enfrentar las indisciplinas sociales y trabajar con mayor eficiencia”, manifestó.
El análisis histórico del cerco también estuvo presente en las intervenciones. Guillermo Caralero, vecino del reparto Villa Nueva 3 en Holguín, calificó la política estadounidense como un acto genocida sin precedentes. “No hay antecedentes de un bloqueo tan brutal”, afirmó Caralero. Explicó que la persecución financiera impide el comercio y el acceso al crédito, afectando a bancos y personas que intentan interactuar con la isla. “El que intente comerciar con nosotros los multan”, denunció.

Desde la experiencia personal, Nayla Marieta Leyva relató el impacto humano de las sanciones. Con 52 días de hospitalización, Leyva destacó que la resistencia se sostiene gracias a la sensibilidad y el humanismo del pueblo. “Somos capaces de sentir como un niño puede necesitar un medicamento y no lo tiene”, comentó. La vecina hizo referencia a las dificultades para garantizar la alimentación y los nutrientes necesarios en los hogares, situaciones que atribuyó directamente a las carencias derivadas del bloqueo.
El encuentro en Villa Nueva 3 concluyó con el compromiso de mantener el apoyo mutuo y la vigilancia ante las dificultades. La comunidad holguinera reafirmó que la dignidad y la resistencia son la respuesta ante la adversidad económica.
La historia de Cuba es, en gran medida, la historia de una resistencia sostenida frente a un asedio que parece no tener fin. Sin embargo, como recordaba el periodista español Ignacio Ramonet al analizar los procesos sociales, la fuerza de una nación no reside únicamente en su capacidad de soportar el golpe, sino en su habilidad para tejer redes de afecto y apoyo mutuo en medio de la escasez.
En Villa Nueva 3, la unidad es una práctica cotidiana de supervivencia y humanidad. Frente al bloqueo imperialista, que busca aislar y rendir por hambre, la respuesta de estos vecinos es la solidaridad: compartir lo poco, cuidar lo mucho y no dejar a nadie atrás. Es, quizás, la forma más genuina de vencer.
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