Para llegar, hay que recorrer los 21 kilómetros de los mismos caminos serpenteantes que le dio su nombre. Si bien quedan muy pocos de los primeros habitantes llegados a raíz de la construcción de la presa Zaza, cuando hubo que trasladar a un gran número de personas que vivían el en territorio que quedó bajo el agua tras la construcción del mayor embalse del país, muchos tienen recuerdos de aquellos años.
Desde que en 1965 se creó el Plan Arrocero Sur del Jíbaro, que se convertiría con el tiempo en la principal fuente de sustento económico de los habitantes de esta región, el municipio fue creciendo entre terraplenes detrás del asfalto y nacieron comunidades como Mapos, Natividad, San Carlos y Las Nuevas, mientras los de más edad catalogan como inolvidable la primera vez que La Sierpe, como municipio, apareció en el mapa tras la División Político Administrativa y se constituyó el 31 de octubre de 1976 la primera Asamblea Municipal del Poder Popular.
Una fundadora como Haydée Rodríguez Martínez refería a Escambray en una ocasión que su historia está unida al nacimiento de la comunidad desde el 6 de agosto de 1972, cuando su familia estrenó el primer apartamento que se entregaba en La Sierpe, todavía en construcción, a los afectados por la presa Zaza y el Canal Magistral, con el privilegio de ser los primeros en habitar el naciente asentamiento, lo cual la convirtió en una especie de ama de llaves del poblado.
La primera encomienda: recibir a las decenas de familias evacuadas que empezarían a llegar, ubicarlas en los apartamentos y hasta instruirlos de unas normas de convivencia diferentes a las costumbres del campo.
A 50 años de aquel día de octubre, La Sierpe y sus cerca de 16 000 habitantes se empeñan en celebrar su medio siglo de vida con diferentes actividades que recuerdan a aquellos iniciales dirigentes del gobierno, con actividades culturales y productivas que cambian la imagen del terruño.
Este 30 de octubre, en sesión solemne de la Asamblea Municipal del Poder Popular, también rinden homenaje a quienes representaron cada circunscripción a lo largo de estos años y desde los diferentes sectores llevaron a la mayoría de edad a aquel pueblo de guajiros que sigue empeñado en no detener su crecimiento y desarrollo.
























