«¿Te llevaron a los baños, viste las ambulancias?»: Cubanos increpan a Díaz-Canel tras presumir de visita al hospital William Soler
Miguel Díaz-Canel publicó este sábado un video en X presumiendo de su visita al Hospital Pediátrico Universitario William Soler, en Boyeros, La Habana, y la respuesta de los cubanos fue inmediata y demoledora: una avalancha de comentarios que desmontaron el relato oficial y pusieron en evidencia el abismo entre la vitrina que le mostraron y la realidad del sistema sanitario cubano.
El mandatario calificó al centro como «institución de referencia en el país» y elogió a su personal con una frase que resume el tono propagandístico del mensaje: «Solo un pueblo heroico puede lograr cosas así». La visita, que tuvo lugar el 29 de octubre, fue vinculada por el Gobierno a la votación de la ONU del día anterior, cuando la Asamblea General aprobó —con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones— la resolución anual para levantar el embargo estadounidense a Cuba.
Lo que Díaz-Canel no mencionó es que apenas dos días antes de su llegada al William Soler, vecinos denunciaron acumulación de basura en los alrededores del hospital. Tampoco recordó que en agosto de 2026, fotografías difundidas en redes mostraron baños deteriorados, inodoros sin tapa, paredes con humedad y fregaderos oxidados en ese mismo centro.
Los cubanos no dejaron pasar la contradicción. «¿Te llevaron a los baños? ¿Viste las ambulancias? Solo vas a ver lo que está regular, el mismo engaño dictatorial», escribió un usuario en la publicación. Otro fue más directo: «Pásate por el Miguel Enrique, Hija de Galicias, y deja de estar mintiendo y tapando la realidad de la medicina cubana». Un tercero propuso la comparación más incómoda para el régimen: «Ahora pasa por el Cira García y el Cimeq y encuentra las diferencias».
La mención a la Clínica Cira García y al CIMEQ no es casual: ambos centros están históricamente asociados a la atención de extranjeros y a la élite política, con equipos, suministros y condiciones que no tienen los hospitales donde se atiende la población general. La crítica apunta al corazón del sistema: Díaz-Canel elige centros de vitrina, preparados de antemano, y los presenta como muestra del estado de la salud pública cubana.
Este recorrido sigue un patrón documentado de visitas hospitalarias que se repite a lo largo de 2026: el Hospital Manuel Fajardo en febrero, el Frank País en mayo, el González Coro en julio y el propio Cardiocentro Pediátrico William Soler en septiembre. En todos los casos, la reacción ciudadana fue de rechazo e ironía.
El propio Díaz-Canel reconoció durante la visita que el personal trabaja en condiciones de escasez de combustible, transporte, medicamentos y electricidad, una admisión que contradice el tono triunfalista de su publicación. El contexto es de crisis profunda: el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, describió el sistema sanitario como «al borde del colapso» a comienzos de 2026; siete de cada diez medicamentos esenciales no estaban disponibles en agosto; y más de 98,500 pacientes, incluidos unos 12,000 niños, esperaban cirugías.
Un comentario resumió con sarcasmo involuntario lo que muchos pensaban: «Menos mal que ese no está tan destrozado».
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