El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) dio este miércoles luz verde a las reformas económicas avanzadas el pasado viernes por el presidente del país y primer secretario de la formación, Miguel Díaz-Canel.
Este organismo clave del poder político en la isla celebró esta tarde un pleno extraordinario para evaluar de urgencia un paquete de medidas que promete liberalizar y descentralizar la economía cubana, sumida en una profunda crisis por motivos internos y externos.
Poco después del inicio de la reunión, el PCC apuntó en redes sociales que las propuestas surgen “como expresión de la lógica de desarrollo en el período histórico” y que, en ningún caso, “constituyen una desviación del proyecto socialista”.
Para terminar de ratificar el respaldo del Comité Central a este grupo de medidas, José Amado Ricardo Guerra, miembro del Buró Político del PCC (alta dirección del partido), leyó una declaración de apoyo del expresidente Raúl Castro, referente político principal en la isla a pesar de haber abandonado ya todos sus cargos formales.
Castro “está plenamente de acuerdo” con las reformas económicas planteadas por Diaz-Canel y “convencido de que del análisis colectivo e incluso de las discrepancias, siempre salen las mejores ideas”, afirmó.
Ricardo Guerra agregó que el expresidente llamó también a la participación del pueblo en las reformas e instó a los dirigentes a “actuar con los pies y los oídos pegados a la tierra, tomando muy en cuenta las opiniones y preocupaciones de la población”.
El PCC también informó que en el pleno tuvo lugar “un debate amplio y enriquecedor”, donde se reconoció “la profundidad de las propuestas económicas y sociales, que constituyen una respuesta creadora, audaz, valiente y revolucionaria a la asfixia y guerra económica a la que está sometida la nación”.
Quizás quieras echarle un vistazo a: Confirma Irán rúbrica electrónica del acuerdo de entendimiento con EU
“Estas transformaciones son herramientas para fortalecer el desarrollo socialista”, subrayó el partido.
El siguiente paso legal de las reformas es su aprobación en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), a la que se ha convocado también de manera extraordinaria para este jueves. Este cuerpo legislativo acostumbra a ratificar por unanimidad las propuestas que le llegan.
La premura con la que se ha tramitado este paquete de medidas económicas es llamativa por inusual, especialmente en comparación con los largos procesos de gestación que llevaron otras reformas, como las de la década pasada.
Presiones
El paquete de cambios fue avanzado el viernes pasado por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una comparecencia por sorpresa ante medios estatales.
Las medidas van de la entrada en el sector turístico de “nuevos actores” en “nuevas modalidades” al fomento de la inversión extranjera directa (especialmente para cubanos no residentes), pasando por medidas para ampliar el rol del sector privado.
También contemplan cambios que llevarían a dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, además de descentralizar la toma de decisiones y dotar de una mayor “autonomía” a empresas estatales y municipios.
Estos cambios económicos pueden servir a la vez dos objetivos: atajar la profunda crisis estructural que sufre la isla, con una profunda contracción en los últimos seis años, y calmar la presión de EE.UU., que exige profundas reformas políticas y económicas a La Habana y ha llegado a amenazar con una intervención militar para lograrlo.
Desde enero Washington ha impedido casi totalmente la entrada de petróleo y derivados en Cuba y ha provocado una desbandada de empresas internacionales que operaban en la isla (hoteleras, navieras, aerolíneas y bancos) por miedo a sufrir la última ronda de sanciones secundarias.
La situación interna es asimismo crítica: la producción agrícola e industrial se ha derrumbado, la generación energética está colapsando, los precios se multiplican, las distorsiones macroeconómicas se enquistan, el peso se deprecia de forma acelerada, y el sistema bancario y el Estado cubano están descapitalizados.
El deterioro de la calidad de vida, progresivo en los últimos años y acelerado desde enero, está alentando inusuales protestas en la isla -pequeñas y pacíficas, pero cada vez más frecuentes-, donde se tocan cazuelas y se quema la basura acumulada en las calles.
Con información de EFE
Sigue la información sobre el mundo en nuestra sección internacional
