
Foto: Prensa Latina
Durante un homenaje por el 90 cumpleaños de la escritora cubana María Elena Llana, el ensayista Jorge Ángel Hernández expresó que, de existir igualdad de condiciones, ella sería tan digna de una candidatura al Premio Nobel de Literatura como lo fue Alice Munro, maestra de la cuentística.
No es una candidatura al Nobel lo que motiva estas líneas, pero sí el hecho de que Llana ha sido nominada recientemente al Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2026, a través de la doctora Alejandra Giovanna Amatto Cuña, profesora titular A del Colegio de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y también miembro del jurado que otorga este galardón, el máximo de las letras españolas.
María Elena Llana Castro (Cienfuegos, 1936) ha desarrollado una carrera de más de seis décadas que abarca la prensa escrita, la radio, la televisión y las agencias de noticias. Graduada de la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling en 1958, su obra inició con el emblemático libro La reja (Ediciones Revolución, 1965), que sentó pautas en la narrativa de lo fantástico en nuestra literatura.
El portal digital Cubaliteraria, donde trascendió la noticia, destacó su «voz imprescindible que explora la condición humana con elegancia, humor, profundidad y un dominio excepcional del relato breve», y añadió que «su desempeño como periodista cultural, guionista y defensora del patrimonio hispánico reafirma su compromiso inquebrantable con el idioma español».
Su vigencia, singularidad y trascendencia se vislumbran en sus más de 15 libros publicados, entre ellos Casas del Vedado (1984), Castillos de naipes (1998), Ronda en el Malecón (2004) y Tras la quinta puerta (2014).
Entre los galardones que ha recibido figuran el Premio de la Crítica Literaria 1984, el Premio Nacional de Literatura 2023, la Distinción por la Cultura Nacional de la República de Cuba, la Medalla de la Colaboración Civil otorgada por el Consejo de Estado de Angola y la Medalla Raúl Gómez García, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura.
Con esta nominación, la autora de Casas del Vedado se une a Fina García Marruz y Dulce María Loynaz —quien obtuvo el Cervantes en 1992— como las únicas cubanas en ser nominadas a este galardón, recibido también por Alejo Carpentier en 1977 y Guillermo Cabrera Infante en 1997.
En breve conversación telefónica con Granma, la autora confesó sentirse muy feliz con la propuesta y dijo que estar nominada constituye el más inmenso honor al que podía aspirar.
Que su nombre figure entre los aspirantes al máximo galardón de la lengua española constituye una conquista para la cultura cubana y su literatura. Por la vigencia, singularidad y trascendencia de su legado literario, ella reúne méritos para recibirlo.

