Las protestas ciudadanas en Cuba cayeron un 63% en septiembre, según el informe mensual de la ONG Cubalex difundido este martes, que contabilizó 35 manifestaciones frente a las 94 de agosto. La represión siguió el camino inverso: la organización registró 298 eventos represivos, algo más que los 280 del mes anterior. El descenso no tiene una explicación en los datos. Cubalex sostiene que su monitoreo, por sí solo, no permite establecer las causas, de modo que el informe describe una tendencia sin atribuirla a un factor concreto. Lo que sí detalla es que el malestar persiste: septiembre transcurrió entre apagones diarios, escasez de alimentos, salarios impagos, alza de precios y depreciación del peso cubano. La Habana concentró 15 de las 35 protestas, seguida por Santiago de Cuba con cinco, y por Villa Clara y Holguín con cuatro cada una. Predominaron los carteles y las pintadas antigubernamentales y los cierres de calles, por delante de los cacerolazos y las quemas de basura. Junto a las consignas contra la dictadura, los manifestantes reclamaron por los cortes de servicios. En el terreno represivo, La Habana reunió el 38% de los eventos, Camagüey el 15% y Santiago de Cuba el 6%. La ONG no documentó ningún hecho en la Isla de la Juventud, una ausencia que, advierte, puede reflejar subregistro. Casi la mitad de los eventos afectó a personas privadas de libertad. Algunas protestaron dentro de las cárceles, incluso con huelgas de hambre y sed, y después de esas acciones sus familiares estuvieron cerca de una semana sin poder comunicarse con ellos ni recibir noticias. En agosto, los presos habían concentrado el 50% de los incidentes represivos que Cubalex documentó. La serie previa muestra una escalada sostenida. En el primer semestre de 2026, Cubalex registró 766 protestas en 141 municipios, un promedio cercano a 128 por mes, y 1.894 hechos violatorios de derechos humanos, un 48% más que en el semestre anterior. La Habana acumuló 495 de esas protestas. Según el informe semestral, las autoridades detuvieron a manifestantes en el acto y los citaron, amenazaron, multaron o procesaron penalmente semanas o meses después. Las 35 protestas de septiembre equivalen a poco más de una cuarta parte del promedio mensual del primer semestre. El telón de fondo es una crisis económica de seis años que se agravó desde mediados de 2024 con el deterioro del sistema energético. La red eléctrica nacional colapsó por completo al menos seis veces en 2026 hasta principios de agosto, y los cortes superan las 20 horas diarias en La Habana y llegan a tres días seguidos en otras provincias. La isla necesita más de 100.000 barriles diarios de petróleo y produce unos 40.000. La presión de Washington agravó la situación. El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional respecto a Cuba y amenazó con aranceles a los países que le suministren crudo. Hasta mayo, solo había autorizado la llegada de un tanquero ruso, a fines de marzo, con unas 100.000 toneladas. El 1 de mayo, una nueva orden amplió las amenazas de sanciones a entidades extranjeras que operen en energía, defensa, minería y servicios financieros de la isla, y el 18 de mayo el Departamento del Tesoro sancionó a ministros y a integrantes de la cúpula militar y de inteligencia. En junio, Estados Unidos también sancionó a la petrolera estatal Cupet. El régimen cubano, encabezado por el dictador Miguel Díaz-Canel, atribuye la crisis eléctrica al bloqueo petrolero. Washington sostiene que el origen está en problemas estructurales de la economía, la gestión estatal y la falta de inversión. En junio, La Habana puso en marcha reformas de mercado, mientras las conversaciones bilaterales no registraban avances, según declaró el canciller Bruno Rodríguez a finales de ese mes.

