Cuba bajo presión de Trump: Rubio invoca a la CIA, crece la amenaza militar y retrocede el respaldo en la ONU – El Comercio Perú
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Cuba bajo presión de Trump: Rubio invoca a la CIA, crece la amenaza militar y retrocede el respaldo en la ONU – El Comercio Perú

La presión de Estados Unidos sobre Cuba crece y apunta directamente a un cambio político en la isla. El secretario de Estado, Marco Rubio, llamó a los cubanos a establecer una “colaboración discreta con la CIA” y sostuvo que el país necesita un cambio “muy drástico”, mientras que el presidente Donald Trump anticipó que el actual Gobierno no durará mucho tiempo más. A este escenario se suma un revés diplomático para La Habana en la ONU, donde la resolución que exige el levantamiento del embargo estadounidense obtuvo su menor respaldo desde 1992. Específicamente, Rubio dijo en su mensaje publicado en X el 23 de octubre: “Para quienes buscan generar un cambio positivo en Cuba, este es el momento. Ante la decepción de las promesas incumplidas, la corrupción y la vida privilegiada de unos pocos, aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA”. Las declaraciones de Rubio se produjeron después de que Trump anunciara en un mitin en Florida que, una vez concluida la guerra contra Irán, los buques de Armada estadounidense harán una escala cerca de Cuba. Trump agregó que cuando los buques estén frente a Cuba, los representantes del Gobierno de la isla “levantarán las manos” y que luego enviará ahí “a Marco Rubio a cerrar el acuerdo”. El mandatario afirmó que las autoridades cubanas terminarán cediendo ante la presión estadounidense. El sábado 31 de octubre, Trump volvió a referirse a Cuba. En un acto en Florida, afirmó que el Gobierno Cubano “no va a durar mucho más” y anticipó que habrá cambios en la isla antes de que concluya su mandato, dentro de dos años y medio. Trump calificó a Cuba como un “país fallido” y aseguró que su Administración sigue de cerca la situación. La presión sobre Cuba no se limita a las declaraciones y amenazas de Estados Unidos. La isla también enfrenta un escenario diplomático menos favorable: la última votación en la Asamblea General de la ONU contra el embargo estadounidense registró el menor respaldo internacional en más de tres décadas. La resolución pasó de 165 votos favorables en el 2025 a 130 en el 2026. Los votos en contra de la resolución aumentaron de siete a 17, entre ellos los de Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay, además de Estados Unidos e Israel. La votación evidenció también un giro en algunas posiciones diplomáticas tradicionales: Costa Rica votó por primera vez en contra después de más de tres décadas de respaldo al reclamo cubano, mientras que Colombia abandonó su apoyo y se sumó al rechazo. Alemania e Italia optaron por la abstención, al igual que el Perú, que estuvo entre los 25 países que no respaldaron ni rechazaron la resolución. El diplomático Juan Álvarez Vita, quien fue embajador del Perú en Cuba, considera que la isla se ha convertido en uno de los escenarios donde Trump podría intentar exhibir un triunfo de política exterior y que la ofensiva de la Casa Blanca contra La Habana debe analizarse en función de las necesidades políticas del republicano. Álvarez Vita recuerda que la política estadounidense hacia la isla ha mantenido históricamente una dureza particular, incluso en comparación con la relación de Washington con otras potencias comunistas, como China y la desaparecida Unión Soviética. “Cuba siempre ha sido, desde la época de Fidel Castro, una espina en su corazón. Eso no se puede negar”, señala. Para el analista internacional Francisco Belaunde Matossian, el endurecimiento de la presión de Estados Unidos responde a una estrategia que mantiene abiertas distintas posibilidades para propiciar un cambio político en la isla, desde una negociación con el Gobierno de Miguel Díaz-Canel hasta una acción que termine con el actual régimen. “Con Donald Trump nunca se sabe. Yo creo que estarían abiertos a las dos cosas. Lo que quieren, de todas maneras, es provocar un cambio. Entonces, si es mediante negociaciones o, en todo caso, mediante la capacidad de derrocar al régimen, mantienen las dos opciones”, explica Belaunde a El Comercio. El analista considera que la estrategia estadounidense pasa, por ahora, por incrementar la presión sobre La Habana para forzar una transformación política. “Lo que sí buscan es aumentar la presión para, en todo caso, provocar un cambio de una u otra manera”, insiste. Belaunde considera que el Gobierno de Díaz-Canel tiene dificultades para aceptar una salida negociada, debido a la naturaleza del sistema político cubano y a su resistencia a abandonar el poder. “Ese tipo de régimen no es una dictadura clásica, es un régimen totalitario, y lo que hace es buscar cerrarse al poder como sea. No quieren perderlo, aun cuando es evidente que para la población sería lo mejor”, sostiene. El analista compara esta resistencia con la que han mostrado otros gobiernos autoritarios, como el de Nicolás Maduro en Venezuela y el régimen iraní. Indica que cuando existe una estructura de poder sustentada en una tradición ideológica y en la voluntad de mantenerse en el Gobierno a toda costa, resulta especialmente difícil conseguir una transición. Respecto a la posibilidad de que la captura de Maduro disuada a las autoridades cubanas, Belaunde sostiene que La Habana interpreta que ambos escenarios son diferentes. Sin embargo, no descarta que la presión estadounidense pueda llevarla a negociar. “Podría ser que cedan en negociaciones, pero ellos saben que toda negociación tendría que contemplar una transición a una democracia. Y esa es la parte que no les gusta. Ellos lo que quieren es mantener el poder”, afirma. Belaunde explica que también se debe tener en cuenta la incertidumbre sobre las consecuencias judiciales que podrían afrontar los actuales dirigentes cubanos si abandonan el Gobierno. “¿Qué pasa judicialmente con los que dejan el poder? ¿Serán juzgados o no serán juzgados? Eso también será parte de mantener su disposición a negociar”. Respecto a la capacidad del gobierno de Díaz-Canel para soportar la presión estadounidense, Álvarez Vita considera que La Habana no cedería fácilmente y que estaría dispuesta a resistir hasta el límite. “Yo pienso que Cuba resistiría hasta el final”, manifiesta Álvarez Vita. Sin embargo, no descarta que pueda abrirse un proceso de negociación entre ambos gobiernos, en el que las partes deban hacer concesiones. En ese escenario, el diplomático advierte que la principal dificultad podría estar en la propia estrategia negociadora de Trump, a quien atribuyó una inclinación a presentarse como vencedor absoluto. “A Trump le gusta aparecer siempre como el vencedor en 100%, cosa que va un poco contra todas las tácticas de negociación internacional, en las que siempre hay que dejarle un pequeño espacio al que está perdiendo”, explica. Álvarez Vita sostiene que, en una negociación internacional, incluso la parte que cede necesita tener margen para presentar el resultado como un entendimiento en el que también obtuvo algún beneficio. Sobre la última votación en la ONU contra el embargo estadounidense, Belaunde considera que el cambio en las posiciones de distintos países responde principalmente a la presión ejercida por Washington. “Yo creo que mucho tiene que ver con la presión de Estados Unidos, claramente”, afirma el analista, quien menciona particularmente el caso peruano, que pasó a abstenerse en la votación. Para Belaunde, el resultado de la Asamblea General refleja la capacidad de Washington para influir en las posiciones diplomáticas de otros gobiernos en medio del endurecimiento de su política hacia La Habana. Álvarez Vita indica que el resultado debe interpretarse en el contexto de los cambios diplomáticos y políticos que atraviesa la región, y de las nuevas iniciativas de cooperación impulsadas por Washington, como el Escudo de las Américas. El embajador advierte que, más allá de las disputas diplomáticas y las votaciones en Naciones Unidas, la situación cotidiana de la población cubana continúa deteriorándose. “Está siendo muy, muy difícil en todos los sentidos: falta de alimentos, medicinas, transportes, apagones. Es realmente preocupante que esté ocurriendo esto”, concluye.

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