Dormir con el perro no afecta la calidad ni la duración del sueño
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Dormir con el perro no afecta la calidad ni la duración del sueño

Dormir en la misma cama con un perro no perjudica significativamente la duración ni la calidad del sueño de sus propietarios y, contrariamente a lo que suele creerse, muchas veces son los humanos quienes interrumpen primero el descanso de sus mascotas y no al revés.

Así lo revela una investigación realizada por un grupo de antropólogos de la Universidad de Toronto, en Canadá, y publicada en la revista científica PLOS One, que analizó los hábitos nocturnos de personas y perros que comparten el lugar de descanso.

El estudio examinó a 25 personas y sus 38 perros para determinar de qué manera los movimientos y las interrupciones del sueño de unos podían influir sobre los otros.
   
Durante cuatro semanas, los investigadores monitorearon la actividad nocturna de los participantes mediante acelerómetros, dispositivos capaces de registrar los movimientos corporales.
   
Los humanos llevaron los sensores en sus muñecas, mientras que los perros los utilizaron sujetos a sus collares.
   
Los datos recopilados demostraron que compartir la cama con un perro no tiene un impacto significativo sobre la duración o la calidad del sueño de sus propietarios, incluso cuando estos aseguran sentirse molestos por los movimientos de sus animales.
   
Uno de los resultados más llamativos fue la fuerte correlación entre la actividad nocturna de humanos y perros.
   
Los investigadores comprobaron que ambos tienden a moverse o activarse aproximadamente en los mismos momentos de la noche, lo que sugiere una estrecha sincronización de sus patrones de descanso.
   
Sin embargo, al analizar quién iniciaba esos movimientos, descubrieron que, en la mayoría de los casos, eran las personas quienes comenzaban a moverse antes que sus mascotas.
   
Este comportamiento sugiere que los propietarios podrían ser responsables de interrumpir el sueño de los perros con mayor frecuencia de lo que estos perturban el descanso humano.
  
Los resultados cuestionan así la percepción habitual de que dormir con una mascota necesariamente implica un descanso más fragmentado o de menor calidad.
   
La investigación también pone de relieve la importancia de distinguir entre la sensación subjetiva de haber dormido mal y los datos objetivos obtenidos mediante dispositivos de monitoreo.
  
En efecto, algunos participantes manifestaron que sus perros interrumpían su descanso, pero las mediciones no encontraron una reducción significativa de la duración o calidad del sueño asociada con la presencia de los animales.
  
Los científicos señalaron que los resultados coinciden con algunas investigaciones anteriores sobre la convivencia nocturna entre humanos y mascotas.
   
No obstante, advirtieron que el trabajo presenta limitaciones importantes, principalmente por el reducido número de participantes y por la ausencia de un grupo de control integrado por personas que no duermen con perros.
   
Por ese motivo, consideraron necesario realizar nuevas investigaciones con muestras más amplias, que incluyan animales de diferentes edades y razas, para determinar si los resultados se mantienen en otras condiciones.
   
El estudio tampoco permite establecer que compartir la cama con un perro mejore el descanso, sino únicamente que, entre los participantes analizados, no se observaron efectos negativos significativos.
   
En cualquier caso, los hallazgos aportan nuevos elementos a un debate frecuente entre los propietarios de mascotas: si permitir que sus perros duerman junto a ellos perjudica el descanso nocturno.
   
Al menos según esta investigación, los animales no parecen ser los principales responsables de las interrupciones del sueño y, en muchas ocasiones, podrían ser ellos quienes terminan despertándose por los movimientos de sus dueños.

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