La periodista independiente Yunia Figueredo denunció que una oficial de la Seguridad del Estado de Cuba la amenazó con impedir que su hija reciba una operación médica si ella continúa con su actividad periodística y opositora. La acusación fue recogida por el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), que exigió el cese de las presiones contra la familia. “Nunca se va a poder operar si continúas persistiendo en la contrarrevolución”, le habría dicho una agente identificada como la mayor Hilda durante un interrogatorio en Villa Marista, en La Habana, según relató Figueredo. La comunicadora afirmó que agentes del régimen la detuvieron junto con su esposo, el escritor y periodista independiente Frank Correa, en Jaimanitas. Ambos fueron trasladados a Villa Marista después de que no se presentaran el 10 de octubre a firmar en la estación policial de Siboney. Cinco horas y media bajo custodia sin agua ni acceso al baño Figueredo aseguró que permaneció cerca de cinco horas y media bajo custodia policial. Durante ese período, según su testimonio, no le permitieron ir al baño ni beber agua. La amenaza relacionada con la salud de una de sus hijas fue uno de los elementos centrales del interrogatorio, de acuerdo con el ICLEP. La oficial de la Seguridad del Estado también habría advertido a la periodista sobre posibles consecuencias para la continuidad universitaria de su hija mayor. El señalamiento implica que agentes del régimen cubano habrían usado las necesidades médicas y educativas de las hijas de Figueredo como mecanismo de coacción política. El ICLEP cuestionó que la dictadura cubana emplee asuntos familiares para exigir que periodistas independientes abandonen su trabajo. “Ninguna necesidad médica de sus hijas sea utilizada como instrumento de chantaje político”, reclamó la organización. Amenazas y presiones para abandonar la isla Frank Correa declaró que estuvo retenido durante más de dos horas en una celda. También denunció que recibió advertencias sobre posibles restricciones para salir de Cuba y presiones para que abandone el periodismo independiente y deje el país. El escritor y periodista sostuvo que el interrogatorio formó parte de una serie de acciones dirigidas contra su familia. La pareja forma parte de un sector de comunicadores que trabaja fuera de los medios oficialistas en un país donde el régimen persigue a voces críticas. El ICLEP documentó que las intimidaciones no se limitaron a los periodistas, sino que alcanzaron a sus hijas mediante amenazas vinculadas con la atención médica y la educación. El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE), una iniciativa del ICLEP, registró la nueva denuncia bajo los indicadores de “detención arbitraria” y “ataques, amenazas y/o agresiones psicológicas”. La entidad indicó que existen antecedentes de hostigamiento contra la familia Correa-Figueredo desde julio. Entre los episodios documentados figura un cerco domiciliario en septiembre, que les impidió salir de su vivienda. El ICLEP sostuvo que las detenciones, las limitaciones de movimiento y las amenazas contra los dos periodistas reflejan una presión sostenida de la Seguridad del Estado. La organización reclamó el fin de esas prácticas y pidió garantías para que ambos puedan ejercer su labor sin represalias de la dictadura cubana.


