La organización de la ONU para la alimentación busca captación de capital e identifica proyectos viables en la reducción del hambre. Cuba denuncia el genocida bloqueo estadounidense
Las tensiones mundiales y los conflictos bélicos asociados inciden en el encarecimiento global de los alimentos, más allá de las causas medioambientales y climáticas, sin descartar por supuesto el subdesarrollo de las naciones pobres o las diferencias de rentas en las ricas.
Sobre todas esas causas y consecuencias, enemigas de una armoniosa vida, en especial de las más empobrecidas, se discurrió en el Foro Mundial 2026 de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Junto con el encarecimiento de alimentos como los aceites, la harina, las carnes, el café y el azúcar, se han triplicado los costos de los insumos, resultado del dificultoso acceso a la energía, ya sea vía Rusia, Estados Unidos u Oriente Medio. Consciente de que esos trances pueden restarle popularidad en las elecciones de medio término, el presidente norteamericano, Donald Trump, se reunió con su par ruso, Vladimir Putin, tras los cual cerró un acuerdo de compra de diésel, donde casi obliga a sus “aliados” europeos a hacerlo. No obstante los métodos gansteriles, hay diversas maneras de ponerse de acuerdo de forma civilizada, y una de ellas es parar los genocidios y las guerras.
Posibles salidas a la situación compleja
Es preciso voltear la mirada hacia los informes de la FAO, los cuales contabilizan el índice de precios de los alimentos con un aumento interanual de 5, 8 por ciento, y ello significa su nivel más alto desde noviembre de 2022.
Pero la labor de la FAO no se asienta en lamentaciones, aunque reconoce el contexto; por eso, en este Foro 2026 impulsa en sus diferentes mesas de intercambios distintas iniciativas. En ese sentido, el director general de la FAO, Qu Dongyu, inauguró en Roma el Foro de Inversión de la Iniciativa Mano de la Mano, destinado a impulsar proyectos agroalimentarios y movilizar financiamiento para el desarrollo rural.

Según Prensa Latina, la cita y esa iniciativa pretenden buscar el dialogo y el consenso de gobiernos, inversores, instituciones financieras y socios. El objetivo básico es “conectar las prioridades nacionales con oportunidades concretas de inversión y acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios”.
Además, se anunció la existencia de 7 880 millones de dólares “comprometidos o en negociación para respaldar” a los cultivos varios, la ganadería, la pesca, la acuicultura y productos competitivos, como el café y el cacao.
El hambre de seguro seguirá siendo un pasaje desolador. La FAO no puede detenerlo completamente a pesar de sus muchos deseos; en cambio, sí puede, en la medida de las posibilidades de la organización, promover ideas tendientes a la mitigación de algo tan bochornoso: hay 645 millones de hambreados crónicos en el Planeta.
Genocidios
En Cuba, por ejemplo, la cuestión alimentaria preocupa y ocupa al Estado. Entonces, la presentación de manera virtual en el Foro del presidente de la mayor de las Antillas, Miguel Díaz-Canel, ha tenido repercusión nacional, pues el dignatario retomó una vez más las denuncias contra el cerco yanqui, en vigor desde hace 67 años.
Se refirió puntualmente al energético, decretado en enero de 2026, el cual golpea “de manera puntual e integral toda la cadena de valor agroalimentaria, afectando los procesos de siembra, refrigeración de alimentos, el procesamiento industrial, el transporte de insumos y la logística de distribución destinada a la población”, denunció.

¡Qué nadie lo dude!, el bloqueo estadounidense busca también matar a la población cubana de hambrunas. Lo mismo hace su socio sionista Israel contra la población palestina, muy particularmente la de Gaza, donde cerca de 14000 niños aún hoy, podrían fallecer de inanición.
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