
Foto: Ricardo López Hevia
Las lesiones de los lanzadores Yuniel Batista y Yankiel Tamayo obligan a los Tigres de Ciego de Ávila a rediseñar su estrategia de pitcheo, un golpe sensible para un equipo que hasta ahora había encontrado en el montículo un buen sostén.
La baja de Batista, uno de los relevistas más confiables del beisbol cubano, y la del abridor Tamayo, dejan un hueco difícil de tapar en un cuerpo de lanzadores que venía rindiendo por encima de lo esperado.
Franklin López Agustín, director de la manada avileña, confirmó a Granma que el cuerpo técnico ya trabaja en la búsqueda de un nuevo cerrador y de un abridor que pueda insertarse en la rotación.
«Pudieran quedarse como un tercer o cuarto abridor, en dependencia de la actuación, Yonny Montero y Diorlis Pérez», precisó López Agustín, quien destacó el buen desempeño de Pérez en uno de los desafíos frente a los Gallos del Yayabo.
El doctor del equipo, Nelsido Benítez, detalló que Batista se lesionó en la Villa Rancho Hatuey, donde la tropa se hospedaba durante su estancia en la provincia espirituana, al resbalar y sufrir una pequeña fractura del tercio inferior del peroné, lesión que lo apartará del diamante por unos 30 días, tras los cuales será sometido a nuevos exámenes para determinar su reincorporación.
En cuanto a Tamayo, el galeno comunicó que presenta una molestia leve en el hombro de lanzar y que en las próximas horas le practicarán un ultrasonido de partes blandas en el manguito rotador, con un regreso estimado al conjunto en 10 o 15 días. El resto de los integrantes del equipo se encuentra en buen estado físico, subrayó.

