Conformat: la búsqueda de opciones
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Conformat: la búsqueda de opciones

Matanzas.- Mientras otras dudaron, fueron lentas o poco dadas al cambio, en­tidades como la Empresa Conformadora de Metales Noel Fernández (Confor­mat) vieron provecho en la diversificación del objeto social.

El ingenio de sus innovadores, la capacidad de sus operarios y resiliencia de su colectivo son las cartas de triunfo de Conformat. Foto: Noryis

La única productora de cilindros para gas licuado del petróleo en el país fue rápida al decidir transitar por esa senda alterna. No era dejar camino por ve­rada. La opción parecía viable ante el déficit de láminas, válvulas y otros insumos importados, en el entorno del 90 % de la ma­teria prima empleada en la fabricación de esos envases.

¿Qué hacer para pre­servar los talleres, la fuer­za laboral calificada, los empleos? La interrogante movió el pensamiento en un sitio donde, al igual que en otras industrias cubanas, hace mucho dejó de ser ope­ración fácil templar el acero. “A mano teníamos la solda­dura como eje de los proce­sos productivos, y a nuestros innovadores…”, resume Pe­dro Llerena Rivero, director general de la entidad.

Hornos, hornillas, rejas, comederos para animales, fogones preparados para carbón y leña, entre otros artículos, llegaron a la po­blación mediante ferias agropecuarias. “Así hemos logrado mantener activa la fábrica, tener ingresos y cuidar la estabilidad de nuestra gente”, comenta con cierto orgullo.

Con ese mismo concep­to y la experiencia a su fa­vor, afrontan un momento de cambios estructurales y organizativos, paso funda­mental para avanzar en la implementación de varias de las 176 transformaciones económicas y sociales.

Llerena Rivero asegura sin titubeos que la empre­sa posee autonomía en sus operaciones, independencia de gestión de contratos con actores privados, ya abrió su cuenta en divisas y aspira a crear una Asociación Econó­mica Internacional.

Recuperar la produc­ción de cilindros, el renglón estrella, es propósito mayor. Cupet, su principal cliente, demanda más de 500 mil. Este año, por ejemplo, solo podría llegarse a la cifra de 12 mil balitas de 10 kilogra­mos en una planta con capa­cidad instalada para hacer 200 mil.

“Quién mejor que noso­tros para abastecer el mer­cado…. Contamos con los equipos, los operarios aveza­dos, personas comprometi­das con su trabajo. A dónde pudiéramos llegar sin el im­pedimento de las sanciones del Gobierno de los Estados Unidos?”, razona Pedro.

Pero en Conformat no se regodean en los lamentos. “Eso nunca”, sostiene Jorge Luis Fernández García, cer­ca de la máquina de acanalar planchas, línea productiva de tejas de zinc galvanizado recuperada, uno de los resul­tados recientes que alegra al hombre que lleva 42 años en un colectivo capaz de hacer lo que se proponga, afirma su compañero de labor Dou­glas Enríquez Hernández.

El innovador Alaín Sil­vera Villamil, jefe de brigada en el taller de cilindros re­salta: “Es interesante cómo creamos nuevos bienes con materia prima no útil. Ese contenedor lo hemos prepa­rado para servir de campo de tiro…”.

Allí se habla de un tiempo diferente. Son los aires de las transformacio­nes económicas y sociales, apunta la secretaria general del buró sindical, Arianne Suárez Rosario. “Hay be­neficios en las atractivas formas de pago, según la productividad, así que po­dría obtenerse un salario e ingresos por utilidades de mayor cuantía”.

Douglas deja unos ins­tantes de doblar flejes en la enorme máquina cizalla, menciona la suerte de “con­tinuar batallando, buscando opciones”, y lanza una pre­gunta. “¿Usted sabe que aquí hubo un Héroe del Trabajo, Silvino Roque? Bueno, poco antes de morir él pidió un deseo, que sus cenizas fue­ran repartidas por cada área de esta empresa. Y así fue. La mayoría de los equipos aquí funcionan gracias a él, a su ingenio. Nunca lo olvi­damos. Él sigue aquí”.

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