Doctora cubana se va del país: «Lo mejor que podía hacer por mi bebé y su futuro»
Rachely Carmenates Sánchez, médica cubana que documentó durante meses la precariedad de la vida en la Isla, anunció en un video de Instagram que ya abandonó Cuba con destino a Brasil, en lo que describió como «la decisión más difícil y dolorosa» de su vida.
«Me voy de Cuba, o mejor dicho, me fui de Cuba, porque cuando vean este video ya estaré en ese lugar que escogí como destino, aunque jamás hubiera querido que fuera mi hogar», dice la joven al inicio de la grabación, que publicó el viernes con la bandera de Brasil en la descripción.
Rachely fue enfática en que su partida no fue una elección libre: «No me fui de Cuba porque quería emigrar, me fui porque mi país me ha arrebatado demasiadas oportunidades y me ha obligado a buscar fuera lo que debería poder construir ahí mismo».
La médica enumeró tres razones concretas que la empujaron a emigrar estando embarazada: «Me fui para que mi bebé nazca en un país libre, para que mi trabajo me permita vivir dignamente y para darle a mi familia un futuro que allá no podría ser».
El dolor de la separación familiar atraviesa todo el video. «Con el corazón hecho pedazos, con la culpa de haber tenido que separar a mi esposo de nuestra hija, incluso antes de que ella naciera», confesó con voz quebrada.
Dirigiéndose directamente al régimen, Rachely no escatimó palabras: «Al régimen cubano quiero decirle que amo profundamente a Cuba, pero responsabilizo a su gobierno de haberme empujado a dejar atrás todo lo que amo. Porque amar a mi país no debería significar renunciar a mis sueños y a mi libertad y mucho menos a mi futuro».
También expresó el peso que le genera el futuro de su hija: «Me duele que mi hija tenga que comenzar su historia lejos de la tierra que vio nacer a su madre. Me duele que tantas familias tengan que separarse y que marcharse se haya convertido en la única esperanza para todos los cubanos».
La joven emplea una imagen que condensa la paradoja de quienes emigran sin querer hacerlo: «Mi maleta pesaba muchísimo, y no por lo que tenía, sino por lo que dejó».
Rachely cerró su mensaje con una promesa que mezcla esperanza y nostalgia: «Voy a volver y espero encontrar una Cuba donde nadie tenga que abandonar su hogar para vivir dignamente, donde las familias no tengan que separarse y donde nuestros hijos puedan soñar sin límites. Porque yo nunca quise irme. A mí, como a otros tantos cubanos, nos obligaron a despedirnos de nuestro hogar».
La joven, que sacó 100 puntos en su examen estatal de Medicina y trabajó como residente de terapia intensiva pediátrica en La Habana, reveló en octubre que ya no ejercía la profesión porque su salario no le alcanzaba para vivir. Meses atrás mostró su salario: 10,250 pesos cubanos (unos 19 dólares entonces), con los que compró alimentos básicos sin que le quedara dinero para transporte, higiene ni Internet.
Su historia se enmarca en un éxodo masivo de médicos cubanos que ha vaciado el sistema sanitario de la Isla: según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), Cuba pasó de 106,131 médicos en 2021 a 75,364 en 2024, una pérdida de más de 30,000 profesionales en apenas tres años.
Los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo y la escasez de recursos para atender a los pacientes han provocado una fuga de profesionales a otros sectores o hacia el extranjero.
Brasil se ha convertido en un importante destino de la emigración cubana. En 2025 recibió casi 42,000 solicitudes de refugio de cubanos, y entre enero y abril de 2026 otros 13,414 cubanos solicitaron protección en ese país, según datos del gobierno brasileño.
Archivado en:








