La movilización, convocada por la Asociación Martiana de Cubanos Residentes en Panamá (Amcrp), concluyó en la embajada de la mayor de las Antillas el istmo, donde los participantes, portando banderas y pancartas alusivas a la hermandad entre ambos pueblos, reiteraron su respaldo a La Habana ante el agravamiento de las medidas coercitivas estadounidenses.
En el acto, encabezado por el embajador de la nación caribeña, Orestes Pérez, vísperas de una nueva votación en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre una resolución que demanda el cese de esa hostil política, voceros de esos colectivos llamaron a fortalecer la solidaridad internacional.
A nombre de la Amcrp, Alexander Pumarada, condenó las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, y del secretario de Estado, Marco Rubio, así como las acciones que atribuyó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para promover la subversión contra Cuba.
En ese sentido, sostuvo que esas posiciones prolongan una política de asfixia y dominación dirigida, según afirmó, a quebrar la voluntad de un pueblo decidido a defender su soberanía.

Pumarada denunció además las consecuencias del bloqueo, que consideró agravadas por las restricciones al suministro de combustible, y señaló que sus efectos recaen sobre las familias cubanas, en particular niños y adultos mayores.
Asimismo, rindió homenaje a la resistencia del pueblo cubano y destacó el apoyo de quienes desde Panamá mantienen iniciativas solidarias y envían insumos médicos a la isla.
Por su parte, Lilian Ruiz, titular del capítulo Panamá de la Coordinadora Nacional de Solidaridad con Cuba, convocó a redoblar el respaldo a la nación antillana y recordó la cooperación cubana con este país en ámbitos como la salud y la educación.
La abogada mencionó la asistencia brindada durante la pandemia de la Covid-19, los programas oftalmológicos de la Operación Milagro y las iniciativas de alfabetización desarrolladas por profesionales cubanos.
A su vez, la consejera política de la embajada cubana, Laritza Garbey, precisó que el monto de los daños atribuidos al bloqueo alcanzó la cifra récord de ocho mil 83 millones 300 mil dólares en el último período anual reportado, y calificó esa política como una violación del derecho internacional y de los derechos humanos.
Garbey recordó que los días 27 y 28 de octubre la Asamblea General de la ONU considerará por trigésima cuarta ocasión una resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, vigente desde hace más de seis décadas.

La diplomática llamó a responder al endurecimiento de las medidas estadounidenses y a sus consecuencias humanitarias, al tiempo que expresó confianza en el respaldo de la solidaridad internacional al derecho del pueblo cubano a vivir en paz.

Desde 1992, la Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado anualmente resoluciones que reclaman el fin del bloqueo estadounidense contra Cuba.
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