MADRID (EUROPA PRESS) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el viernes 23 de octubre que su Gobierno "se encargará de Cuba" después de la guerra en Irán, asegurando que pronto enviará a su secretario de Estado, Marco Rubio, para cerrar un acuerdo. "Vamos a regresar de Irán, esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unos 45 metros de la costa. Levantarán las manos; y luego vamos a enviar a Marco Rubio para terminar el trabajo", escenificó el mandatario durante un mitin en Fort Myers, en el estado sureño de Florida, previo a las elecciones de mitad de mandato. Trump encomendó la gestión a su representante de Exteriores, de quien aseguró que "resolverá" la situación al tratarse de "un gran tipo". Por su parte, Rubio pronosticó un eventual cambio de régimen en el país caribeño y expresó su respaldo a "quienes buscan generar un cambio positivo" en la isla. "Ahora es el momento. La decepción de promesas fallidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de solo unos pocos; aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean a través de una asociación discreta con la CIA", remarcó el secretario en una publicación en sus redes sociales. Por su parte, el gobierno cubano no tardó en responder a las declaraciones del presidente norteamericano y auguró un escenario "inhóspito" ante las pretensiones de Trump, amenazó con "diente de perro" a "quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación". "Rechazamos toda amenaza sobre ambiciones de EEUU hacia Cuba. En nuestras costas hay bellas playas, pero también diente de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí", defendió el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, en sus redes sociales. Este cruce de amenazas ocurrió después de que las autoridades de Estados Unidos emitieron este lunes una orden de detención contra el exlíder cubano Raúl Castro por "conspiración para cometer asesinato", al considerarle responsable del derribo de dos avionetas civiles en aguas internacionales pertenecientes a la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate en 1996. Este incidente se saldó con la muerte de tres estadunidenses y un residente en el país norteamericano.


