Trump llega tarde al G7, entra con semblante serio y declara: «Soy el jefe»
Trump llegó tarde a la sesión de clausura del G7 en Évian y declaró con ironía «Soy el jefe» ante sus homólogos ya sentados. La cumbre abordó el acuerdo con Irán y la guerra en Ucrania.
Donald Trump protagonizó uno de los momentos más comentados de la cumbre del G7 este miércoles al llegar tarde a la sesión de trabajo de clausura en Évian-les-Bains, Francia, y declarar con tono irónico ante sus homólogos ya sentados: «Soy el jefe».
El presidente estadounidense entró al Hotel Royal de Évian —sede de la cumbre— cuando la mayoría de los líderes del grupo llevaban ya un tiempo esperando, un patrón que se repite en cada cita multilateral que encabeza. Según reporta El Periódico, la frase la pronunció con semblante serio pese al evidente tono burlesco, y acto seguido se quejó del calor en la sala.
Antes de que la prensa fuera acompañada a la salida, como marca el protocolo en estas reuniones donde los camarógrafos solo pueden grabar los primeros minutos, Trump también les lanzó una broma: «¿Queréis quedaros en la reunión? Por mí no hay problema».
Tras el intercambio, el mandatario tomó asiento a la derecha del presidente francés Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre, en la misma posición que había ocupado durante las jornadas anteriores.
La sesión, que arrancó con una hora de retraso, tenía como eje central la búsqueda de un «crecimiento económico equilibrado». A la mesa se sumaron la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Mathias Cormann.
Pero el tono distendido de Trump en esa sala contrastó con la densidad geopolítica de los tres días de cumbre. El gran telón de fondo fue el acuerdo preliminar alcanzado con Irán días antes, mediante el cual Teherán se comprometió a no desarrollar armas nucleares y se reabrió el Estrecho de Ormuz.
Trump había advertido que si Irán intentaba incumplir ese compromiso, «todo el infierno llovería sobre ellos». Los términos definitivos, sin embargo, permanecen abiertos: Washington exige una moratoria de 20 años al enriquecimiento de uranio, mientras Teherán propone entre cinco y 15.
El otro gran tema fue Ucrania. El martes, Trump se reunió bilateralmente con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio.
Zelenski presentó tres prioridades: más misiles de defensa aérea con licencias de producción, un paquete de apoyo para el invierno y mayor presión sobre Rusia. Trump calificó el encuentro de «muy buena conversación» y expresó esperanza de avances hacia la paz.
El G7 acordó además reforzar las sanciones al petróleo y gas rusos, con medidas específicas contra la llamada «flota fantasma» de barcos que evaden las restricciones vigentes, anunciadas por Reino Unido y Canadá. La Unión Europea, por su parte, comprometió un préstamo adicional de 90,000 millones de euros para Kiev.
La semana también tuvo un componente personal para Trump: el 14 de junio cumplió 80 años, y entre las llamadas de felicitación recibió la del presidente ruso Vladimir Putin, quien aprovechó la conversación para abordar el conflicto en Ucrania.
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