“No podemos pedirle mucho más a los cubanos y a las cubanas”: Mario Santucho analiza la ofensiva de Estados Unidos contra Cuba – Cubainformación
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“No podemos pedirle mucho más a los cubanos y a las cubanas”: Mario Santucho analiza la ofensiva de Estados Unidos contra Cuba – Cubainformación

Mario Santucho en La Base América Latina.


El editor de la revista Crisis advierte que Washington busca aumentar la presión sobre La Habana, pero sostiene que la resistencia cubana no puede depender únicamente de los sacrificios de su población. También cuestiona los límites de la solidaridad latinoamericana y reflexiona sobre el lugar que ocupa la isla en el escenario geopolítico actual

Diario Red / AL

La nueva orden de arresto contra Raúl Castro reabre el debate sobre una posible intervención estadounidense, mientras Cuba enfrenta dificultades económicas y busca preservar su soberanía.

La nueva orden de arresto contra el expresidente cubano Raúl Castro, emitida por la justicia de Florida, vuelve a colocar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en un escenario de confrontación. La medida se produce en medio del endurecimiento de las restricciones económicas estadounidenses y de una crisis que golpea directamente la vida cotidiana de la población de la isla.

Para Mario Santucho, editor de la revista argentina Crisis, la decisión no debe entenderse como un episodio judicial aislado. Durante una entrevista en La Base América Latina, el analista identificó diferentes dimensiones políticas detrás de la medida y planteó que Washington mantiene una estrategia destinada a modificar el rumbo del Gobierno cubano.

Sin embargo, su análisis fue más allá de las intenciones estadounidenses. Santucho, quien creció en Cuba durante el exilio de su familia, también cuestionó hasta dónde puede llegar la resistencia de una sociedad sometida a enormes dificultades materiales y qué responsabilidades corresponden a los movimientos políticos y gobiernos latinoamericanos que históricamente han mantenido vínculos de solidaridad con la Revolución cubana.

Tres mensajes detrás de la nueva ofensiva contra Raúl Castro

Santucho identificó tres posibles destinatarios de la medida contra Raúl Castro. El primero sería el propio electorado estadounidense, particularmente la comunidad cubana de Florida, donde existen sectores que han respaldado las políticas de confrontación contra el Gobierno de La Habana.

Según explicó, parte de ese electorado esperaba que el endurecimiento de la presión estadounidense provocara una transformación política rápida en Cuba. Sin embargo, la continuidad del Gobierno cubano, pese a las dificultades económicas, podría generar nuevas preguntas entre quienes respaldaron esa estrategia.

El analista destacó que la comunidad cubana de Florida no constituye un bloque homogéneo. Aunque existen sectores profundamente contrarios al sistema político de la isla, también hay personas preocupadas por las consecuencias que las restricciones económicas tienen sobre sus familiares. A esa tensión se suma, señaló, el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, que también afecta a ciudadanos cubanos.

El segundo destinatario sería el propio Gobierno de Cuba. Santucho sostuvo que, tras la intervención estadounidense en Venezuela, Washington habría intentado establecer negociaciones con integrantes del entorno político cubano, incluidos miembros de la familia de Raúl Castro. Según su interpretación, la nueva medida podría indicar que esos acercamientos no consiguieron los resultados buscados por la Casa Blanca.

No obstante, el entrevistado presentó esta lectura como una hipótesis política, sin aportar documentación sobre el contenido o los resultados de eventuales negociaciones. Lo que considera relevante es que La Habana continúa intentando preservar márgenes de soberanía a pesar de una situación económica extremadamente difícil.

Santucho asegura que después de la Revolución, Cuba era una “vanguardia revolucionaria”, un ejemplo de transformación social a replicar; luego, se volvió una “retaguardia simbólica” que inspiraba nuevos proyectos; hoy ya no ocupa ninguno de esos lugares

El tercer mensaje, explicó, estaría dirigido a los gobiernos latinoamericanos y también a otros actores internacionales. Desde su perspectiva, la presión sobre Cuba funciona como una advertencia sobre las consecuencias que pueden enfrentar los Estados que mantienen posiciones autónomas frente a Washington.

¿Puede Estados Unidos repetir en Cuba una operación como la de Venezuela?

La posibilidad de una intervención militar estadounidense ocupó otro momento central de la conversación. Santucho planteó que el riesgo debe analizarse dentro de una estrategia de presión más amplia, que incluye medidas económicas, restricciones energéticas, instrumentos judiciales y acciones diplomáticas.

Para el editor de Crisis, una operación militar no necesariamente representaría el comienzo de una confrontación, sino una posible escalada de una política que ya busca condicionar al Gobierno cubano. En su interpretación, Washington ha intentado obtener cambios mediante negociaciones y presión económica, mientras observa si las dificultades internas provocan una ruptura política dentro de la isla.

Sin embargo, advirtió que no resulta sencillo trasladar mecánicamente a Cuba el escenario ocurrido en Venezuela. Una de las diferencias que identificó fue el factor sorpresa, que consideró determinante en la operación estadounidense contra Nicolás Maduro y que difícilmente podría repetirse en las mismas condiciones.

Santucho también mencionó la participación de ciudadanos cubanos en la resistencia frente a aquella intervención. A partir de ese antecedente, sostuvo que una eventual operación destinada a detener a Raúl Castro en territorio cubano podría encontrar condiciones de resistencia distintas y convertirse en una confrontación de mayores dimensiones.

El analista evitó asegurar que una intervención militar vaya a producirse. No obstante, consideró que las actuaciones recientes de Washington obligan a contemplar escenarios que anteriormente parecían improbables. Su preocupación radica en que las restricciones económicas y las amenazas de fuerza pueden reforzarse mutuamente, aumentando la incertidumbre para la población cubana.

El problema de Cuba no termina en el bloqueo: su lugar en la economía mundial

Santucho reconoció que la situación económica y social de Cuba es extremadamente difícil y advirtió que no basta con explicar todos sus problemas únicamente a partir de las presiones estadounidenses.

Para desarrollar esa idea, recuperó una reflexión del intelectual cubano Aurelio Alonso, quien ha planteado la necesidad de analizar las dificultades de la isla desde la categoría de inserción internacional. Se trata de una perspectiva que busca comprender cómo Cuba se ha relacionado históricamente con las principales estructuras económicas y políticas del mundo.

Santucho recordó que Cuba atravesó diferentes etapas: primero, su integración colonial con España; posteriormente, una relación de dependencia con Estados Unidos; y, durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, su vinculación con el mercado socialista encabezado por la Unión Soviética.

La dificultad actual, explicó, consiste en que Cuba no ha encontrado una nueva forma de integrarse a la economía internacional que le permita sostener sus necesidades materiales y preservar su proyecto político.

Además de ser un guiño a la comunidad cubana de Florida opositora al Gobierno de la isla, la orden de arresto contra Raúl Castro es una advertencia sobre las consecuencias que pueden enfrentar quienes mantienen posiciones autónomas a Washington

En ese análisis, las restricciones estadounidenses constituyen un obstáculo fundamental, pero también aparece otro problema: China, Rusia y los BRICS no han ofrecido, según Santucho, una alternativa de integración económica capaz de sustituir los vínculos que Cuba mantuvo con el antiguo bloque socialista.

Esta situación coloca a la isla en una posición especialmente vulnerable. Aunque existen relaciones diplomáticas y comerciales con diferentes países, el entrevistado considera que todavía no se ha construido un esquema internacional que responda a sus necesidades de desarrollo y abastecimiento.

Así, el debate sobre Cuba no se limita a resistir las medidas estadounidenses. También exige discutir cómo puede participar en un mundo profundamente transformado, sin reproducir antiguas relaciones de dependencia ni quedar aislada de los circuitos económicos internacionales.

Los límites de la solidaridad latinoamericana

Uno de los señalamientos más importantes de Santucho estuvo dirigido a los movimientos políticos y gobiernos latinoamericanos que expresan solidaridad con Cuba, pero que, desde su perspectiva, no siempre han conseguido traducir ese respaldo en acciones suficientes para enfrentar la crisis.

El editor de Crisis sostuvo que existe un límite para los sacrificios que pueden exigirse a la población cubana. Después de años de dificultades económicas y restricciones de abastecimiento, consideró necesario desplazar parte de la responsabilidad hacia los actores internacionales que mantienen vínculos históricos con la isla.

“No podemos pedirle mucho más a los cubanos y a las cubanas”, afirmó, al cuestionar que la resistencia dependa exclusivamente de quienes padecen las consecuencias materiales de la crisis.

Santucho también se refirió a las dificultades de los gobiernos progresistas latinoamericanos para responder al nuevo escenario regional. Según su análisis, evitar confrontaciones con Washington no necesariamente ha permitido preservar mayores márgenes de autonomía ni garantizar estabilidad política interna.

Desde esa perspectiva, la situación cubana plantea preguntas que afectan al conjunto de América Latina: qué capacidad tienen sus gobiernos para sostener posiciones independientes, qué formas de cooperación pueden desarrollarse y cuáles son los límites de una solidaridad que permanece principalmente en el terreno de las declaraciones.

Para el entrevistado, la respuesta exige comprender que los problemas de Cuba no están completamente separados de las transformaciones políticas que atraviesa el continente. La situación de la isla forma parte de un escenario regional en el que distintos proyectos políticos enfrentan dificultades para mantener espacios de autonomía frente a las grandes potencias.

De vanguardia revolucionaria a símbolo de una resistencia incierta

En el tramo final de la entrevista, Santucho reflexionó sobre el significado político de Cuba para las distintas generaciones de la izquierda latinoamericana. Su respuesta estuvo atravesada por su propia historia familiar y por los cambios que ha experimentado la relación entre la isla y los movimientos sociales del continente.

Para el editor, los BRICS no le han ofrecido a Cuba una alternativa de integración económica capaz de igualar los vínculos que la isla sostuvo con el antiguo bloque socialista

Recordó que, para la generación de sus padres, la Revolución cubana representaba una experiencia que parecía anticipar el futuro de América Latina. Cuba era vista como una vanguardia revolucionaria, un ejemplo de transformación social que otras organizaciones aspiraban a reproducir en sus respectivos países.

Esa percepción comenzó a modificarse con el paso de las décadas. Santucho recordó que en 1999, cuando viajó a Cuba junto con compañeros que participaban en la resistencia al neoliberalismo en Argentina, elaboraron una reflexión sobre los primeros cuarenta años de la Revolución.

Su planteamiento entonces fue que Cuba había dejado de ocupar el lugar de vanguardia para convertirse en una retaguardia simbólica y política. Ya no se trataba necesariamente de reproducir su modelo, sino de preservar una experiencia histórica que continuaba inspirando nuevos proyectos de transformación social.

Ahora, sostuvo, la situación es diferente. Para Santucho, Cuba ya no ocupa claramente ninguno de esos dos lugares. La isla enfrenta una crisis profunda que también expresa las dificultades de un campo político latinoamericano más amplio, marcado por retrocesos y transformaciones que han debilitado proyectos anteriormente influyentes.

Sin embargo, el analista destacó que, incluso en esas condiciones, Cuba mantiene una capacidad de resistencia que considera políticamente significativa.

“No darse por vencido aún vencidos”, expresó al describir una actitud que reconoce en la sociedad cubana y que vinculó con experiencias de generaciones anteriores que enfrentaron derrotas políticas sin abandonar sus convicciones.

Santucho aclaró que esa resistencia no garantiza una victoria ni permite anticipar un desenlace favorable. Tampoco elimina las dificultades internas de la isla ni la necesidad de construir nuevas respuestas económicas y políticas.

Lo que rescata es la persistencia de una experiencia histórica que, pese a haber perdido parte de su antigua influencia regional, continúa planteando preguntas sobre soberanía, transformación social y capacidad de resistencia.

La reflexión final de Mario Santucho sitúa así a Cuba ante un desafío que trasciende la nueva orden judicial estadounidense. La isla debe enfrentar una crisis económica severa, encontrar nuevas formas de relacionarse con el mundo y preservar sus márgenes de decisión política en un contexto internacional adverso.

Para el editor de Crisis, la cuestión ya no consiste únicamente en preguntarse cuánto tiempo puede resistir Cuba, sino qué puede significar esa resistencia para América Latina y qué tipo de relaciones políticas, sociales y económicas podrían construirse a partir de ella.


Para ver la entrevista completa y el programa «EEUU va por Raúl Castro: ¿Acción electoral desesperada o amenaza militar real? | La BaseLatam 2×45» sigue el enlace:

 

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