José Daniel Ferrer: «Prefiero la invasión ya»
El líder opositor cubano José Daniel Ferrer recurrió este martes a una contundente metáfora médica para explicar por qué una parte significativa de los cubanos prefiere una intervención militar directa al mantenimiento indefinido de las sanciones económicas contra el régimen: el comunismo es el cáncer, las sanciones son la quimioterapia, y la intervención sería la cirugía que extirpa el mal de raíz.
Ferrer hizo estas declaraciones en una entrevista en directo con Tania Costa, un día después de participar en el acto «Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta», organizado por la misión estadounidense ante la ONU y Archivo Cuba en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y donde los representantes del régimen dieron un espectáculo cargado de chusmería, gritos y gestos homófobos.
«Las sanciones son como la quimioterapia. Imagínate un cuerpo que tiene dos opciones: el cáncer comunista y quimioterapia por toda la vida, con las reacciones adversas, con los efectos secundarios de la quimioterapia: caída de pelo, vómito, dolor de cabeza, náusea, mareo, etcétera. Hay pacientes que dicen: que me mate el cáncer, ya no me pongan más eso», afirmó el fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).
El opositor aclaró que no rechaza las sanciones como herramienta, sino su prolongación indefinida sin un desenlace definitivo. «Yo quiero que el cáncer se erradique, pero no quiero que la quimioterapia sea por los siglos de los siglos, que acompañe al paciente toda la vida. Si la intervención quirúrgica, después de cierto tiempo con la quimioterapia, lo puede extirpar y se sabe ya que la extirpación del cáncer va a eliminar todas las células cancerígenas y no va a volver a ser metástasis, bueno, bienvenida la cirugía».
La conclusión de Ferrer fue directa: «Por eso es que hay tanta gente en Cuba que prefiere la intervención a las sanciones».
El contexto inmediato de estas palabras es la votación anual de la Asamblea General de la ONU sobre la resolución cubana que pide el fin del embargo estadounidense, prevista para el 27-29 de octubre.
Ferrer y la UNPACU forman parte de una coalición opositora que superó las 1,000 adhesiones y que el 14 de octubre lanzó un llamamiento a los países democráticos para que voten en contra o se abstengan ante dicha resolución, argumentando que el régimen la utiliza para presentarse como víctima de una agresión extranjera y desviar la atención de la represión política y el control militar de la economía.
En la votación de 2025, la resolución cubana obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones; Argentina, Ucrania y Hungría votaron en contra por primera vez.
Las declaraciones de Ferrer se producen también a raíz del incidente del día anterior en la ONU, donde diplomáticos cubanos encabezados por el embajador Ernesto Soberón protagonizaron un acto de repudio en los pasillos del edificio, gritando «terroristas» y «fuera de la ONU» a los panelistas, entre quienes también estaba el artista y ex preso político Luis Manuel Otero Alcántara.
Sobre esa reacción, Ferrer fue lapidario: «Hay que ser imbécil para comportarse de esa manera en Naciones Unidas. Que eso lo hagan en La Habana, en Santiago de Cuba, en la prisión de Mar Verde, en la prisión de Boniato, en el Combinado del Este. Pues eso es lo que sabemos que han hecho siempre».
La próxima votación en la Asamblea General de la ONU, prevista para finales de octubre, será la primera prueba concreta para saber si el llamamiento opositor logra erosionar el respaldo internacional que el régimen cubano ha cosechado durante más de tres décadas con esa resolución.
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