Guantánamo apuesta por cinco triciclos para limpiar sus calles, pero los vecinos dudan de su impacto

La Empresa de Comunales de Guantánamo recibió cinco triciclos eléctricos para apoyar la recogida de desechos sólidos en el centro de la ciudad, una medida que las autoridades presentan como parte del proyecto Mi ciudad ecológica.
A través de su página oficial en Facebook Mi Guantánamo, la Asamblea Municipal del Poder Popular en el oriental territorio anunció la entrega y publicó el lunes imágenes de los vehículos mientras eran descargados de un camión frente a la sede de la Empresa Municipal de Saneamiento y Recreación, Unidad Básica Valparaíso.
Las autoridades describieron la incorporación como «un paso en los esfuerzos por avanzar hacia una ciudad más limpia, ordenada y sostenible», aunque la llegada de los equipos se produce en medio de un problema de saneamiento que lleva años sin resolverse.

En 2023, la ciudad generaba alrededor de 1,200 metros cúbicos de desechos diarios, pero solo se recogían entre 400 y 600 metros cúbicos, según datos oficiales. Esa diferencia dejaba sin recoger una parte considerable de la basura y favorecía la persistencia de vertederos improvisados.
El anuncio de los nuevos vehículos provocó reacciones de esperanza, pero también dudas sobre su capacidad para mejorar el servicio. «Ojalá y sea verdad», escribió un residente, en un comentario que refleja la desconfianza de ciudadanos ante las promesas de mejoras en la limpieza urbana.
Otro usuario cuestionó directamente el alcance de la medida. «Con cinco triciclos no se resuelve nada en una ciudad que bota más de 1,000 metros cúbicos de basura al día», señaló.
La entrega de los triciclos amplía los recursos disponibles para la recogida de desechos en el centro de Guantánamo, pero la información difundida no precisa cuándo comenzarán a operar, qué volumen de basura podrán trasladar ni cómo se integrarán en el servicio municipal. Tampoco ofrece datos sobre un plan que permita determinar si la incorporación tendrá un impacto sostenido en la crisis de saneamiento.
La escasez de combustible ha paralizado los camiones recolectores especializados, lo que obligó a las autoridades a recurrir sucesivamente a soluciones de emergencia: carretilleros y medios de tracción animal en junio, y llamados a la participación ciudadana.
En días recientes, la gobernadora Alis Azahares llamó la atención públicamente al intendente del municipio capital y a la Empresa de Servicios Comunales por la proliferación de vertederos y el abandono de la poda de árboles y la jardinería.
La acumulación de residuos tiene consecuencias sanitarias directas. En septiembre, tres municipios de la provincia —Imías, Baracoa y Guantánamo— permanecían en transmisión activa del dengue, con circulación simultánea de los serotipos dos, tres y cuatro.
En abril, se anunció el Proyecto de Desarrollo Local Energía alternativa, gestionado por la mipyme R&R Soltec, que proponía vehículos eléctricos con paneles solares y una capacidad de generación de 10 kilovatios.
Los antecedentes en otras provincias tampoco son alentadores. En La Habana, un proyecto de 30 triciclos para el Consejo Popular Rampa fracasó, porque la estación de carga solar todavía no estaba terminada en agosto, cuando solo operaban cinco unidades.
En febrero, el primer ministro Manuel Marrero exhortó a una jornada masiva de higienización, en un contexto marcado por la acumulación de desechos sólidos, el deterioro de los servicios comunales y el aumento de preocupaciones sanitarias en la capital.
Al mes siguiente, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social anunció la reubicación de trabajadores en interrupción laboral hacia tareas de saneamiento, medidas que especialistas consideran insuficientes ante el deterioro estructural del sistema.
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