Una telera de pan dividida en tres para cubrir la jornada escolar de un niño en Cuba. Una madre cubana mostró en redes sociales cómo una misma telera de pan debe alcanzar para el desayuno y dos meriendas escolares de su hijo. La divide en tres partes y reparte una barra de dulce de guayaba en porciones pequeñas para extender el relleno durante varios días. En su relato, la mujer calcula que la merienda escolar supera los 500 pesos cubanos diarios, equivalentes a USD 0,64 al cambio informal de 785 CUP por dólar. Esa cifra contempla una telera de pan de 250 pesos cubanos (USD 0,32), una barra de dulce de guayaba de 350 pesos cubanos (USD 0,45) y cerca de 100 pesos cubanos (USD 0,13) para preparar un refresco. El gasto total ronda los 700 pesos cubanos, unos USD 0,89, para una combinación que debe resolver parte de la alimentación de un niño durante la jornada de clases. El pan, explicó, no se consume de una vez. Una fracción queda para el desayuno, otra para la merienda de las 10:00 y la última para después de la escuela. El dulce de guayaba también se raciona para varios panes La barra de dulce de guayaba tampoco llega entera a cada porción. La madre la corta en pedazos para que alcance como relleno de varios panes. El refresco en polvo, preparado en un envase de un litro y medio, puede durar hasta dos días si hay un solo niño en casa. “Si tienes más de un niño, es realmente una misión imposible”, afirmó la madre preocupada en el video. La frase resume una rutina doméstica atravesada por el cálculo: cuánto pan queda, cuántas porciones puede ofrecer una barra de dulce y durante cuánto tiempo alcanzará el refresco. La mujer, llamada Alanys Leiva, también cuestionó el contraste entre estos precios y los ingresos familiares. “¿Tú crees que con salarios que oscilan los 5.000 pesos cubanos puedan aguantar estos precios?”, planteó. Ese ingreso equivale a USD 6,37 al tipo de cambio informal usado para esta nota. La denuncia expone el deterioro del poder adquisitivo en Cuba La publicación presenta una escena cotidiana de la crisis económica en Cuba, donde la alimentación de los niños exige fraccionar productos básicos y ajustar cada compra a un presupuesto limitado. Para la madre, el costo de una merienda simple consume una parte relevante de un salario mensual que apenas cubre otras necesidades del hogar. Su testimonio atribuye esa situación a las políticas de la dictadura cubana y a una economía marcada por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En ese contexto, una telera con dulce de guayaba deja de ser una merienda ocasional: se transforma en tres comidas pequeñas para atravesar el día escolar. Este año el Programa Mundial de Alimentos advirtió existen crecientes dificultades para la seguridad alimentaria y la nutrición de muchas familias cubanas. Además, en mayo, la ONU advirtió que la falta de electricidad, combustible y medicamentos está llevando al límite al sistema de salud y dejando a millones de personas en necesidad de apoyo urgente.



