Cubano rescatado en aguas de Florida relata cómo fue su dura experiencia en el mar
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Cubano rescatado en aguas de Florida relata cómo fue su dura experiencia en el mar

Cubano rescatado en aguas de Florida relata cómo fue su dura experiencia en el mar

Pescador cubano a la deriva (i) y © Collage X/CBP AMO - Facebook/Yosmany Mayeta Labrada
Pescador cubano a la deriva (i) y Foto © Collage X/CBP AMO – Facebook/Yosmany Mayeta Labrada

El cubano Enrique René Reyes Martínez, de 38 años, relató cómo logró sobrevivir varios días a la deriva en el estrecho de la Florida, aferrado a una pequeña balsa improvisada, sin agua ni comida, rodeado de tiburones y enfrentando olas de hasta tres metros.

Asegura que su mayor motivación para no rendirse fue la esperanza de volver a ver a su hija y a su familia.

En una entrevista telefónica concedida desde La Habana al periodista de Univision 23, Javier Díaz, tras ser rescatado frente a Key Biscayne y repatriado a Cuba, el sobreviviente describió las condiciones extremas que enfrentó y los momentos en que temió por su vida.

«Sobreviví gracias a que quería volver a ver a mi familia, a mi hija… Eran las cosas que me mantenían con vida y siempre pensé que no, que yo no me iba a morir en el mar», confesó.

Reyes Martínez aclaró en que nunca tuvo intención de abandonar Cuba y que terminó en alta mar después de salir a pescar desde Cojímar, en La Habana, el jueves 8 de octubre.

«No tuve nunca la intención de irme del país. Esto solo fue algo que me sucedió. Fue bastante difícil y complicado. Estoy con vida gracias a Dios porque ¿quién sobrevive en un pedacito de corcho de esos?», expresó.

«Yo luché de día y de noche con olas de tres metros»

El pescador describió las dificultades que enfrentó durante los días que permaneció en el estrecho de la Florida, aferrado a una embarcación improvisada que llegó a volcar en varias ocasiones.

«Yo luché de día y de noche con olas de tres metros. Se me viró el botecito ese, el pedazo de ‘corcho’ se me viró varias veces. Lluvia tres días, estuve tres noches bajo lluvia intensa y nunca me rendí», relató.

Sin agua potable ni alimentos, tuvo que resistir el agotamiento físico, las quemaduras provocadas por el sol y el peligro constante de caer al mar.

Las noches eran especialmente angustiosas. La oscuridad le impedía distinguir lo que ocurría a su alrededor y la soledad aumentaba su temor.

«Horrible cuando llegaba la noche porque eso era una boca de lobo. Ahí no se veía nada. Ahí estás tú solo oyendo voces, como si te estuvieras volviendo loco», recordó.

A pesar de las condiciones, aseguró que nunca abandonó la esperanza de sobrevivir.

También explicó que no utilizó remos para desplazarse durante la travesía y que fueron las corrientes marinas las que lo arrastraron hasta las proximidades de Florida.

«Mi travesía no fue a base de remo, fue a golpe de la corriente del mar, fue la que siempre estuvo de mi lado», afirmó.

Tiburones de hasta tres metros bajo su pequeña balsa

Uno de los momentos de mayor peligro fue cuando vio tiburones nadando debajo de la precaria embarcación.

«Yo los tuve debajo de mí, tiburones de dos metros y pico y tres metros y pico debajo de mí», contó, en referencia al tamaño de los escualos que aseguró haber visto.

Sin embargo, explicó que nunca se dejó dominar por la desesperación, pese a la sed, el hambre y la presencia de los tiburones.

«Nunca me desesperé. Nunca perdí la confianza en mí. Nunca me volví loco ni me tiré en el mar… ni por sed ni por comida ni por nada. Nunca pensé en nada de eso», afirmó.

Su objetivo era mantenerse sobre el pequeño soporte que lo sostenía a flote, incluso cuando las olas lo hacían volcar y tenía que luchar para no quedar a merced del mar.

«Pensé en volver a ver a mi familia, a mi hija»

Cuando Javier Díaz le preguntó qué había pensado durante los momentos en que su vida estuvo en peligro, Reyes Martínez explicó que la esperanza de volver a abrazar a su hija fue su principal motivación.

«Pensé en vivir. Yo siempre pensé en que nunca me iba a quedar ahí, ni que iba a morir ahí. Pensé en volver a ver a mi familia, a mi hija y luché siempre por eso», declaró.

El pescador también atribuyó su supervivencia a la fe y a las oraciones que hizo durante los días que permaneció en el mar.

«La Caridad del Cobre estuvo conmigo, porque le pedí mucho a ella. Le pedí también mucho a Dios que me acompañaran, que no me dejaran solo», expresó, en referencia a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.

«No tenía fuerzas para caminar» cuando lo rescataron

El lunes 12 de octubre, una pareja que regresaba de Bahamas hacia Miami divisó al pescador a lo lejos y alertó a las autoridades por el canal marítimo de emergencia VHF 16.

Unidades de CBP Air and Marine Operations y de la Guardia Costera estadounidense participaron en el rescate frente a Key Biscayne, a unas 16 millas náuticas al este de la costa.

Para entonces, Reyes Martínez estaba completamente agotado, deshidratado y con quemaduras solares.

«Deshidratado y quemaduras en el cuerpo del sol y sin fuerzas porque cuando me sacaron del pedazo de corcho ese, yo no tenía fuerzas para caminar», explicó.

El pescador fue trasladado al guardacostas USCGC Melvin Bell, sin llegar a pisar territorio estadounidense.

Durante su conversación con Javier Díaz, expresó agradecimiento por la atención que recibió de las autoridades estadounidenses tras el rescate.

Dos días después, el miércoles 14 de octubre, fue repatriado a Cuba, donde lo esperaban su abuela y su tía.

Las primeras fotografías difundidas tras su regreso a La Habana lo mostraron delgado y con quemaduras solares.

«Por poco mi hija pierde a su padre»

Después de sobrevivir a la experiencia, Reyes Martínez aseguró que no piensa volver a salir a pescar.

«No, ya no voy a salir más a pescar después de esto. Ya esto fue una muy mala experiencia y por poco mi hija pierde a su padre», confesó.

Aunque insistió en que su salida no fue un intento de emigración, también respondió a una pregunta sobre los riesgos de abandonar Cuba en embarcaciones rústicas.

«Yo no le aconsejo a nadie que haga esa locura. Es un camino bastante difícil, bastante complicado, donde estás poniendo tu vida en peligro», advirtió.

Las versiones familiares sobre su salida de Cuba

Reyes Martínez reside en La Habana, aunque es natural del barrio Los Cangrejitos, en Santiago de Cuba. Según la información ofrecida inicialmente por sus familiares, había salido a pescar desde Cojímar para conseguir comida para su hija pequeña.

Durante los días posteriores a su desaparición surgieron versiones diferentes sobre las circunstancias de su salida.

Su tía, Yelsa Reyes Fabelo, declaró que «él estaba loco por salir de Cuba, pero eso no fue intencional». Una prima, en cambio, sostuvo que el viaje sí había sido deliberado y que Enrique había ocultado sus planes a la familia.

El propio pescador rechazó esa interpretación en su entrevista con Univision 23, al insistir en que nunca tuvo intención de abandonar el país.

La misma semana de su rescate, la Guardia Costera estadounidense repatrió a otros seis cubanos tras dos operaciones distintas en el estrecho de la Florida. 

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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