
Si usted cierra sus ojos por unos segundos y piensa en Brasil, seguramente en su conciencia aparecerá la imagen del enorme e icónico Cristo, que con los brazos abiertos se yergue en el cerro Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar, protegiendo desde hace 95 años la hermosa ciudad de Río de Janeiro.
Casi todo el mundo lo conoce como el Cristo del Corcovado porque está emplazado en el cerro que lleva ese nombre, pero realmente se trata del Cristo Redentor, al que visitan más de 3 millones de turistas anualmente.
Cuenta la historia que la idea de instalar un monumento cristiano en la cima del Corcovado se conoce desde el siglo XIX, y en 1859 el sacerdote Pierre Marie Hoss pensó construir un monumento allí en en homenaje a la princesa Isabel, hija del Emperador Pedro II; pero en décadas nada se hizo al respecto.
No fue hasta 1922, en que el Círculo Católico de Río de Janeiro decide, aprovechando la celebración del primer centenario de la Independencia de Brasil, hacer realidad el sueño del sacerdote Pierre, convocando a Concurso la obra con una campaña nacional para financiarla, y apoyada principalmente por círculos católicos, aportaciones privadas y del pueblo.
El concurso lo ganó el arquitecto Heitor da Silva Costa, quien quedó, además, como responsable técnico de la obra. En los primeros bocetos y dibujos presentaba la figura de Cristo sosteniendo una cruz y un globo terráqueo. El proyecto fue evolucionando hasta que el artista brasileño Carlos Oswald, lo expuso con los brazos abiertos, para que la figura pudiera reconocerse a gran distancia.
Por encargo del arzobispo, en 1923 Da Silva viajó a Francia con la misión de contactar allí a un escultor que pudiera llevar a cabo un trabajo de tal magnitud. Y ese artista resultó ser el prestigioso escultor polaco-francés Paul Landowski, quien luego de estudiar los dibujos y bocetos, le agradó el de un Cristo con los brazos extendidos y aceptó el encargo con la condición de que se conservara toda la libertad creativa estética. Lo que fue aceptado por Da Silva Costa.
El escultor comenzó a crear en su estudio en las afueras de París, numerosos bocetos que incorporan algunas de sus ideas al dibujo original. Modeló a gran escala la enorme cabeza y las manos. Por su parte, el escultor rumano Gheorghe Leonida fue el encargado de crear el rostro de Cristo. Landowski modificó, además, la vestimenta con grandes pliegues planos al estilo art déco.
Con respecto a la estructura principal del monumento, los ingenieros Silva Costa y el francés Albert Caquot optaron por el hormigón armado luego de un minucioso análisis técnico. Descartaron al acero por presentar dificultades de mantenimiento al quedar expuesto a la humedad, los vientos y las tormentas tropicales.
Además, la figura se cubriría totalmente con millones de pedacitos de teselas en forma de triángulo, de un revestimiento llamado «esteatita» o «piedra jabón», una roca metamórfica resistente al desgaste y a la erosión. Algo parecido a los trocitos de mosaicos de colores que el arquitecto catalán Antoni Gaudí utilizó en algunas de sus obras.
Resultó imposible modelar el monumento a tamaño real debido principalmente al transporte. Tan solo se hizo con las manos y la cabeza. Para el cuerpo se fabricó una escultura de cuatro metros de altura de hormigón armado que se emplearía in situ, de acuerdo con los planos que diseñó Albert Caquot, para la ampliación de la escultura y de toda su estructura interna.
Por indicación expresa del escultor Landoswki, el ingeniero Caquot viajó en el barco que trasladó desde Francia a Río de Janeiro, las piezas de la cabeza, las manos y el cuerpo que se iban a ampliar. Allí lo esperaba el ingeniero Heitor Da Silva, quien estaba a cargo de la dirección constructiva de la obra, con quien colaboraría el francés en la ejecución de la estatua.
Entre 1922 y 1931, demoró la construcción del Cristo, que se inauguró el 12 de octubre de 1931.
Ni su creador ni su escultor,ni los ingenieros y técnicos que trabajaron en levantar la monumental obra, pensaron que se convertiría en icono de Brasil y del mundo. El excepcional paisaje visto desde la ciudad y desde el monumento, a veces suspendido entre las nubes, forma un impresionante y único panorama por su belleza natural. Con razón fue elegido en 2007 como una de las Nuevas Siete Maravillas del mundo.
ALGUNOS DATOS CURIOSOS
-La escultura costó 250 000 dólares, donados por el pueblo Brasileño.
-Creada durante el apogeo del movimiento art déco, es la escultura de este estilo más grande del mundo.
-El monumento se encuentra en la cima del monte Corcovado, situado en el Parque Nacional de la Tijuca.
-Debido a la ubicación y su forma, es un blanco para los rayos. Por ello, y para protegerlo, se instalaron pararrayos en las partes más expuestas (cabeza y brazos). Suele recibir una media de cinco impactos al año.
-Un rayo impactó la estatua durante una violenta tormenta eléctrica el 10 de febrero de 2008, causando daños en los dedos, la cabeza y las cejas.
-Otro rayo la dañó nuevamente el 17 de enero de 2014, provocando la caída de un dedo de la mano derecha.
-Para evitar que el Cristo se resquebrajara, decidieron recubrirlo con seis millones de piedras triangulares jabón, un tipo de esteatita que soporta bien el calor.
-Se puede ingresar al interior de la obra ascendiendo hasta los brazos e incluso sacar la cabeza por la escotilla del hombro izquierdo.
-Se montó comenzando por la cabeza, que está formada por 50 piezas que se hicieron en Francia.
-Ningún obrero falleció durante la construcción. Esto sorprende por la época que era.
-Por dentro está hueca excepto las manos.
-El brazo izquierdo mide 40 cm menos que el derecho. El motivo es que está construido como las velas de un barco para que aguante los 150 km/h.
-El diseño es estratégico, pues la mirada de Cristo va hacia abajo a la izquierda.
-Paul Landowski es el autor de una estatua que nunca ha visto por sus propios ojos, puesto que jamás ha pisado Brasil.
-Todas las piezas fueron trasladas al cerro por el tren que funciona desde 1884, que hoy lleva los turistas hacia la estatua.
-Se alza a 710 metros sobre el nivel del mar. Mide 30,1 metros de altura y pesa 1 200 toneladas. Está encima de un pedestal de ocho metros.








