EE.UU, 18 oct.- Doral, en el sureste de Florida, se caracterizaba por ser una ciudad alegre, de la mano de su población de mayoría latina, miles de ellos venezolanos llegados en la última década. Pero hoy poco de eso queda: se ha convertido en una ciudad vacía en medio de la ofensiva migratoria del Gobierno de Donald Trump.
Esta ciudad de Miami-Dade se movilizó en respaldo a Trump en las calles y en las urnas durante la campaña hacia las elecciones presidenciales de 2024. Hoy, sin embargo, se acerca a los comicios de medio término como una ciudad fantasma.
“Muchas personas temen salir, hasta uno mismo”, dice Fabiola Sosa, residente de Doral de origen latino, en entrevista con CNN. Caminar por Doral ahora significa recorrer calles semivacías. El ruido de los autos, que tampoco son muchos, es lo que más destaca. Los restaurantes que no han cerrado apenas tienen puñados de clientes, cuando anteriormente podían tener cientos en un solo día.
Raúl Fernández, empresario que reside en Doral, es testigo de primera mano, por un lado, de la caída de la economía (negocios vacíos, precios elevados por la inflación) y, por el otro, de las duras políticas de control migratorio por parte del presidente de Estados Unidos.
”Que los ayuden más (a los inmigrantes), lo mismo a los venezolanos que a todos los latinos que somos los que estamos sufriendo con todo este lío de la inmigración. Ya están aquí, ayúdalos, no los botes. Somos un país que ha crecido de la inmigración. Todos somos inmigrantes, hasta los americanos”, menciona Fernández a CNN.
La ciudad de Doral no se explica sin la inmigración. Sus orígenes se remontan a mediados y finales del siglo pasado y están vinculados con un inmigrante. Varias décadas después, el fenómeno de la inmigración continúa presente en la ciudad, ahora enmarcado en un contexto de arrestos, deportaciones, redadas y otras acciones de control migratorio que comenzaron con el segundo mandato de Trump en la Casa Blanca.
A medida que Doral sigue inmersa en la campaña contra la inmigración del Gobierno de EE.UU., también se acercan las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
La ciudad tiene una población mayoritariamente latina, con los venezolanos al frente del registro. Esa mayoría fue, en parte, la responsable de dar a Trump una abrumadora victoria en la ciudad durante la última elección presidencial. El político republicano ganó en todos los precintos electorales de Doral en noviembre de 2024; en el 50% de ellos, el triunfo fue por más de 20 puntos porcentuales. Sin embargo, la ofensiva migratoria —junto a otros factores como la economía— ha contribuido a que la aprobación de Trump caiga cada vez más entre los latinos, lo que podría verse reflejado en unas semanas durante las elecciones.
La población latina en Doral creció exponencialmente en los últimos años (alrededor de 35% de 2016 a 2024, según datos del Censo de Estados Unidos). Miles de esos hispanos llegaron desde Venezuela y ahora uno de cada tres habitantes de la ciudad es de ese origen. Son unos 28 000 venezolanos allí, lo que le valió a la ciudad el mote de ”Doralzuela”.
No obstante, ”Doralzuela” pasó a ser ”Doralghost” debido al clima de incertidumbre para la población inmigrante en medio de la campaña masiva de detenciones y deportaciones de Trump.
A finales de septiembre, líderes comunitarios, activistas y residentes participaron en un evento de protesta contra las duras políticas de control migratorio de Trump. Tras el evento, realizado a las afueras del Ayuntamiento de Doral, Adelys Ferro, directora del Venezuelan American Caucus (VAC), dijo que la ofensiva federal de inmigración ha dejado a Doral como un ”pueblo fantasma”. Semanas han pasado desde entonces y la situación se mantiene igual.
“La presencia de los agentes federales ha disminuido en cuanto a que no es todos los días con la misma intensidad, pero, por ejemplo, te puedo decir que el domingo fue muy rudo en la mañana, fueron a las iglesias donde los padres llevan a los niños a catecismo y empezaron a detener gente”, dijo Ferro a CNN este jueves.
Los arrestos de los agentes federales de inmigración siguen ocurriendo, pero de forma más ”aleatoria e inesperada”, añadió Ferro, quien es ciudadana estadounidense originaria de Venezuela y reside en Doral. ”La gente está aterrada, sin salir de sus casas. Hay padres, residentes y ciudadanos ayudando a los niños de familias vulnerables, los llevan a la escuela para que sus padres no tengan que salir. Es una situación bien complicada”.
El VAC es un grupo que defiende los derechos de los inmigrantes venezolanos en EE.UU. y ha estado en la primera línea de defensa del Estatus de Protección Temporal (TPS), un programa humanitario que también ha sido objetivo de la ofensiva migratoria de Trump y que ha otorgado protecciones contra la deportación y permisos de trabajo a miles de venezolanos desde 2021. Asimismo, en repetidas ocasiones y en conjunto con otros líderes comunitarios, el VAC ha pedido el fin de las políticas de inmigración más duras de Trump, como sucedió en el evento de finales de septiembre.
La ofensiva migratoria ha esparcido el miedo incluso entre los latinos con procesos migratorios en regla. Como candidato, en 2024, Trump prometió detenciones y deportaciones masivas, con especial énfasis en inmigrantes con antecedentes criminales.
Pero, a medida que ha avanzado el segundo mandato del presidente de EE.UU., la ofensiva migratoria también se ha enfocado en inmigrantes sin antecedentes criminales, solicitantes de asilo, residentes e incluso ciudadanos.
Los operativos y las redadas migratorias han aumentado en Doral de forma gradual a partir de agosto. Pero la actual situación se ha fraguado desde el año pasado. En abril de 2025, cuando la campaña masiva de detenciones migratorias y deportaciones del Gobierno de Donald Trump estaba en su fase inicial, el Concejo Municipal de Doral —compuesto por cuatro concejales de origen latino— aprobó un acuerdo que permite la colaboración de la Policía local con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para llevar a cabo algunas labores de control migratorio, dejando aún más vulnerables a inmigrantes indocumentados.
Desde entonces, Ferro alertó que el acuerdo mermaría la confianza de las personas en las autoridades policiales.
“La decisión de la ciudad de Doral de alinearse con ICE marca un cambio peligroso que amenaza la seguridad, la dignidad y la confianza de las mismas personas que construyeron esta comunidad. Convertir la Policía de Doral en un brazo de la Policía federal de inmigración destruye la confianza. Cuando la gente le teme a la Policía, no denuncia los delitos.
Las víctimas guardan silencio, los testigos desaparecen y todos estamos menos seguros. La Policía está aquí para proteger y servir, no para discriminar ni deportar. Esta decisión no hace que Doral sea más seguro. Lo vuelve silencioso, sospechoso y dividido”, declaró la directora del VAC ante el Concejo.
Los concejales de Doral dijeron que la ley estatal los obligaba a respaldar el acuerdo con ICE y que la decisión fue dolorosa porque ”todos somos inmigrantes”.
Rafael Pineyro, concejal de Doral nacido en Caracas que votó a favor del acuerdo de cooperación con ICE —al igual que los otros tres miembros latinos del Concejo Municipal—, dijo que el acuerdo estaba dirigido a ”personas que han cometido delitos”. ”Nos aseguraremos de que nuestros ciudadanos y residentes respetuosos de la ley no se vean afectados negativamente”, afirmó Pineyro, cuyo cargo como concejal está vigente hasta 2028.
La alcaldesa de Doral, Christi Fraga, respaldó estas declaraciones e informó a los residentes que los agentes locales mantendrían su labor policial como de costumbre. ”No estamos aquí para convertir a nuestro Departamento de Policía en un arma”, declaró Fraga.
La realidad es que la ofensiva migratoria de Trump ha trastocado la vida de la comunidad de Doral, con el miedo como común denominador.
En octubre del año pasado, ese miedo ya era palpable en las calles. Restaurantes como El Arepazo, icónico lugar de comida venezolana en Doral, estaban antes repletos de comensales, sobre todo latinos, pero muchos de ellos se encerraron en sus casas y se fueron de la ciudad por temor a una deportación.
“Cada día se va más gente”, comentó Alexis Mogollón, dueño de El Arepazo, en aquel momento. Mogollón afirmó estar a favor de las políticas de Trump contra los inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales, pero también dijo sentirse decepcionado por lo duras que han sido las medidas de control migratorio. ”Había que limpiar la casa, sí, pero también había cosas que respetar y mirar con lupa”, comentó Mogollón.
Esta postura no es un caso aislado, sino una muestra de lo que piensa el electorado latino en su conjunto, según muestran encuestas recientes. En materia de inmigración, los votantes latinos están abrumadoramente a favor de la deportación de inmigrantes indocumentados con antecedentes penales, pero este apoyo cae en picada cuando se trata de inmigrantes sin récord criminal.
A pesar de ello y de la caída del apoyo latino a Trump, el Gobierno estadounidense se dispone a seguir aumentando los arrestos de inmigrantes aun cuando hay malestar dentro del Partido Republicano. En una conferencia en Doral a inicios de este mes, Tom Homan, el zar de la frontera de Trump, señaló que el Gobierno de EE.UU. continuaría sus trabajos para proteger las fronteras del país.
”Está ocurriendo una deportación masiva… Vamos a seguir batiendo récords y cumpliendo la promesa del presidente Trump de deportaciones masivas”, dijo Homan. (Texto y Foto: Cubadebate)


