
Foto: José Manuel Correa
En pocas ocasiones, el conmemorar el aniversario 50 de una agrupación musical nos provoca la necesidad de reconocer cuánto debemos agradecerle por acompañarnos durante tanto tiempo, como en el caso de esa inagotable fuente de talento y de buen gusto conocida por Síntesis.
Nos han demostrado que, a partir del dominio de un amplio espectro estilístico, cualquier cosa que se propongan hacer en el terreno de la música estará marcada por el sello de la sobriedad y una relevante calidad.
Ya sea en su acercamiento al rock sinfónico, al pop o a la fusión de timbres roqueros con temas del folclor afrocubano, el elegante acento que distingue a esta agrupación se preserva como una constante.
Quizá el secreto de la certeza del camino escogido lo podemos encontrar en que no han cedido ni un ápice a los requerimientos del mercado. Se trata de su empeño en asumir con un respeto inviolable la profesión de ser músico.
Mientras más sean los confundidos que ven al arte de la canción no como un don que la vida les otorga a los músicos, sino como una vía para ganar dinero fácil a cualquier precio, ahí está una categórica negación en el ejemplo de Síntesis.
Mientras más sean los que creen que cualquiera puede componer, tocar y hasta cantar, ahí está el ejemplo de la inagotable búsqueda de la belleza desde el rigor profesional por parte del colectivo de Síntesis.
Mientras más canciones como las que nos han entregado les queden por hacer, más convencidos estaremos de que ningún frondoso bosque ha nacido de la nada, sino de poderosas semillas como las que ha esparcido Síntesis en nuestro abarcador patrimonio musical.
Como ninguna otra agrupación cubana de rock, Síntesis ha logrado que su obra represente un entorno sonoro que el pueblo ha acogido como suyo, respuesta que tiene que ver con su proyección de cómo asimilar nuestra identidad.
A diferencia del habitual roquero cubano que, de acuerdo con el ambiente musical que le reclaman sus seguidores, busca alcanzar el esplendor que ilumina a las celebridades del rock anglosajón, en Síntesis, sin renegar del origen foráneo del género, transpira un aliento de cubanidad indiscutible. Según Fernando Ortiz, para asumir plenamente la cubanidad, se precisa la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser por medio de una forma natural y orgánica, características que definen a Síntesis en su obra.
En resumen, es tal el alcance del cincuentenario legado de esta agrupación liderada por Carlos Alfonso junto a su compañera en la vida, Ele Valdés, que la han convertido en una agrupación matriz de la música cubana por la cual han pasado innumerables personalidades, situación que nos lleva a lapidarias reflexiones:
Si compartimos la certeza de que el pueblo cubano, dueño de esa sabiduría popular del que no se equivoca nunca, a entidades de alto rango artístico como son Los Van Van o Frank Fernández, les ha puesto una alfombra roja, coincidamos entonces con este mismo pueblo en qué Síntesis también la merece, entre tantos otros grandes de nuestra música.
