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Israel y su principal socio con las manos vacías

Israel arrastró a Donald Trump a la guerra contra Irán y ambos buscaron la capitulación del adversario, pero no lo lograron tras poco más de tres meses de contienda.

Washington inició la guerra el 28 de febrero en medio del frenesí militarista de Tel Aviv y de los vaticinios del magnate inmobiliario acerca de que la lluvia de bombas cesaría en 4 o 5 semanas.

El inquilino de la Casa Blanca anunció varias veces un acuerdo con su enemigo y solo a mediados de junio pudo constatarse la veracidad de tales pronunciamientos, junto a la cautela de Teherán en contraste con la grandilocuencia y triunfalismo de Trump.

Según versiones de prensa, el acuerdo de paz contempla el levantamiento del bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz y el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes incluyendo Líbano.

Con la mediación de Pakistán y el apoyo de Qatar, Arabia Saudita y Turquía, el memorando de entendimiento contiene asimismo el fin del bloqueo naval estadounidense contra Irán.

Ese último país también logra el desbloqueo de 25 mil millones de dólares de activos iraníes congelados durante el período de negociación.

La República Islámica mantiene su desconfianza hacia el agresor y sus líderes aseguran que seguirán de cerca las acciones de la otra parte, así como el cumplimiento de sus obligaciones.

También habrá que observar la conducta del régimen sionista, cuyos líderes lanzaron hasta último momento de las negociaciones sus bombardeos a Líbano, objetivo al que difícilmente renuncie, mucho más cuando Tel Aviv no es signatario del pacto.

La comunidad internacional aspiraba al cese de las hostilidades como parte de un conflicto que no debió iniciarse, mucho más cuando Washington y Teherán habían alcanzado avances en pláticas anteriores a la guerra.

Miles de personas han perdido la vida, la República Islámica ha recibido un fuerte castigo y algunos de sus líderes fueron ejecutados.

Por mucha petulancia del inquilino de la Casa Blanca acerca de lo que califica de victoria en el conflicto, lo cierto es que Irán ha sido golpeada, pero sigue en pie y debió ser escuchada en la mesa de negociaciones.

La nación persa deberá reconstruir regiones e infraestructuras dañadas, pero según trascendidos ejercerá un sistema de peaje en el Estrecho de Ormuz y Estados Unidos levantaría sanciones y pagaría por la destrucción causada.

Y no pocos piensan que el republicano cometió uno de los más sonados errores de su accidentada gestión.

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