Cuerdas del Alma, la más certera afinación (+fotos)
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Cuerdas del Alma, la más certera afinación (+fotos)

Ni el propio Luis Javier García soñó que en poco más de dos años su proyecto, nacido en predios espirituanos, nota a nota se ubicara entre los más jóvenes laureados del país.

Cuerdas del Alma volvió a demostrar que el cuarteto tiene sonido propio. Se alzó con el primer lauro en la categoría de músicos profesionales de la XV edición del Festival Internacional de Música de Cámara. Compartió el galardón con el dueto integrado por los músicos más experimentados Eduardo Corcho y Carlos E. Varona.

“Lo hemos recibido con inmensa alegría, satisfacción y mucha gratitud. Significa muchísimo y es un resultado en el que hay muchas horas de trabajo, ensayos, sacrificios y perseverancia”.

Desde el feliz parto de Cuerdas del Alma en la ciudad del Yayabo, cuando un grupo de profesores de la Escuela de Arte Ernesto Lecuona se unió por amor a la guitarra, hasta hoy, cuando dos de sus fundadores cursan estudios en el Instituto Superior de Arte, ha crecido demasiado.

“Hemos tenido que sostener nuestro trabajo artístico en circunstancias bastante complejas, incluso con apagones y otras dificultades, pero siempre nos ha movido el amor por la guitarra y la música. Por eso, este premio es también un reconocimiento al esfuerzo de todos los músicos que forman parte de Cuerdas del Alma y quiero agradecerles, claro, especialmente por el acompañamiento en este proyecto y por creer”.

Cuerdas del Alma resultó uno de los galardonados en el XV Festival Internacional de Música de Cámara.

El jurado del prestigioso de la XV edición del Festival Internacional de Música de Cámara, presidido por el Maestro Frank Fernández e integrado, además, por la flautista Niurka González, el violinista William Roblejo, la Maestra Daiana García y el saxofonista César López, escuchó la interpretación de cinco obras de compositores de diferentes universos musicales como Flores Chaviano, Manuel de Falla y Astor Piazzolla.

“Fue una selección que nos permitió transitar por distintos lenguajes y estilos, mostrar la versatilidad de la guitarra de concierto y explorar las posibilidades expresivas de nuestro formato. Disfrutamos muchísimo la presentación.

“Nos sentimos cómodos, conectados con la música y con lo que estábamos haciendo y eso para mí tiene un valor enorme, porque pudimos defender una propuesta artística en la que creemos y disfrutar cada interpretación. Más allá de la competencia, fue una experiencia que vivimos intensamente”.

El concurso trascendió la competencia. Se volvió escuela, espacio de aprendizaje para unos jóvenes con ganas de comerse el mundo.

La presentación en el certamen constituyó un verdadero disfrute.

“Nos llevamos el valor de intercambios, de escuchar criterios, compartir experiencias y conversar con grandes maestros, musicólogos y artistas que se acercaron a nosotros para expresar sus impresiones, ofrecernos consejos, mostrar interés por nuestro trabajo. Son momentos que enriquecen muchísimo a un músico y que también nos hacen reflexionar sobre el camino que estamos construyendo.

“Nuestra historia musical demuestra que la tradición artística no ha sido estática. Como también nos enseñó Alejo Carpentier a través de sus estudios sobre la música cubana, nuestra cultura es el resultado de encuentros, de transformaciones, de aportaciones y búsquedas constantes. Cada generación recibe un legado, pero también tiene la responsabilidad de enriquecerlo y proyectarlo hacia nuevos horizontes.

“Por eso, debemos honrar profundamente a nuestros grandes maestros, estudiar su obra y, claro, reconocer todo lo que ha aportado, pero también crear condiciones para que las nuevas generaciones puedan desarrollar sus propios proyectos, encontrar espacios y aportar nuevas ideas. La guitarra cubana necesita rigor, exigencia y pensamiento crítico, por supuesto, pero también necesita diálogo, generosidad y colaboración y acciones concretas”.

Son esos los mejores acordes de Cuerdas del Alma. De ahí que el 2026 se inscriba en su corta historia como un año para no olvidar.

“Nuestro mayor compromiso sigue siendo con la música, la guitarra y con todo lo que todavía podemos aportar. Además, esta noticia llega en un momento para mí muy importante porque mi tierra, La Sierpe, ha cumplido 50 años. Así que nada mejor que celebrar este premio junto a mi municipio. No queremos vivir únicamente del legado de quienes nos precedieron, queremos honrarlo, enriquecerlo y contribuir a que las próximas generaciones también tengan una historia que contar”.

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